16 de marzo de 2018

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ESPAÑA: LOS MUERTOS Y DESAPARECIDOS POR FRANCO CLAMAN JUSTICIA

Por: Vicky Pelaez.

24 de octubre de 2008

“España aparta de mí este cáliz”, (César Vallejo)

¿Dónde están los muertos y desaparecidos del “alzamiento nacional” fascista del general Francisco Franco que desató la Guerra Civil española (1936-1939) e instaló la dictadura franquista que duró hasta 1975?. El silencio oficial que duró casi 70 años, trató de sepultar a través del olvido hasta a sus fantasmas. Sin embargo, nunca pudo hacerlo porque los espectros de los fusilados y desaparecidos jamás dejaron en paz a los vivos.

Tuvo que pasar tantos años para que los susurros desesperanzados de aquellos espectros conmuevan a un juez español y le den suficiente valentía para atribuir al dictador Francisco Franco y a otros 34 jefes fascistas un plan de exterminio sistemático de los republicanos, bautizados por los franquistas y la Iglesia Católica española como “rojos”. Así, la semana pasada, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón los acusó de un delito de insurrección contra el gobierno legalmente constituido y del asesinato de miles de oponentes políticos durante la Guerra Civil y la posguerra.

Para los que no están enterados, después de la dimisión del dictador Miguel Primo de Rivera (1923-1930), el rey Alfonso XIII nombró llamó a las elecciones municipales para evaluar el apoyo popular a la monarquía. El resultado fue tan desastroso para la corona que el jefe nominal del gobierno, almirante Juan Bautista Aznar exclamó: “el país se acostó monárquico y se despertó republicano”. El monarca tuvo que abandonar el país y finalmente en 1941 abdicó a favor de su hijo Juan. El 14 de Octubre de 1931 la Segunda República Española por el Frente Popular que instaló un gobierno democrático y republicano de coalición. No duró mucho el nuevo estado, en 1936 el “ héroe de Marruecos”, general Francisco Franco entusiasmado por las ideas nazistas se sublevó contra la República e inició la lucha armada con el apoyo logístico y militar de Hitler bajo la consigna: “Por Dios y la Patria contra el Comunismo”.

Fueron decenas de miles de voluntarios de todos los países del mundo que acudieron a España en defensa de su República. Ernest Hemingway, CésarVallejo, George Ortwell, Paul Robeson y muchos otros hombres del arte y la literatura internacional se lanzaron sin pensar a luchar contra el fascismo, formando las brigadas internacionales que llegaron a 45 mil hombres, de los cuales, casi la mitad se inmoló en el campo de batalla. Lo curioso y trágico de aquella época fue que mientras la Unión Soviética, Dinamarca, Latvia, Letonia y otros países trataban de ayudar en todo lo que podían a los republicanos, los grandes hombres de negocios norteamericanos, sin tomar en cuenta a 2,800 voluntarios estadounidenses que formaron la brigada Abraham Lincoln, dieron su apoyo financiero y material a las ordas falangistas de Franco. La Texaco Oil les abastecía de petróleo y la Ford Motors, entre muchas otras compañías norteamericanas, les enviaba carros para luchar contra los “rojos”.

Los que han visto el cuadro de Picasso “Guernica” podrán entender la supremacía militar de los fascistas y el derramamiento de sangre que desataron en nombre de Dios. Recién ahora, después de que el juez Garzón solicitó a los Ayuntamientos, a la Asociación de Familiares Desaparecidos, a la Conferencia Episcopal y a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica presentar el listado de los desaparecidos durante la Guerra civil y la postguerra, el mundo se enteró por primera vez de que hay por lo menos, más de 150 mil personas que yacen en las fosas comunes esparcidas por todo el territorio nacional. Según el cálculo de los especialistas, el total de víctimas del fascismo franquista podría superar unos 500 mil, en un país donde en aquella época vivían 24 millones de personas.

Solamente en el Valle de los Caídos donde el dictador ordenó construir, horadando una montaña, una basílica al estilo de la catedral del Vaticano. Allí están sepultados en la fosas comunes miles de presos republicanos que fueron utilizados durante 15 años en la construcción de aquel monumento religioso donde reposan los restos del mismo dictador que quiso inmortalizarse a sí mismo, pensando tal vez que su Dios borraría sus crímenes. Pero fue en vano. La memoria humana no olvida ni perdona. Lo dijo el mismo juez Garzón para explicar sus motivos de enjuiciar la dictadura: “Son tantas las historias e injusticias relatadas que quedaron grabadas en mi memoria desde mi niñez y decidí hacer algo para que esa etapa no vuelva a repetirse”.

Por supuesto, Franco y sus partidarios ya están muertos y el brazo de la justicia no los puede alcanzar. Sin embargo, el inicio de este juicio y la apertura de las fosas comunes, entre ellas la fosa de García Lorca fusilado por los falangistas de Franco, significa una reivindicación de los caídos y un aviso a los seguidores del fascismo, que empiezan a resurgir de nuevo en todos los países del mundo, así como hemos visto recientemente en la masacre de campesinos en Pando, Bolivia. Pero ése ya es tema de otra columna.

Foto: España - El dictador Francisco Franco y Juan Carlos de Borbón.

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