16 de marzo de 2018

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Un tema tabú para muchos.

LA VIOLENCIA POLITICA EN LA CRITICA LITERARIA PERUANA

Por: Mauricio Quiroz Torres*.

6 de enero de 2007

Junto al veterano y laureado escritor Oswaldo Reynoso (1) hallamos a dos jóvenes críticos (2) convocados para una Conferencia por la revista “Casa de Citas”(3) que bajo el titulo “!Crash! ¡Pum! ¡Zas! Violencia en la Critica Literaria Peruana”(4) pretendieron abordar el importante y al parecer aún intocable tema de la violencia política peruana iniciada en 1980.

Decimos pretendieron pues pese a la elocuencia de los convocados- muy sensitiva y aguda en Oswaldo- el tema no fue exhaustivamente tratado ni siquiera a vuelo de pájaro por mas que Luz Vargas, la anfitriona de la Revista, los empujaba hacia el tema de la conferencia con sus inquisitivas aunque tímidas interrogantes. Aunque puede ser que dicha ausencia es constatación palmaria que los críticos literarios peruanos obvian deliberadamente el tema dada su condición de clase ya que en su gran mayoría son escritores o literatos provenientes de familias de la clase dominante peruana y de la arribista pequeña burguesía para quienes ese asalto al cielo del PCP puso en cuestión el orden establecido en el país y había (hay) que temerle. Así, de repente, aunque quisieran abordarlo tanto Oswaldo, Marcel y Ernesto no tendrían nada que decir pues en la crítica literaria peruana la violencia política sigue siendo un tabú pese a producciones literarias recientes como las de Alonso Cueto o Santiago Roncagliolo que han salido fuera de nuestras fronteras y merecido importantes premios.

La ausencia del tema sin embargo, fue compensada in extenso, por la réplica cuasi epistolar que hizo Oswaldo de los ataques que viene recibiendo de ciertos escritores (¿críticos?) por haber puesto los puntos sobre las ies sobre la violencia política peruana de la década de 1980-1990.
Y es que Oswaldo, quien afirma producir “literatura oficial” (5), llama “guerra popular” a dicho proceso conceptuándolo a su modo para cólera de algunos críticos limeños y centralistas que ven en él a un apologista del agónico PCP del Dr. Abimael Guzmán. Y es que Oswaldo, aún hoy, sigue siendo llamado “pekinés”, “marxista rabioso” y nos ha recordado que hasta hoy lo acusan de ser un prosenderista.

Oswaldo salvó del naufragio a dicha Conferencia con su sentenciativa “guerra popular” y con otras también picantes y controversiales afirmaciones para deleite de quienes estuvimos en dicha Conferencia. El mismo efecto tuvo la interrogante sobre el compromiso social que planteó un profesor provinciano que mereció una intervención de la crítica literaria Rocío Silva Santisteban (6) reforzando la necesidad de que los conferencistas respondan dicho tópico.

Para Oswaldo, lo del Perú fue una guerra popular pues en las dos bandos- las fuerzas armadas del viejo Estado peruano y el PCP-.la característica de los combatientes fue su condición de “pobres”. Unos y otros reclutaban a los pobres en las barriadas y pueblos, sentenció. Y no le falta razón, pues en los albores de esta guerra tres datos nos parecen importantes de resaltar de un trabajo de Dennis Chávez:

1) “...el 29% de los condenados por terrorismo declara no tener ingreso alguno...” (7)
2) “...el 85.8% de los condenados por terrorismo poseían un ingreso inferior al sueldo mínimo legal, promedio mensual...” (8)
3) “...las provincias de donde proceden los sentenciados por terrorismo a su vez, pertenecen principalmente a las regiones económicas y sociales mas empobrecidas del país...”.(9)

Oswaldo, asimismo, puso en evidencia al crítico peruano y egresado de la Universidad Católica de Lima, Gustavo Faverón- al parecer hoy profesor de Literatura Latinoamericana en el Bowdoin College, Maine (USA)- por la reciente y publicitada antologia literaria “Toda la Sangre”(10) afirmando que no tenia seriedad porque obviaba la fuente bibliográfica de alguna de las piezas antológicas allí recogidas. No ha brindado datos precisos del autor y de su propia vida así como que existen groseras deformaciones a la hora de tratar el tópico de la violencia.

Fue gratificante escuchar a Oswaldo decir que el Perú no sólo tiene problemas en comprensión lectora en los escolares sino que al parecer existen “escritores que no comprenden” al país ni lo que dicen por actitudes como la de Faverón y de los escritores y críticos centralistas que ni siquiera toman en cuenta al Perú real.

“Yo no soy crítico sino un creador” y “tengo un compromiso con mi país”, aseveró Oswaldo con su seriedad coloquial. Dijo que le llamaba la atención de que en el país exista una literatura provinciana que no es difundida por la prensa centralista y que tiene la característica de ser una literatura producida por jóvenes. Recordó que ha estado en Huacho hace poco estuvo en un Congreso de Estudiantes de Literatura bautizado como “Alfredo Torero” donde se congregaron mas de mil personas, mayormente jóvenes, e igualmente en otros realizados en el interior del país donde sin tapujo alguno abordan los problemas serios del país como éste de la violencia política o guerra popular.

Y es que cuando afirmamos violencia política hay que ver el carácter de ella, el carácter de la guerra popular que vivió el Perú desde la década de 1980. La crítica literaria como los escritores o literatos en general no pueden escapar a su influencia o tratamiento utilizando las técnicas correspondientes- que nadie discute- por lo que hay un compromiso o posición de clase de cualquiera de ellos al abordarlos o al obviarlos.

Oswaldo con su compromiso con el país fue más enfático en responder la única interrogación presente en la Conferencia desde el público. Marcel y Ernesto fueron evasivos y se refugiaron en su compromiso de realizar un “buen trabajo”, el “buen producto” o en tratar el compromiso como una privada “decisión personal” y que es una opción “política” ajena a la critica o a la propia literatura. Posición que contrasta con aquella que exigía el recordado Flores Galindo a la intelectualidad peruana:

“En el Perú demasiados antropólogos e historiadores han edificado su prestigio intelectual, sus cursos, y sus libros sobre el mundo andino y los hombres andinos. Qué han dicho cuando- en un escenario privilegiado para sus investigaciones- los han dejado sin objeto de estudio.
Frente a masacres en Africa u Oceanía, en otras ocasiones han sabido pronunciarse antropólogos ingleses y franceses. Y los antropólogos peruanos?. ... Lo mismo puede decirse sobre historiadores o sociólogos.” (11).

En fin, el tema tabú debe merecer una respuesta aunque sea literalmente y si nuevamente los amigos de “Casa de Citas” lo toman reprogramando dicha Conferencia seria saludable. Lo esperamos.

(*): Sociólogo. VicePresidente del Instituto Pueblo Continente y Coordinador Nacional del Movimiento Magisterial “Germán Caro Ríos”.

Notas.-

1. Autor de “En Octubre No hay Milagros”, “Los Inocentes”, “El escarabajo y el hombre”, “En busca de Aladino”, “Los Eunucos Inmortales”, “Las Tres Estaciones”, entre otros.

2. Marcel Velasquez y Ernesto Carlin fueron los otros dos conferencistas.

3. Revista Semestral de Literatura que ya va por su tercer número y que congrega a jóvenes literatos dirigidos por Luz Vargas de la Vega, Claudia Arteaga, Fernando Toledo y Olga Rodriguez. El Nº 3 de dicha Revista de Julio 2006, hay una importante Entrevista al novelista Miguel Gutierrez que debe leerse.

4. Expuesta en el Auditorio de la Feria del Libro “Ricardo Palma” del Parque Kennedy de Miraflores-Lima el Sábado 9 de Diciembre 2006.

5. Oswaldo dice que sobre el tema de la violencia existe tres tipos de literatura por el origen de lo producido: la oficial- es la que se publica abiertamente; la clandestina, que se produce sin autoría por el temor a la persecución política-ideológica; y la carcelaria, que se produce in extenso en las cárceles peruanas donde están encarceladas cientos de militantes y simpatizantes del PCP y del MRTA.

6. Rocío aclaró a Oswaldo por su frase “me cago de la crítica” trayendo a colación su ácida respuesta que dio en la década de 1970 a los críticos literarios que cuestionaban sus obras a lo que Oswaldo precisó “salvo excepciones”.

7. En “Juventud y Terrorismo. Características sociales de los condenados por terrorismo y otros delitos”. Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1989. pp.51-54.

8. Dennis Chávez. Ob. cit. . p. 55.

9. Ibid. p.34. ç

10. Antologia que recoge relatos como "Una vida completamente ordinaria" (Miguel Gutiérrez), "La oración de la tarde"(Hildebrando Pérez Huarancca), "Vísperas"(Luis Nieto Degregori), "El departamento"(Fernando Ampuero), "Adiós, Ayacucho" (Julio Ortega), "La guerra del arcángel San Gabriel" (Dante Castro), "Por la puerta del viento"(Enrique Rosas Paravicino), "Cirila" (Carlos Thorne), "Arrasados" (Zein Zorrilla), "El canto del tuco" (Jaime Pantigoso Montes), "La casa del cerro El Pino" (Óscar Colchado Lucio), "El mural" (Oswaldo Reynoso), "El padre del tigre" (Carlos Eduardo Zavaleta), "¿En la calle Espaderos?" (Nilo Espinoza Haro), "El cazador" (Pilar Dughi), "Pálido cielo" (Alonso Cueto), "El muro de Berlín" (Rodolfo Hinostroza), "La noche de Morgana"(Jorge Eduardo Benavides) y "Velas" (Sergio Galarza).

11. En “Violencia y Campesinado”. Instituto de Apoyo Agrario, Lima, 1985.

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