16 de marzo de 2018

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Las elecciones regionales y municipales.

“FIESTA CIVICA” EN UN PAIS EN BANCARROTA POLITICA

Por: Luis Arce Borja.

25 de noviembre de 2006

“Perú vivió una fiesta cívica”, así fue como la prensa peruana catalogó las elecciones regionales y municipales del domingo pasado (domingo 19 de noviembre). Por el lado de Juan Luis Cipriani, cardenal peruano y conocido fujimorista, dijo hablando de estas elecciones: "Da alegría ver la tranquilidad y orden espiritual reinante en la ciudad y ver a la gente acudir masivamente a las urnas". ¿De que fiesta se habla y de qué orden espiritual se puede hablar?. Si al cardenal católico del Perú y miembro del Upus Dei, que como se sabe fue el capellán de las fuerzas criminales del fujimorismo, le resulta una bendición de dios las elecciones pasadas, es que algo no concuerda con los intereses del pueblo. Y si la prensa de este país, campeona en las contorciones para sostener todas las estafas contra los oprimidos, califica de fiesta cívica este circo, entonces hay que ponerse en guardia.

La primera lectura que entrega estas elecciones, circo o no circo, es que las dos organizaciones derrotadas fueron el APRA de Alan García Pérez y el Partido Nacionalista Peruano (PNP) que lidera Ollanta Humala. Incluso en el terreno electoral que hay que despreciar por no ser un evento representativo del criterio democrático de las masas, se puede ver que estas organizaciones, el APRA y el PNP, que disputaron (en abril y junio) la presidencia de la Republica, ahora son despreciadas por el elector peruano. Según cifras oficiales, de 195 provincias en las 25 regiones del Perú, las organizaciones locales conducidas por caudillos o “personalidades independientes” lograron 112, mientras que el APRA y el partido de Humala solo ganaron 16 para el primero y 10 para el segundo. En porcentajes esto significa que cerca del 60 por ciento de los alcaldes provinciales obtuvieron el voto de rechazo al gobierno de Alan García y al partido de Ollanta Humala. El mismo hecho político ocurrió en Lima y en las principales ciudades del país. En la capital peruana por ejemplo, con 10 provincias, siete de ellas tendrán alcaldes que no son si del APRA ni del PNP. El sur del país, que se consideraba el “bastión de los nacionalistas”, de 52 provincias, el partido de Humala solo ganó en 5 de ellas, y en la mayor parte fueron los “independientes” los que barrieron con los votos.

El gobierno de Alan García a solo tres meses de su desastroso gobierno, ya tiene que contar con el repudio del pueblo. Este partido del imperialismo perdió las elecciones incluso en la ciudad de Trujillo (norte del país) que se consideraba bastión del aprismo. En Lima no le fue mejor, y su candidato al municipio capitalino, el policía antiterrorista Benedicto Jiménez, solo alcanzó el 11.94 por ciento de los votos. La campaña electoral de este ex policía estuvo rodeada de denuncias sobre su participación en el comando Rodrigo Franco, escuadrón de la muerte que se creo clandestinamente durante el primer gobierno de Alan García (1980-1990). Este grupo paramilitar secuestró y asesinó a varias docenas de opositores del gobierno. Benedicto Jiménez, fue uno de los jefes de la DINCOTE (policía antiterrorista) cuyas instalaciones se convirtieron en centros de tortura y muerte de prisioneros políticos.

Para Ollanta Humala, que se decía “representante” del pueblo, esta derrota electoral marca el fin de su corta y ambiciosa carrera política. Esta derrota expresa entre otras cosas, la crisis y descomposición interna del grupo de Humala, cuyas bases y allegados, han comenzado a comprender la verdadera inmoralidad que envuelve la practica política de este militar en retiro. De nada valió que los “nacionalistas” hicieran alianzas con trásfugas, izquierdistas de pacotilla y toda suerte de vagabundo político. En las elecciones de junio pasado (segunda vuelta) Humala como candidato a la presidencia logró 6’011,255 votos lo que significo el 47.28% del electorado. Ahora en las elecciones que acaban de desarrollarse no obtuvo ni el 10% de los que captó en la contienda presidencial. Y en Lima, ciudad que por su volumen de habitantes es el manjar del electorerismo peruano (mas de 7 millones de habitantes), sólo consiguió la miseria de 9,583 votos que en porcentajes corresponde al 4.2% del electorado capitalino. Lima. Gonzalo García Núñez, candidato al municipio de Lima, ex toledista, y ahora militante del Partido Nacionalista Peruano, desde los inicios de la campaña electoral fue acusado por sus propios correligionarios de corrupción y de negociar con los futuros puestos al municipio. El golpe electoral contra el Partido Nacionalista Peruano ha sido tan duro, que el mismo Humala salió corriendo a declarar que el “PNP está muy lejos de desaparecer”, y como “premio consuelo”, que el mismo se asignó dijo, que “los presidentes regionales que obtuvieron el triunfo tienen un pensamiento "cercano al nacionalismo".

El ganador del municipio de lima ha sido Luis Castañeda Lossio (47.89% de votos), presidente del Partido Solidaridad Nacional y aliado electoral del derechista Alianza Unidad Nacional que dirige Lourdes Flores Nano una representante del reaccionario Partido Popular Cristiano (PPC). Castañeda Lossio, ha hecho carrera política con los peores regimenes políticos del Perú. En 1981 se unió al Partido Accion Popular (AP) que en ese tiempo estaba en el poder. Trabajo también para Alfonso Barrantes Lingán, ese susodicho “mariateguista” de Izquierda Unida que en 1983 fue alcalde de Lima, y que hizo del consejo municipal un trampolín para servir al gobierno central en manos de García Pérez. Luis Castañeda fue también funcionario municipal cuando el Alcalde de Lima era el aprista Jorge del Castillo. Del aprismo salto hacia Ricardo Belmont un boxeador y animador de televisión que fue alcalde de Lima. Pero ahí no termina la historia peregrina de este reelegido alcalde de Lima. Durante el régimen mafioso de Fujimori, fue presidente del Instituto Peruano de Seguridad Social - IPSS y desde es puesto llevó a la bancarrota a esa institución, y otras como la Caja de Seguridad de los Pescadores, cuyos asociados le siguen actualmente un juicio penal por el saqueó de los fondos de su institución social. En el año 2000 pretendió la presidencia de la Republica y con este propósito participó en las elecciones generales cuyo resultado catastrófico fue de 2% de los votos.

¿Qué ganó el pueblo con estas elecciones?.

Al margen de la información electoral que hemos entregado, hay que anotar que en el terreno de la realidad concreta del país, estas elecciones y sus resultados no servirán en nada para cambiar la grave crisis social, política y moral del Perú. Al contrario estas elecciones regionales y municipales tienen el propósito, al margen de que el APRA y los “nacionalistas” hayan fracasado, de reforzar un Estado en bancarrota política, cuyos representante tienen que recurrir a los circos electorales para disipar las explosiones sociales en marcha. Los municipios y los gobiernos regionales son parte del Estado peruano, y por naturaleza política reflejan la miseria moral de los gobernantes y administradores del Estado. Un municipio, o cualquier otra dependencia menor del Estado, se alinean con la política central del gobierno de turno, y ni económicamente ni políticamente, tienen la más mínima independencia. Un alcalde, u regidor o un presidente de una región, “independiente” o partidarizado, son simples marionetas y testaferros del régimen central y de los grupos locales de poder. En este cuadro político, los municipios y los gobiernos regionales tienen la misma naturaleza corrupta y degenerada del Estado peruano.

Una prueba concreta de la inutilidad de estas elecciones para el pueblo, y que por el contrario se agudiza la crisis política, es el hecho que varios candidatos de la mafia fujimorista han obtenido significativa votación que los ubica como alcaldes o jefes de gobiernos regionales. Así por ejemplo, Federico Salas, último primer ministro de Fujimori, será el presidente de la región de Huancavelica, o también Alex Kouri ligado al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y a Vladimiro Montesinos es el elegido en el puerto del Callao. A esto hay que agregar, que al final del proceso electoral, en diversos lugares del Perú, se ha desatado una ola de violencia, no de vándalos como dice el gobierno, sino de gente descontenta con los manejos mafiosos que las autoridades han hecho para favorecer a los candidatos apristas o aquellos personajes dóciles al poder de turno.

Que el pueblo no espere nada de cualquiera de las elecciones que se preparan desde el Estado. Con trampa o sin trampa, los comicios electorales son simples instrumentos de manipulación de la conciencia de las masas pobres. Constituyen herramientas políticas de los grupos de poder y del imperialismo. Que García Pérez haya sido derrotado o que el Partido de Humala este en vía de desaparecer, no es el problema fundamental del país. En todo caso el pueblo no puede depositar sus esperanzas en partidos corruptos y reaccionarios. El problema fundamental y de primer orden es buscar el camino para lograr el cambio de calidad en Perú y resolver los problemas sociales históricos del pueblo peruano. Este camino no es de ninguna manera el circo electoral o cualquier otro montaje que se prepara periódicamente desde las instancias del poder.

Notas:

En Arequipa principal ciudad del sur del Perú, gano Simón Balbuena, quien no pertenece a las filas del Partido Nacional Peruano de Ollanta Humala., pero que para las elecciones hizo alianza con los nacionalistas. En razón a ello diversos analistas consideran que este triunfo municipal no pertenece al nacionalista Humala.

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