24 de agosto de 2019

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EL APRA Y LA CORPORATIVIZACION DEL MOVIMIENTO SINDICAL

Por: Luis Arce Borja.

29 de septiembre de 2006

Las pretensiones del Apra siempre ha sido controlar el movimiento sindical peruano. Desde sus orígenes con Víctor Raúl Haya de la Torre, este partido de la gran burguesía peruana y del imperialismo, pretendió tener el control de sindicatos, federaciones y centrales obreras. Así desde hace varias décadas maneja la Central de Trabajadores del Perú (CTP), una organización ligada a los sindicatos libres de los Estados Unidos y a la CIA americana. Pero el APRA, mediante acciones violentas y criminales, intento muchas veces destruir el movimiento sindical clasista. Para este fin se alió a la delincuencia común, a los militares y a las fuerzas policiales. Los trabajadores recuerdan al APRA rompiendo cabezas y dientes para asaltar los locales de los sindicatos aguerridos. Recuerdan también a los “brigadistas” de este partido unido a la policía y paramilitares, en acciones vandálicas y criminales.

No con pocas razones se ha dicho que el APRA es un partido político seudo democrático de línea y doctrina política neo fascista. Hay muchas razones para ello. Su saludo partidario, con el brazo derecho hacia delante, y la palma de la mano mirando al cuelo, es una copia del saludo de las hordas fascistas de Mussoline. Sus ridículas fanfarrias políticas en cuyo centro se exhibe el “gran jefe” del partido, de la misma forma y estilo que lo hacia en su tiempo Adolfo Hitler o el Duce Mussoline. El uniforme negro de sus “vanguardistas o brigadistas” proviene también del fascismo italiano de los años 20, y la copia la hizo el mentecato y reaccionario Haya de la Torre cuando estuvo de paso por Europa. Aunque políticamente diferente, así también provino la copia de la Marsellesa aprista, que no es otra cosa que la mas vulgar representación de la verdadera y heroica Marsella de la revolución francesa y ahora himno nacional de la Republica de Francia.

Ahora el APRA nuevamente está en el poder, y se preparara para darle una mordida al movimiento sindical. Los sátrapas apristas ahora convertidos en parlamentarios acaban de proponer un “Proyecto de fiscalización de elecciones en sindicatos”, y dicha fiscalización estaría organizada y fiscalizada nada menos por ese antro que se llama “Organismo Nacional de Procesos Electorales (ONPE)”, que periódicamente se encarga de hacer los montajes electorales y que sirven para favorecer bribones, delincuentes, criminales y toda clase de desperdicio de la sociedad lumpenizada del Perú. Fue este organismo que organizo el montaje para que Alberto Fujimori se quedara en el poder toda una década, y fue este mismo organismo el que administró el circo para que Alan García Pérez, acusado de crímenes masivos de prisioneros, de asesinatos y genocidios de campesinos y otros delitos, haya vuelto a la presidencia del Perú.

Según el proyecto fascista del Apra, el Organismo Nacional de Procesos Electorales (ONPE) organizaría los comicios en los sindicatos y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). tendría la potestad de anular los resultados si considera que hubo infracciones. De esta manera, el ONPE, organismo del Estado que vale menos que un zapato del mafioso Fujimori, no solo seria el encargado de organizar el circo electoral sino también seria el responsable de de que cualquier mafioso se entornille en el movimiento sindical. Esta medida, viejas ambiciones del APRA, tiene relación con los planes antipopulares del gobierno. Su objetivo es controlar policialmente los sindicatos y federaciones, y de esa forma dar rienda suelta a los acciones contra los asalariados peruanos. Y ello serviría para que el gobierno, con nuevos brillos para aplastar al pueblo, pueda aplicar brutalmente sus medidas económicas en todas las ramas de producción del país.

La ventaja que tiene el APRA para intentar implementar esta medida de corte corporativo es la actual debilidad del movimiento sindical peruano. Debilidad que tiene sus raíces mas inmediatas en el desprestigio de los dirigentes de las principales federaciones y centrales obreras, tales como la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), la Confederación Campesina del Perú (CCP), y otras organizaciones ligadas a las desprestigiada izquierda unida o izquierda caviar. Esta “izquierda”, como se conoce a convertido a los sindicatos en amasijos burocratizados que en los últimos 20 años no han sido capaces ni siquiera de defender las ocho horas de trabajo, mejoras salariales y mismo el derecho a la sindicalización. El actual movimiento sindical peruano, es minúsculo, y su burocracia, ha usado estas organizaciones como simples instrumentos electorales. Los sindicatos fueron trampolín político que sirvió para que los jerarcas sindicales salten con garrocha al parlamento, al senado y otras instancias del Estado. Es en esta crisis del movimiento sindical peruano que el APRA de García Pérez navega hacia sus planes corporativos y neofascistas.