24 de agosto de 2019

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PERU: LA LUCHA POR LA TIERRA SIGUE SIENDO EL MOTOR DE LA LUCHA EN EL CAMPO.

29 de septiembre de 2006

Para quienes aún no conocen, ya buen tiempo el pueblo de Ishanca y Tarapampa se encuentran en litigio de tierras con la comunidad Campesina de Santa Rosa de Uchusquillo. Ishanca busca separarse de la comunidad al que fue integrado de manera unilateral, arbitraria e ilegal, para posteriormente gestionar la titulación individual de sus tierras del que son posesionarios por muchas generaciones.

En ese contexto a fines del mes de Junio se desenvolvió la primera e inédita movilización masiva del pueblo en San Luís, exigiendo a las autoridades competentes que resuelvan conforme a derecho, pues es de todo evidente y ¡cuando no! los Jueces en colusión con las cabezas del poder local y de la comunidad campesina se vienen confabulando en contra de la población de Ishanca y Tarapampa. La movilización fue exitosa, y sus logros se ven a la vista: Primero, permitió la unidad del pueblo; Segundo, recibió la solidaridad y apoyo de los pueblos colindantes; Tercero, ejerció presión sobre las autoridades, a favor de la demanda, que llevó incluso a que respondieran con amenaza y chantaje.

Bien, hasta aquí este breve resumen de hechos. Lo que interesa es entender, que hablar del campesinado es hablar del problema de la tierra. Desde los tiempos de la conquista, el motor de la lucha en el campo ha sido y sigue siendo la lucha por la conquista y defensa de la tierra.
¿Por qué décimos así? La conquista nos sometió a la servidumbre. La independencia no derriba la feudalidad, al contrario lo mantuvo en pie; por tanto la tierra no fue entregada al campesinado como ocurrió por ejemplo en los países europeos. A lo largo del siglo XX esa feudalidad sólo ha ido evolucionando, cambiando de forma pero en el fondo es el mismo. Los terratenientes del viejo Cuño que hasta los años 60 eran los amos y señores en el campo, fueron reemplazados por terratenientes del nuevo cuño, pero la situación del campesinado no mejoró, al contrario, empeoró.

Cuando se da la llamada reforma agraria, al campesino no se le entrega la tierra, solo pasó a formar parte de las sociedades asociativas (SAIS, CAPS) y estas estaban dirigidas por los SINAMOS. En Algunos lugares donde se repartió sólo fue para evitar que a los grandes terrateniente les expropien todas sus tierras; la prueba de esto es que no se entregaron títulos de propiedad, por tanto, legalmente la tierra no les pertenece, salvo por derecho de posesión. De ahí para adelante esas tierras se han ido subdividiendo cada vez más en extensiones tan pequeñas que en la actualidad prácticamente es imposible desarrollar una producción agrícola comercial, que en algo pudiera beneficiar al campesinado.

A lo señalado, se suma el total abandono del Estado peruano y sus diferentes gobiernos que nunca han establecido políticas económicas estratégicas para desarrollar la agricultura; a lo sumo presta atención a la agroindustria en la costa que no representa ni el 10% del total de tierras cultivables en el país.

En la década del 80 y sobre todo el 90, los regímenes de entonces impulsaron la titulación de tierras y hoy este nuevo gobierno también lo está planteando ¿Qué buscan? Nuevo despojo de tierras a favor de las grandes empresas sobre todo mineras que exigen esas condiciones con la finalidad de ellos “comprarles” las tierras al campesinado. No es cierto acaso que eso vienen haciendo las mineras Antamina, La Barrick, Yanacocha etc.? O no es eso lo que están haciendo las agro-exportadoras y los grandes ganaderos? ¿Y quienes son los dueños de esas empresas? No tienen como asociados a los terratenientes del nuevo Cuño? ¿Y qué beneficio recibe el campesinado? Cajamarca, Cerro de Pasco, Huancavelica, Apurimac, entre otros, donde la actividad minera es extensa ¿No es cierto acaso que son los departamentos de más alto índice de pobreza extrema? Esa es la cruda realidad, el Estado peruano lejos de resolver el problema del agro, lo agudiza, y hoy desenvuelve un nuevo despojo de tierras, en desmedro del campesinado.

Así, las comunidades campesinas en la actualidad, están dentro de esos planes del Estado. Un comunero, en el sentido estricto no es dueño de nada. E ahí entonces un problema nacional muy serio que debe ser materia de debate y discusión amplia y democrática que sirva a encontrar los mecanismos de solución. Sobre estos temas seguiremos opinando y exponiendo nuestros puntos de vista y todo cuanto sea necesario.

Zapallal, 21 de septiembre 2006.