24 de mayo de 2019

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PERU: EUTANASIA PARA EL PODER JUDICIAL.

Por: Alexandro Saco.

9 de septiembre de 2006

Hace dos años se evaluaba a los postulantes para magistrados de la Corte Suprema. Mientras éstos rendían su examen escrito, cosa extraña para tal cargo, varios observadores vigilaban que no se produzcan plagios ni copias, como si de un aula escolar se tratara. En esta escena grotesca hay dos aspectos. Uno vergonzoso de los postulantes al aceptar una evaluación con vigilantes. Otro sorprendente de la institución encargada de evaluarlos, al aceptar que los candidatos a vocales supremos son copiones potenciales. Entre los postulantes había jueces en ejercicio y abogados de trayectoria. En el Consejo Nacional de la Magistratura, un grupo de irrelevantes consejeros.

Sabemos que en el denominado Poder Judicial corren montañas de billetes para resolver o acelerar las causas. Así como sabíamos que Montesinos compraba a los medios con millones pero no había la imagen, tenemos la convicción de que el PJ está muerto por la corrupción. A pesar de que haya una minoría decente, ellos no pueden levantar ese monumento a la injusticia que es el PJ peruano. De la Corte Suprema a los juzgados de paz la corrosión se levanta. Una serie de mafias controlan los fallos judiciales. Y así como el PJ no funciona, el gremio de los abogados es sin duda parte de esta realidad. Los abogados han aceptado estos mecanismos y se mueven a sabiendas de cómo se manejan las cosas. Los abogados en su mayoría son cómplices de la corrosión del PJ.

En 1993 se promulgó el Código Procesal Civil, una pieza jurídica moderna y bien estructurada. Se pensó que el asunto era dar los instrumentos a los operadores judiciales, como ahora se piensa en el campo penal, para que las cosas vayan cambiando. Falso. El asunto no está en las leyes, está en la conciencia de los operadores sean abogados o funcionarios judiciales. El PJ no necesita reforma alguna.

Necesitamos un nuevo PJ. Cómo. Cerrando este que tenemos, estableciendo que asuma causas hasta determinada fecha. Mientras tanto las nuevas causas judiciales deben ir ingresando a proyectos piloto de administración de justicia. Así, este viejo PJ vería únicamente las causas que tiene pendientes y no las nuevas, y moriría luego de varios años porque no tendría ya qué resolver. Por el otro lado, se iría construyendo una administración judicial bajo nuevas reglas, jurados quizá, con nuevos trabajadores, y si es necesario con la legitimidad de una consulta electoral.

La propuesta es compleja, pero ineludible. Con un PJ en el que un juez Supremo se vende en una cantina de Azángaro, no hay futuro posible. El PJ colapsó hace mucho, sólo que hoy nos muestra su verdadera cara. PJ incapaz de condenar los verdaderos peligros del país, pero se ensaña con delincuentes de poca monta. Ambiente judicial en el que los abogados se tratan de Doctores, cuando ni el 1% de ellos lo es. PJ de papelucheros, de instalaciones en donde la porquería se huele, en el que las caras delatan intenciones, en el que los trabajadores creen que te hacen un favor. Abogados resignados a esa insostenible justicia.

Se trata entonces de una eutanasia en el PJ para evitar que éste siga matándonos. Hablemos por primera vez en serio del asunto, no de reformas ni de Nakasaki, sino de la oportunidad de ahora sí crear un sistema paralelo que vaya absorbiendo los procesos. Se objetará que no hay consenso para una medida de ese tipo. Pues bien, si Alan manipuló al país con la pena de muerte de la que hoy se olvidó, propongamos un referendun, una consulta que legitime la intervención directa del PJ. De hecho la propuesta sería respaldada por la sociedad. Un mandato social que inicie la eutanasia del PJ es posible. El APRA ni los políticos van a aceptar algo así, y lo catalogarán de fantasía. Fantasía y complicidad la de ellos que dicen representar al país y bajo sus faldas esconden a los que nos destruyen sistemáticamente.

Conclusión: Las denuncias ya son irrelevantes, el último escándalo demostró qué es el PJ. Las reformas desde dentro son imposibles, y desde fuera requieren un pacto político del que emanan limitaciones. El cambio del PJ está entrampado y los grupos políticos no lo requieren. La única forma de que este PJ desaparezca es con el respaldo social. Ese respaldo puede lograrse vía una consulta popular que dé legitimidad a la acción para la creación de una distinta administración judicial.