15 de agosto de 2020

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La masacre de San Gabriel

Por Juan Carlos

15 de agosto de 2020

El 18 de junio de 1991, organizaciones vecinales del asentamiento humano San Gabriel en Villa María del Triunfo organizaron una manifestación de protesta contra el gobierno de Fujimori. A esta marcha se sumaron organizaciones vecinales cercanas a Socorro Popular, aparato del Partido Comunista del Perú. Comandos conjuntos de la policía y el ejército irrumpieron a sangre y fuego contra los manifestantes. Comenzaron a disparar a los manifestantes y pobladores que se encontraban presenciando la marcha. Estos escaparon en distintas direcciones. Algunos vieron en un cerro aledaño la oportunidad de escapar de las balas. Un primer grupo logró trepar el cerro a pesar del fuego cruzado que hacían los soldados y los helicópteros que disparaban desde el aire. Sin embargo, el primer grupo de personas que logró el cerro fue asesinado por el ejército. Cuando los soldados se aprestaban a asesinar a un segundo grupo llegó un equipo de televisión filmando la escena. De esta manera, este segundo grupo salvó de morir a manos de los soldados. En esta marcha participaron estudiantes de la Universidad de San Marcos que habían sido invitados a solidarizarse con San Gabriel. Los efectivos de la policía y el ejército sabían perfectamente que estaban ante manifestantes desarmados y que en esta marcha participaban personas que no eran de la guerrilla maoísta. En esta época era común que los maoístas apoyasen protestas de asociaciones vecinales de barrios pobres. En total, fueron asesinadas 16 personas, la mayoría estudiantes de San Marcos. Ningún militar o policía fue juzgado por esta masacre. Ninguna organización de Derechos Humanos salió a denunciar esta masacre. Ni la Comisión de la Verdad y Reconciliación investigó esta masacre. Todo el poder oficial, sus cancerberos y comparsas callaron y siguen callando.

A casi treinta años de esta masacre queremos rendir nuestro tributo a los y las estudiantes peruanos que dieron su vida luchando por una sociedad sin opresores ni oprimidos.

Testimonio: Matanza de estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el caso San Gabriel, durante el gobierno de Fujimori

Son las universidades los centros de enseñanza superior al cual llegan miles de jóvenes con el objetivo principal de adquirir conocimientos en aras de forjarse un futuro mejor.

Son las universidades el primer lugar donde estos jóvenes empiezan a mirar su vida y la sociedad desde un ángulo diferente: la realidad. Y es allí donde la gran mayoría de jóvenes comprenden que el concretizar sus sueños y anhelos profesionales en un pais como el nuestro es casi imposible. La pobreza crónica, corrupción, clases sociales, sueldos insultantes y falta de oportunidades son esas palmadas que golpean el rostro de estos jóvenes y les enseñan que la realidad es muy diferente a la “realidad” que traían como “cachimbos”.

El 18 de Junio de 1991, Dante David Serrano Bocanegra y yo nos encontramos en la avenida Pachacutec (Altura del hospital María Auxiliadora en San Juan de Miraflores). Estuvimos conversando un rato y luego nos dirigimos al AAHH San Gabriel Alto (Villa María del Triunfo), distrito del cono sur de Lima, a participar en una movilización estudiantil a la que habíamos sido invitados por otros estudiantes Sanmarquinos. Cuando llegamos al lugar nos encontramos con la grata sorpresa de ver un buen número de estudiantes.

Luego empezó la movilización, sin embargo después de unos 10 minutos empezaron a escucharse disparos, esos disparos venían en dirección de los estudiantes. La situación se volvió caótica y los estudiantes empezaban a correr de un lado para otro buscando donde protegerse.

Nosotros teníamos dos opciones para poder salir de ese lugar una correr hacia los cerros, la otra meterse a las casas. Sin embargo el gran problema era que los disparos venían desde las casas y para colmo de males estábamos en una zona abierta. Así, hasta donde pude ver, todos los estudiantes empezamos a correr hasta los cerros.

A Dante lo perdí de vista por unos minutos pero luego lo encontré cuando corríamos a los cerros. Con Dante tratamos de calmar a los estudiantes en medio de la lluvia de balas pero era imposible. Ambos decidimos ayudar a los estudiantes a subir el cerro que conduce a la Chanchería de Pamplona. Dante se quedó debajo del cerro ayudando a los estudiantes a acelerar su subida; quien escribe subió primero abriendo camino para que los otros estudiantes puedan subir al cerro (hasta ahora recuerdo los constantes silbidos de las balas). Ambos sabíamos que quedarse en la parte baja del cerro o ir a la cabeza del grupo implicaría ser fáciles blancos de la policía. Ambos también comprendimos que nuestro amor por la justicia era más grande que la injusticia. Esa fue la última vez que lo vi con vida.

Después vería a Dante sin vida en la morgue. Cuando visite la morgue; a la entrada vi un gran número de cuerpos llenos de balas. Cuando me dirigía a ver a Dante (dije que era su primo) una persona que trabajaba allí jalo una especie de caja donde ponen a los fallecidos. El cuerpo de Dante lucia limpio y a diferencia de los otros cuerpos no tenía balas que se notaran. Contemple su rostro y parecía dormido. Mientras lo miraba me percate que tenía un orificio en la cabeza. Me fije bien, y efectivamente tenía un orificio en la cabeza.

Después encontré a otro estudiante que conocía a Dante y también había participado en la marcha. Él fue detenido pero después fue puesto en libertad (terrorista por participar en una marcha?) Le pregunté si sabía las circunstancias en que Dante había sido asesinado. Este estudiante me dijo que Dante había sido herido por una bala en uno de sus glúteos y no podía caminar; más aún subir al cerro. Luego cuando los policías lo alcanzaron Dante se identificó con su carne policial (Era hijo de un oficial de la policía de muy alto grado) y la respuesta del policía fue un tiro en la cabeza.

Gilmer Carhuaz Zevallos también fue asesinado ese día, ¿porque? Su enamorada había sido asesinada por los policías cuando trataba se correr por los cerros. El gran error de Gilmer, al ver a su amada sin vida, fue acercarse con los brazos abiertos a los policías mientras les gritaba: ¿Por qué la mataron?, ¿acaso ustedes también no son parte del pueblo?. y la respuesta de los policías fue el abalearlo hasta matarlo.
El 19 de Junio de 1991, es una fecha histórica para los estudiantes universitarios del Perú. Ni las balas, ni el gran número de policías lograron doblegar el amor y el sueño de decenas de jóvenes que se atrevieron a ir más allá de sus limitaciones, que se atrevieron a luchar para que los más pobres tengan un nuevo y hermoso amanecer.

Recuerdo que cuando la mama de Dante estaba en la puerta de la morgue le dije que era amigo de Dante. La señora me miro y entre lágrimas me dijo:
Me duele muchísimo que mi hijo este muerto, pero al mismo tiempo estoy orgullosa de él porque siempre fue honesto y bueno, y ha dado su vida por sus ideales de justicia y amor.

No es el azar o la rebeldía la que lleva a los estudiantes universitarios del mundo a moverse contra sistemas injustos que oprimen a los pueblos y los sumen en la profunda miseria.

La universidad por su misma naturaleza es la fuente más alta de conocimientos de la sociedad, la fuente de transformación académica de los educandos. Y es esta capacidad transformativa de la universidad que despierta el pensamiento del estudiante.

El estudiante universitario juega uno de los roles primordiales en la transformación de una sociedad. En cada estudiante esta la decisión de cumplir su role como ciudadano, de poner en práctica su capacidad transformativa y participar en la transformación del Perú.

“No es la rebeldía de mi espíritu la que me empuja a querer transformar la sociedad; son la diaria miseria y explotación de los más pobres las que me obligan a tener un espíritu rebelde“

Tomado de:
https://verdadhistorica.wordpress.com/2015/09/16/caso-san-gabriel-estudiantes-unmsm-asesinados/

Nota de redacción: Al día siguiente de la masacre, las cámaras de televisión de Panamericana Televisión mostraron como el cuerpo de Dante Serrano Bocanegra fue secuestrado por policías de civil enviados por su padre, un alto oficial de la policía. Las cámaras mostraron como su madre corría desesperadamente tras el carro tratando de evitar tal vil secuestro del cadáver de su hijo.

Sugerimos también la lectura de este texto sobre la masacre de San Gabriel:

Se cumple 17 años del genocidio contra estudiantes san marquinos
http://www.pagina-libre.org/asociacion-peru/Textos/Actualidad/2008/06_08_San_Gabriel.html