9 de diciembre de 2018

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“ESPARTAMBOS” Y LUCHA POPULAR EN PERU

Movimiento anti minero contra Tía María en el valle del Tambo

28 de mayo de 2015

Revista Caretas (28 de mayo 2015). La guardia del Valle del Tambo avanza hacia el puente Pampa Blanca.Para cortar los accesos a Moquegua y Tacna hay que bloquear la Panamericana Sur. Para bloquear la Panamericana Sur hay que controlar el pueblo de Chucarapi. Y para controlar Chucarapi hay que dominar el puente Pampa Blanca.

Hacia ese paso estratégico marcha un tropel de agricultores y jóvenes equipados con hondas y escudos de madera a quienes conocen en Arequipa como los “espartambos”, la fuerza de choque de las protestas antimineras contra el proyecto cuprífero Tía María.

Forman una hilera y aguardan a unos quinientos metros del cerco policial encargado de resguardar el puente. Miden fuerzas, reconocen el terreno, escudriñan al adversario. Una roca surca el cielo y golpea el escudo de un policía. La tregua ha terminado. Bien disciplinados, los gendarmes mantienen la formación defensiva mientras resisten los embates de los proyectiles. El asedio se prolonga 25 minutos, hasta que una detonación alerta a los manifestantes. El gas lacrimógeno acaba de entrar en escena.

3 y 30 de la tarde. Lunes 27. Las escaramuzas entre los “espartambos” y la Policía han convertido el puente Pampa Blanca en el paso de las Termópilas del valle del Tambo.

OLLA POPULAR
El enfrentamiento tuvo como preludio la instalación de un improvisado comedor popular en la Av. Libertad, la principal vía que conecta del distrito de Cocachacra, el núcleo del paro en Islay que ya lleva 39 días, con el puente Pampa Blanca.

Camionetas cargadas con ollas llegan hasta allí para proveer a los agricultores del alimento necesario para encarar a la Policía. El rancho varía según los insumos que los vecinos tengan a la mano. Algunos han cocinado arroz con pollo, otros picante de pollo con arroz y fideos. Todos pueden comer y todos deben aportar para la olla común.

“Si falta leña vamos a la chacra a traer leña, si falta zanahoria vamos a al tienda y nos apoyan, acá nadie nos está financiando, ni una ONG o banco”, comenta un agricultor que evita identificarse mientras prepara el almuerzo del día.

5 PALOS VERDES.
La tarde del domingo 26, después de un almuerzo popular cuyo menú incluyó tallarines rojos, el dirigente del Frente de Defensa del Valle del Tambo, Pepe Julio Gutiérrez, reunió a los vecinos de Cocachacra para negar que hayan pedido dinero a cambio de levantar el paro, como reveló un audio difundido en Youtube.

Como un boxeador que se prepara para ingresar al cuadrilátero, el discurso de Pepe Julio fue antecedido por el combativo tema musical de la película Rocky.

“Niego rotundamente haber comprometido a Jaime De La Cruz o a Jesús Cornejo, porque jamás he hablado de un tema económico con ellos. Lo niego enfáticamente. Si la confianza me la dieron un grupo de personas, ese grupo debe quitármela. Mi cargo lo pongo a disposición de ustedes”, subrayó.

TELÓN DE HIERRO
San Francisco, la zona de Cocachacra donde los dirigentes rindieron cuentas a la población, es el punto de reunión de los antimineros y está ubicado en el lado Este del pueblo, junto a una estación de servicio y un parque. Desde allí, los accesos hacia algunas calles permanecen bloqueados y nadie puede pasar salvo que sea autorizado por la población.

En el lado Oeste, la zona comercial del pueblo, se encuentran los hospedajes, restaurantes, financieras y cajas de ahorro, cuyas lunas han sido destrozadas a pedrada limpia. Clodoalda Del Carpio (63) es propietaria de uno de los negocios afectados. Ella está a favor del proyecto Tía María. Su esposo trabaja para la mina Toquepala, también de la empresa Southern, ubicada en Tacna. “No es justo. ¿Qué protección tenemos para nuestra propiedad?”, se pregunta. 18 familias han huido hacia Arequipa, donde han sido refugiadas por la gobernadora regional Yamila Osorio.

En la comisaría, cuyos expedientes registran 9 denuncias por ataques a la propiedad privada, la Policía vive acuartelada. “No podemos salir”, comenta un agente que prefiere guardar el anonimato. Evitan patrullar las calles para que no sea interpretado como una provocación. Según la Defensoría del Pueblo, desde que estalló el conflicto 70 agentes policiales han resultado heridos.

LUTO PERPETUO
El valle del Tambo sigue convulsionado. La muerte del agricultor Victoriano Huayna Nina (62), la “siembra” de armas a los manifestantes por parte de la Policía y la represión del miércoles 22 han exacerbado en los pueblos del valle.

Muchos quieren denunciar abusos policiales pero no quieren identificarse. “Con nuestros impuestos los policías comen y compran armamento”, lamenta una anciana con lágrimas en los ojos. “Qué gusto de seguir golpeando a los manifestantes cuando los detienen”, añade otra. Unos niños portan una bandera contra la mina. Sus arengas entusiasman a quienes los rodean. “¡Siempre de pie, nunca de rodillas!”, vociferan.

En una pollería, los comensales toman un aguadito que servirá de entrada al pollo a la brasa mientras miran fijamente a la pantalla: Tambo TV ha transmitido en todos los televisores del pueblo los funerales y homenajes a Victoriano Huayna. Son imágenes sin editar, grabadas casi de manera amateur.

COLOFÓN
Seis de la tarde. Comienza a oscurecer. Desde el arrozal se aprecia la huida de los manifestantes y los “espartambos”. Después de tres horas de resistencia deben replegarse: hay cuatro manifestantes heridos que ya fueron evacuados en una ambulancia a Mollendo. La Policía ganó terreno lanzando bombas lacrimógenas. En medio de la negrura que se cierne sobre el valle, aún son visibles los despojos de la batalla: troncos, piedras, cartuchos de gas lacrimógeno. “El personal está con la moral en alto”, apunta un policía mientras camina por la carretera.

Cuatro policías recibieron pedradas en los brazos, las piernas y el rostro. Son atendidos en el cuartel cercano al poblado de Chucarapi. El general Clever Vidal, de la Unidad de Servicios Especiales (USE) de Lima, designado el domingo 26 para supervisar que se respeten los protocolos de la intervención policial, cuenta que el personal solo puede permanecer 15 días en la zona de conflicto. Aunque, el último contingente, relevado el martes 28, permaneció en la zona durante 17. Esta noche, los recién llegados mitigarán el hambre con sopa y arroz chaufa. (Juan Rosales)

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