16 de marzo de 2018

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ADOLFO OLACHEA, VIEJO HIDALGO QUE MURIO SOÑANDO EN LA REVOLUCION (1)

Por: Luis Arce Borja.

13 de enero de 2014

El jueves 9 de enero, cuando recién habían comenzado el año 2014 falleció Adolfo Olaechea. Un cáncer terminal acabo con la valiosa vida de este camarada. La primera vez que le diagnosticaron el cáncer fue a mitad del año 2012. Los médicos les dieron solo 3 meses de vida. Sin embargo Adolfo sobrevivió con coraje hasta el año 2014.

A solo 3 de días antes de su fallecimiento sostuve una conversación telefónica con él. Estaba bastante delicado, tenía dificultades para soportar los alimentos. Pero aun luchaba para recuperarse. El mismo día de su muerte fue Harriette su ex esposa quien me escribió para anunciarme la triste noticia: “Con la muerte de Adolfo, es como si una parte de mi vida habría muerto», dijo Harrriette en la misiva.

Olaechea vivía desde 1967 fuera del Perú, primero en los Estados Unidos y después en Inglaterra, pero sin embargo lo acusaron de pertenecer a la dirección del Partido Comunista del Perú (PCP). No fue “senderista” ni militó en el PCP pero en el extranjero fue mejor que muchos de ellos. En 1980 cuando estalló la lucha armada residía en Londres. Desde ahí y por iniciativa propia organizó el más importante trabajo en Europa en solidaridad y apoyo con la lucha armada peruana. Nunca ahorro esfuerzos y voluntad para defender esta organización de los ataques del gobierno peruano y de intelectuales anticomunistas. Estuvo en primera fila para denunciar las masacres y exterminio de prisioneros de guerra en las prisiones peruanas.

La primera vez que vi a Adolfo fue un verano del año 1990. No hacía mucho que yo había llegado a Europa. Nos habíamos dado cita en la estación de tren Victoria ubicada en Westminste, en el mismo centro de Londres. Ya lo conocía de referencia y habíamos intercambiado varias comunicaciones escritas. El encuentro con él sería el comienzo de una gran amistad y compromiso en la defensa de la revolución peruana que en ese momento estaba al tope. Adolfo estaba vinculado a una de las más importantes familias burguesas del Perú, pero ello no había impedido que desde sus años de estudiante universitario se ligara a la izquierda peruana que en la época tenía otros rasgos políticos, y lejos estaba de su actual característica oportunista y socia de los grupos de poder.

Con Adolfo se podía discrepar, pero los puntos de unidad eran únicos y hacían desparecer las diferencias. Siempre sonriente y optimista, mismo cuando tenía que polemizar sobre temas candentes de la revolución peruana o de la situación internacional. Estaba seguro que el triunfo era inevitable para los maoístas peruanos. Él tenía muchos años anclado en Inglaterra, y en ese terreno londinense se movía como un legítimo inglés.

Estaba casado con Harriette, una joven señora holandesa de rostro dulce y de voz suave y tierna que hablaba perfecto el español y otras lenguas. Harriette sería la compañera que atravesaría con coraje y dignidad los peores momentos de su detención en España y su posterior deportación al Perú. Harriette viajo a Perú y allí tuvo que enfrentar con valentía la jauría de la prensa peruana. Junto a varios abogados, entre ellos Javier Valle Riestra (primo de Adolfo) realizo una titánica y esforzada lucha para exigir la libertad de Adolfo cuando en el 2003 fue recluido en Canto Grande, una prisión de alta seguridad de Lima.

En el terreno intelectual fue consecuente con sus ideas, y en las peores condiciones, tanto de salud como represivas, siguió defendiendo la validez de la lucha armada en Perú. Incluso cuando ya Sendero Luminoso había pactado la “paz y la reconciliación” con Alberto Fujimori en 1993, Adolfo siguió creyendo en el Sendero guerrillero y revolucionario. Fue odiado por la burguesía peruana y las clases políticas.

La prensa odiosa del Perú lo califico de “embajador de Sendero Luminoso”, y fue acusado de recolectar fondos para la guerrilla maoísta del Perú. En el 2013 ya estaba bastante enfermo cuando fue entrevistado por la revista argentina “Perspectiva Internacional” (2013). En el reportaje, calificó con precisión a Ollanta Humana de ser un continuador de Fujimori y que llevaba al Perú hacia nueva dictadura.

Su extradición

El 3 de julio del 2003 fue arrestado en Almería, España cuyo gobierno estaba en manos de José María Aznar, un franquista y ultraderechista. Ilegalmente el gobierno español ejecuto el pedido de extradición del gobierno peruano que ya había sido rechazado por falta de pruebas en 1993 por Gran Bretaña. El Pedido de extradición fue montado en 1992 por el régimen de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos Torres. Fue llevado al Perú y encarcelado en la prisión de Canto Grande en Lima. Desde su llegada al aeropuerto de Lima fue presentado como un inmenso trofeo de la guerra contrainsurgente del gobierno peruano.

Fue recluido en prisión y los jueces peruanos que funcionan como desagüe del poder, exigieron para Adolfo 25 años de cárcel. Su caso concito enorme expresión de solidaridad internacional. En Londres y otros países de realizaron campañas exigiendo su libertad. En estas movilizaciones participaron prominentes personalidades entre ellos varios miembros del parlamento británico y de la Cámara de los Lores. Ahí estaban los Lores Rea y Avebury, Tony Benn así como importantes escritores, y periodistas. Hasta Mario Vargas Llosa se solidarizó con Adolfo Olaechea y exigió su libertad. En un caso único en la historia penal del Perú, Lord Nicolás Rea del Grupo Multipartidario de Derechos Humanos del Parlamento Británico, se presentó como testigo de descargo ante la Sala Penal Nacional en Lima que tenía a cargo el juicio contra Adolfo.

Su caso no solo aumentó el desprestigio del gobierno peruano. Este hecho puso en evidencia que el régimen político español, tenía más de afinidades con el franquismo que con la democracia verdadera. El tribunal Constitucional de España fallo a favor de Olaechea por violación de su derecho a la legalidad, y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo, multo a España por haberse apresurado a implementar la extradición sin aguardar la revisión del caso ordenada por el Directorado de Derechos Humanos del Tribunal.

En el 2007, a cuatro años de su extradición Adolfo Olaechea pudo probar definitivamente que las acusaciones que pesaban contra él no tenían ningún fundamento. La Sala Penal Nacional de la ciudad de Lima dejo sin efecto cualquier cargo de “terrorismo contra Adolfo. De esta manera llegaba a su fin lo que el gobierno peruano y la prensa habían denominado “como una de las más grandes extradiciones y juicios de "terrorismo" de los últimos años.

Este proceso, como dijo el mismo Olaechea, «llega al final de su camino jurídico transformado en un test puramente político e ideológico de los valores esenciales de la democracia, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión”. Por su parte su abogada la doctora Isabel Cheng Castañeda, se pronunció en el 2007 para anotar que Adolfo Olachea, fue extraditado, perseguido, y preso “por el delito de pensar y difundir su pensamiento” desde el extranjero.

Del Comité Sol Perú al grupo musical Ejercito Musical Guerrillero
En Londres Adolfo combinaba su trabajo profesional como traductor y la actividad política. Creo el Comité Sol Perú-Londres, cuyas actividades a favor de la lucha armada en Perú generaba la frenética protesta del gobierno peruano. Dio inicio a las actividades de Justicia Internacional (JUSTIN). (Justice International ) que entre cosas solicito a la Cámara de Lores que Alberto Fujimori sea juzgado por crímenes de guerra. Para apoyar la lucha armada en Perú, organizo el Ejercito Musical Guerrillero integrado por músicos andinos residentes en Inglaterra.

Como lo señala el mismo Adolfo con la ayuda de otros latinoamericanos se creó “lo que se llegó a conocer como “The Musical Guerrilla Army” (Ejercito Musical Guerrillero) que llevó hasta las orillas del Támesis los aires rebeldes de la serranía peruana, entre ellos las famosas “Flor de Retama”, “el Hombre”, “Jovaldo” y otras canciones, algo que casi le causa apoplejía a la dictadura Fujimorista en el Perú”. (Primero de mayo; organicemos la revolución. Adolfo Olaechea, 8 de mayo del 2013).

Pero Adolfo, no restringió su actividad política de izquierda solamente al Perú. Fue ante que nada un internacionalista y se ligó activamente a las actividades de los partidos comunistas de India, Irán, Nepal, y otros países. Estaba ligado al Consejo de Sindicatos de Trabajadores de Londres (London Trade Union Council), y en los años 90 militaba en la célula Maoísta de Londres bastante activo en el movimiento sindical británico. Junto a ellos organizo un grupo de propaganda al estilo de la Revolución Cultural de la época de Mao Tse-tung.

Como explica Olaechea en un artículo del 2013, con “una treintena de camaradas y amigos nos premunimos de bellos retratos del Presidente Mao y de los grandes líderes proletarios, Marx, Engels, Lenin y Stalin y también pancartas con citas del revolucionario inglés de la época de Cromwell, John Lilburne y de Percy Bishe Shelley, el gran poeta rebelde al que Marx tanto apreció lamentando su temprana muerte y señalando que, de haber vivido, hubiese con toda certeza devenido en un “poeta socialista”.

Concluyo estas breves anotaciones sobre Adolfo Olaechea señalando que este intelectual maoísta y luchador social fue parte de ese torrente de personas que entre 1980 y el 2000 fueron atraídos, tanto en Perú como en el extranjero, por el impacto político e ideológico de la lucha armada en Perú. De Adolfo Olaechea queda su ejemplo imperecedero de comunista sin partido consecuente que soñó y luchó por la revolución socialista en Perú y otros países.

Nota:
(1). Lo de viejo Hidalgo, lo tome de Javier Valle Riestra, primo y abogado defensor de Adolfo, quien en su alegato como defensor señalo lo siguiente: “Voy a referirme a Adolfo Olaechea. Primo mío. Descendemos de la misma progenie. Se trata de un viejo hidalgo, de un intelectual izquierdizante que se radicó en Londres desde 1984”.

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