16 de marzo de 2018

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OLLANTA HUMALA, TOLEDO Y VARGAS LLOSA

Autor: Karla De Rojas Guedes.

3 de junio de 2011

Un contundente 45% de peruanos no votó ni por Keiko Fujimori ni por Ollanta Humala, los candidatos presidenciales que lograron pasar a segunda vuelta y que lucharán por el sillón de Pizarro el próximo 5 de junio.

Los que quedaron en tercer, cuarto y quinto lugar, respectivamente: el economista Pedro Pablo Kuczynski, el ex presidente Alejandro Toledo y el ex alcalde de Lima, Luis Castañeda, suman casi el 44% de los votos. Demás está decir que si uno de ellos se hubiera “sacrificado”, otra sería la historia. Pero todo parece indicar que ninguno quiso dar su brazo a torcer y que primaron los apetitos personales por encima del bien nacional.

Lo que sí queda al descubierto es que Toledo no tiene reparos en pactar con Ollanta a quien criticó hasta más no poder. Cabe recordar que la propaganda final del ex presidente se centró en una clara confrontación a Humala: “Es momento de elegir el futuro, entre el retroceso y el crecimiento (...) Cambio de la Constitución, no; ahuyentar la inversión, no; las estatizaciones de las empresas, no; retroceder jamás comandante Ollanta”.

Pero Toledo ya se olvidó de sus acérrimas críticas a Humala, quien apoyó el levantamiento de su hermano Antauro en Andahuaylas en contra de su gobierno, que terminó con el asesinato de cuatro policías. Fue Ollanta quien hizo un llamado al pueblo peruano para “desconocer al señor Alejandro Toledo” (entonces presidente de la República).

“La insurgencia popular en este caso es un deber y así lo demando. A la ciudadanía los insto a participar activamente en nuestro destino nacional mediante la realización de marchas y movilizaciones demandando la salida de Alejandro Toledo de la Presidencia de la República”, es parte del pronunciamiento emitido por Ollanta el 1 de enero del 2005, en apoyo al levantamiento de Antauro, hoy en prisión por este hecho.

Ollanta intenta mostrarse menos radical moderando su discurso extremista, pero su plan de gobierno no se condice con sus propuestas. En el documento de 198 páginas se habla de un “cambio radical” que pasa por una nueva Constitución, estatizar las actividades estratégicas, renegociar los TLC y los contratos de concesión y establecer leyes restrictivas para el manejo de los medios masivos de comunicación con el fin de “repartirlos equitativamente”.

Los primeros indicios de cómo se comportaría Humala con los medios de comunicación en un virtual gobierno suyo los evidenció el mismo día de la primera vuelta, para ser más precisos durante el tradicional desayuno de los candidatos, en el que quiso impedir el ingreso de un reportero de Correo, diario caracterizado por ser un abierto opositor a la propuesta humalista.

Y la noche del martes 12 de abril, en el programa Prensa Libre, el vocero de Gana Perú, Carlos Tapia, se negó a responder las preguntas que Rosa María Palacios le hizo sobre su plan de gobierno. “Usted prohíbe que hagamos preguntas sobre el plan de gobierno y no se lo voy a tolerar. Libertad de prensa va a haber en el Perú, voy a preguntar sobre el plan de gobierno lo que yo quiera aunque ustedes ganen”, fueron las airadas palabras de la conductora que expresó su molestia por la renuencia de Tapia a contestar las interrogantes que muchos peruanos se hacen respecto al plan de gobierno de Ollanta que contradice su discurso.

También llama la atención que nuestro Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa tome partido por Humala. Es cierto que ha sido un acérrimo crítico del fujimorismo desde que Alberto Fujimori –quien lo venció en las elecciones de 1990- quebró el orden constitucional con su autogolpe de Estado del 5 de abril de 1992, pero también es cierto que el renombrado escritor ha despotricado contra Ollanta.

Hugo Chávez ha hecho “el elogio más exaltado del general Juan Velasco, el dictador que gobernó el Perú entre 1968 y 1975, cuya política, ha dicho, continuará en el Perú su protegido, el comandante Ollanta Humala, si ganase las elecciones. El general Velasco Alvarado derribó mediante un golpe de Estado el gobierno democrático de Fernando Belaunde Terry e instauró una dictadura militar de izquierda que expropió todos los medios de comunicación y puso los canales de televisión y los periódicos en manos de una camarilla de mercenarios reclutados en las sentinas de la izquierda. Nacionalizó las tierras y buena parte de las industrias, encarceló y deportó a opositores y puso fin a toda forma de crítica y oposición política. Su desastrosa política económica hundió al Perú en una crisis atroz que golpeó, sobre todo, a los sectores más humildes, obreros, campesinos y marginados, y el país todavía no se recupera del todo de aquella catástrofe que el general Velasco y su mafia castrense causaron al Perú. Ese es el modelo que el comandante Chávez y su discípulo el comandante Humala quisieran -con la complicidad de los electores obnubilados- ver reinstaurado en el Perú y en América Latina". Palabras de Vargas Llosa que hoy parece haber olvidado.

Fue el propio Vargas Llosa quien tiempo atrás calificó el pase a segunda vuelta de Ollanta y Keiko como la disyuntiva de tener que decidir entre el sida y el cáncer terminal. Incluso hizo hincapié en que dicha posibilidad era como tener que elegir “entre Velasco o (Alberto) Fujimori”. Y es hoy el propio Vargas Llosa el que se inclinaría por el sida: "Por Humala, quiero ver qué va a pasar, cuáles son realmente las condiciones en las que él va a establecer alianzas. Vamos a ver, el tiempo lo dirá y cuando llegue el caso pues explicaré las razones por las que tomaría esta decisión".

(Generacion. Com)|

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