10 de noviembre de 2019

INICIO > LATINOAMERICA > Perú

Los disparates de Alan García Pérez.

EL MOTOR CHINO Y MOTO TAXI PERUANO.

Por: Cathy Garcia (especial para El Diario Internacional).

23 de junio de 2006

El alucinante García Pérez habla disparates sobre el desarrollo de China después de darse sus frecuentes viajes de turismo a ese país. Modestia aparte, he estudiado por mas de una década junto a ingenieros chinos e indios en la escuela de graduados de ingeniería en Nueva York y he visitado China en una oportunidad (a estudiar no de paseo). Por lo tanto, he aprendido de esas experiencias la realidad sobre el desarrollo económico de ese inmenso país. China ya es considerada hoy en día como la cuarta potencia económica del mundo (por encina de Francia, Italia e Inglaterra) con un producto nacional bruto el 2005 de US$2 trillones, y solo por debajo de EEUU ($11.7 trillones), Japón y Alemania. Los economistas dicen que podría tener paridad económica y militar con EEUU en los próximos 50 años.

La razón principal del desarrollo chino no es el saqueo de sus recursos naturales por las trasnacionales ni los tratados de libre comercio con EEUU (como creen algunos incautos en el Perú). No. Es el capital humano. Es la formación socialista de su juventud, el espíritu nacional y principalmente el desarrollo de la educación que dejo establecido el Presidente Mao-tsetung. Es sobre esta base social que Teng reintrodujo el capitalismo. Pero pese a ese fenomenal desarrollo (mas del 9% anual por los últimos 5 años), China es un país muy pobre con un desarrollo capitalista desigual que va creando miles de millonarios y al mismo millones de hambrientos. De acuerdo al Banco Mundial, su ingreso percapita no pasa de US$1,700 (casi igual que un país latinoamericano) y ocupa el numero 134 en ingresos. Por lo tanto, China hoy en día todavía es un país del tercer mundo. En las Naciones Unidas paga su cuota (igual que el Perú) como país del tercer mundo. Si esto le agregamos su crisis medio ambiental y de salud, esta muy lejos del primer mundo.

A diferencia del Perú, que sobrevive observando con melancolía e impotencia como su oligarquía vendepatria facilita el saqueo sus riquezas por las trasnacionales, China y la India apuestan por su industria nacional, la investigación y la tecnología, su agricultura, y sobre todo la innovación y creatividad (además de la imitación y violación de patentes). Todo es valido si es por el interés nacional. China y la India crecen mas rápido que EEUU y Europa porque los salarios son bajos (de tercer mundo) y tiene gran cantidad de científicos e ingenieros jóvenes que prefieren quedarse en la patria que emigrar. Eso no ocurre en el Perú donde el mismo sistema educativo entrena técnicos para que se larguen del país, subsidiando con capital humano a países como EEUU.

Los peruanos debemos criticar al capitalismo chino que viene al país a saquear nuestro cobre en Nazca, la madera (caoba) en la selva, y el petróleo en la amazonia con los mismos métodos de explotación salvaje del imperialismo yanqui. Los chinos en la mina de Shougan son los más crueles explotadores del proletariado minero peruano.

Al Perú le conviene estudiar y aprender del capitalismo Indio que no pone sus ojos en el oro de Cajamarca ni en el gas de Camisea, sino en los jóvenes graduados de ingeniería de las universidades peruanas para que aprendan las técnicas del desarrollo del software y la cibernética. Otros dos países que debemos estudiar son Brasil y Cuba. El primero por su desarrollo de energías alternativas (biomasa) y el segundo por su innegable desarrollo de la educación y la biotecnología (o la ingeniería biomédica). La biotecnología será en el Siglo XXI lo que las computadoras fueron el Siglo XX. Yo creo que ninguna universidad del Perú tiene un programa de ingeniería biomédica. El Perú requiere de su propia industria biotecnológica para producir medicinas básicas y mejorar la salud del pueblo.

El problema no es imitar al país que nos oprime y nos saquea (los EEUU) o al que nos quiere saquear (China), sino forjar nuestro desarrollo económico nacional propio con lo bueno que podemos asimilar de otros países, pero cansándonos en nuestras necesidades y realidad nacional.