16 de marzo de 2018

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SENDERO LUMINOSO: COINCIDENCIAS CAPITULADORAS

Por: Luis Arce Borja.

21 de octubre de 2007

Hace algún tiempo aquí en El Diario Internacional señalamos que si el grupo “Proseguir”, que durante un tiempo se opuso a la capitulación y a las “cartas de paz”, no hacia una definición ideológica respecto a la dirección del Partido Comunista del Perú (PCP) conocido como Sendero luminoso, iría directo a la capitulación y en perspectivas asumiría las mismas posiciones de aquellos que en 1993 se pasaron a la orilla de los enemigos del pueblo peruano, y se convirtieron en inmundos títeres del régimen de Fujimori y Montesinos. “Proseguir”, creo ciertas expectativas hasta 1998, cuando seguía impulsando acciones armadas contra el gobierno y se negaba a abandonar la lucha armada. Su gran problema fue que nunca hizo un deslinde marxista respecto al “presidente Gonzalo” y al “pensamiento Gonzalo”, que como los hechos los prueban resultaron vértebras de la capitulación, el rastrerismo y la traición vergonzosa de la revolución peruana. En un artículo anterior dijimos que, en octubre de 1993 Abimael Guzmán y la mayor parte del Comité Central del Partido Comunista del Perú (PCP) desde las prisiones cambiaron de línea política y se convirtieron en colaboradores del régimen. Convocaron a dejar sin efecto la lucha armada. Esta traición, causa fundamental de la derrota de la revolución, vino envuelta en las llamadas “cartas de paz” redactadas y sustentadas en la aplicación del “pensamiento Gonzalo”, que a decir del propio Guzmán es la expresión “creadora del marxismo-leninismo-maoísmo a las condiciones concretas de la realidad peruana”. De esta manera lo que sirvió para iniciar y desarrollar la revolución resultó útil para llevar a la bancarrota este mismo proceso.

Este problema tiene sus raíces en profundos problemas ideológicos cuyos elementos no hay que buscarlos fuera del partido sino más bien en su interior, y particularmente en el pensamiento Gonzalo que ha servido para la guerra y para la traición. El factor policial represivo pudo ser un ingrediente de importancia, pero no el determínate en la forma de actuar de los dirigentes de este partido. El culto bíblico al jefe y el manejo unipersonal de la organización partidaria, son algunas de las pistas que hay que seguir para llegar al fondo de este problema. En ninguna parte del mundo se puede concebir un partido revolucionario que lo maneje una solo persona y menos desde la prisión como ha sido el caso del PCP. En la guerra revolucionaria, los partidos tienen una estructura de conjunto que los hace invencibles frente a la reacción. Cada militante, cada cuadro y cada jefe hacen un conjunto de dirección. Ningún partido revolucionario, y menos cuando se considera marxista, puede exigir a su militancia juramento y “sujeción plena e incondicional” al jefe del Partido, como ha sido la experiencia del PCP. Los militantes, junto con respetar a los cuadros y jefes mas destacados, expresan su fidelidad revolucionaria al programa, la línea política, y a cada una de las instancias orgánicas de dirección. Se excluye el manejo personal y cualquier tipo de adoración caudillista propio de las organizaciones políticas de la burguesía.

Anotamos con exactitud que ponerse al margen de la discusión ideológica, y no ver el origen ideológico político de la traición en el PCP, era una distorsión de la realidad y ser cómplices de traidores y capituladotes. Insistimos también en que se debería buscar la verdad en los hechos concretos y no ocultar la conducta de Gonzalo y menos pasar por alto las desviaciones anti marxistas y nefastas que se introdujo en el PCP a través del “pensamiento Gonzalo”, que fue en la practica negación de una línea marxista y una suplantación oportunista de la teoría leninista sobre el partido del proletariado. Asi hicimos hincapié en que cualquier grupo político que en Perú pretenda tomar como punto de partida la experiencia de la guerra popular (1980-1993) esta obligado a ser veraz con los hechos y explicar con coherencia política las causas y factores ideológicos-políticos en torno a la conducta de Gonzalo y del Comité Central. Tiene que explicar, partiendo de la ideología, cual ha sido el fenómeno para que altos dirigentes se conviertan en payasos, trásfugas, delatores y pobres diablos. El interés de esta contienda ideológica puede presentarse bajo diversos aspectos, pero en lo sustancial tiene que abordar con rigor el aspecto de direccion antimarxista del PCP. Hay que escudriñar con lupa todo el recorrido que ha hecho Gonzalo y el PCP desde 1964 hasta 1993. Nada puede quedar sin análisis y es preferible someter a critica todo el andamiaje ideológico, político y de organización que precedió a las “cartas de paz” de 1993.

Ahora estamos en el 2007, a 14 años de la “cartas de paz, pero Gonzalo desde la prisión persiste en sus directivas para la traición y “buscar una salida negociada a los problemas de la guerra” y de esa forma acomodarse con el régimen aprista de la misma firma que lo hizo con el fujimorismo. La noticia la ha dado la prensa peruana, y se sabe que el grupo de Gonzalo ha hecho unidad con el grupo “Proseguir”, para colaborar con el régimen de Alan García Pérez, y buscar una amnistía general de sus presos, y detener cualquier movimiento armado y de oposición. En esta dirección se han efectuado algunas acciones armadas en el Alto Hullaza y en Huanta, donde los “mandos militares” de los retazos de Sendero Luminoso dejaron saber a través de la prensa peruana que su lucha era para lograr una “salida pacifica y negociada” con el gobierno. “Queremos la paz y no la guerra, queremos un arreglo político”, dijeron los mandos militares de estos grupos armados. Aquí hay que repetir, que no toda accion armada tiene esencia revolucionaria ni tiene objetivo de poder y menos de atentar contra el Estado. Muchas veces, una accion guerrilleras tiene como solo propósito servir a la capitulación y no a la reactivación de la lucha. En el caso que comentamos, es evidente que las acciones aisladas y sin perspectiva política que realizan los retazos de Sendero, no apuntan ni de lejos a retomar la lucha revolucionaria. Su solo propósito es reactivar las negociaciones con el gobierno actual, y una vez más ser aliado de la reacción y de las fuerzas armadas por ello se verá que cada vez que hace estallar un petardo grita que quiere negociar con el gobierno.

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