20 de noviembre de 2017

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Peregrinaje latinoamericano del ex nazi Benedicto XVI.

LULA Y EL CONDON DEL PAPA

Por: Luis Arce Borja.

15 de mayo de 2007

El miércoles 9 de mayo, el papa llegó a Brasil. Bajo del avión vestido de blanco y con un enorme crucifico en el pecho. Daba la impresión que el tiempo había retrocedido dos mil años cuando cualquier zarrapastroso se disfrazaba de santón y se declaraba profeta o hijo de dios. En la pista de aterrizaje fue recibido por Lula y su esposa, ambos sin ningún escrúpulo, besaron las manos “santas” del Papa. Joseph Ratzinger ahora conocido bajo el nombre de “Benedicto XVI”, oculta que en su juventud integró lo más selecto del ejército hitleriano que como se sabe cometió abominables crímenes y genocidios contra la humanidad. El Papa que en sus tiempos mozos no vestía de blanco como en la actualidad, sino más bien el uniforme con el emblema de la esvástica nazi, habló fuerte y amenazó con prohibir el ingreso al cielo a todo pecador que utilizara el condón. El Papa, desde las primeras horas de su peregrinaje por Brasil, se la agarró con el tema de la educación, y con el mismo tufillo de los estados islámicos, le pidió a Lula convertir el Estado de este país en un estado católico donde se implante la obligatoriedad la religión. Con el discurso del Papa parecía que se regresaba en el tiempo cuando los cruzados de la época medieval invadían territorios para saquear, matar e imponer un Estado religioso, donde curas, obispos y toda suerte malandrín católico se enriquecía y oprimía a la población. Benedicto XVI hizo hincapié también en la prohibición del aborto, anunciando que las relaciones sexuales deberían ser para la reproducción (como los conejos, bacas, y otras especies para la alimentación), y no así para el placer.

Carlos Marx, dijo en 1848, que el “la religión era el opio del pueblo”. El tiempo y la experiencia han mostrado que la constatación marxista respecto a la religión es exacta. Según esto se puede ver que las religiones, ya sea el catolicismo, el islamismo, y otras religiones, son taparrabos de mandatarios y políticos corruptos. Por ello, no es casual que el actual Papa, haya visitado Brasil, cuando el gobierno de este país, atraviesa una etapa de crisis, cuyos elementos principales se refieren a la corrupción en las alturas del Estado, las movilizaciones de la población hambrienta, y el desgaste creciente del gobierno de Lula. La alta jerarquía eclesiástica es ducha y experimentada en la manipulación y utilización política de la religiosidad del pueblo. Su rol es clave en momentos de crisis y de explosiones sociales, cuando el hambre, la miseria y la injusticia social hacen estragos mortales en el seno de los pobres y aceleran la confrontación de clases. Y sobre todo cuando la estabilidad de los estados opresores se tambalea y corren peligro de colapsar. Aquí hay que ubicar las declaraciones de Lula, quien le aseguró al Papa, que en “el país seguirá considerando la religión como un "instrumento para tratar del espíritu y los problemas sociales".

Joseph Ratzinger, o “Benedicto XVI”, o el Papa de los católicos (tres formas de llamar a este ex militar nazi), no llegó a Brasil solamente para decirle a la población que no use el condón o que los hombres y mujeres se dediquen a hacer dieta sexual. Su objetivo principal ha sido apuntar los planes de dominación del régimen de George Bush en América Latina. Hay que recordar que hace algunos meses el presidente de los Estados Unidos estuvo en Brasil, no de vacaciones, sino para ajustar las leyes y disposiciones, para tener la puerta abierta para apoderarse de las grandes extensiones de tierra de Brasil. Lula y Bush, se pusieron de acuerdo en la estrategia para convertir a Brasil en la mas grande despensa mundial de caña de azúcar que serviría para la producción de biocombustibles, bajo la perspectiva de reemplazar el petróleo causante de guerras y millones de muertos.

La historia de la lucha social de América Latina prueba que en todas las infamias y estafas que los gobernantes han cometido contra los oprimidos contaron con la participación y el apoyo de las altas autoridades religiosas. Juan Pablo II, el anterior Papa tan reaccionario como el actual, en diversas ocasiones peregrinó por América Latina, no para hacer algo por los pobres, sino para sostener la política de saqueo, hambre, pobreza y represión que imponen los regimenes títeres del imperialismo americano. Por ejemplo en marzo de 1985, Juan Pablo II, hizo un recorrido por Perú, no precisamente para oponerse a las injusticias y atrocidades cometidas por el gobierno de turno y los militares, sino para condenar a la guerrilla maoísta y defender la acción criminal del Estado y sus fuerzas represivas. Así fue también para los casos de El Salvador, Guatemala, Nicaragua y en otros países, que recibieron la visita “santificada” del Papa. Ello sirvió para apuntar los "acuerdos de paz" que sólo benefició para reforzar el poder de sátrapas y del imperialismo.

Benedicto XVI, el Papa salido de las canteras del nazismo, fue a Brasil también para canonizar a Fray Galvao, que se convierte en el primer santo en este país. De esta manera la iglesia católica sigue usando la farsa de santos, milagros y vírgenes que lloran, para seguir embruteciendo y alienando a la población pobre de América Latina. Antonio Galvao de Franca, el nuevo “santo” de Brasil, nació en 1739 y falleció en 1822, es decir que su candidatura a santo estuvo en la refrigeradora del Vaticano cerca de 200 años, y si recién determinaron santificarlo, no es por sus “milagros”, que nadie vio ni tocó, sino para la necesidad de seguir inyectando el opio religioso.

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