20 de noviembre de 2017

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¿QUIÉN SE BENEFICIA DEL COMERCIO DE OPIO AFGANO?

Por: Michel Chossudovsky.

29 de septiembre de 2006

[Traducido del inglés para La Haine por Felisa Sastre] En la trastienda de las drogas existen servicios de espionaje estadounidenses, empresas importantes e intereses financieros y, desde este punto de vista, el control geopolítico y militar de la ruta de las drogas es tan estratégico como el de los oleoductos. El grueso de los beneficios asociados al comercio mundial de las drogas no se los apropian los grupos terroristas y los señores de la guerra
La ONU ha hecho público que el cultivo del opio en Afganistán ha crecido y que se espera que aumente en un 59% en 2006. La producción de opio se considera que se ha incrementado en un 49% en relación con el año 2005.

Los medios de información occidentales a coro responsabilizan a los Talibán y a los señores de la guerra. El gobierno de Bush, según se dice, está comprometido en la contención del tráfico de drogas afgano.”Estados Unidos es el principal patrocinador de una enorme operación para librar a Afganistán del opio...”

Pero resulta una amarga ironía que la presencia militar estadounidense ha servido para restablecer, en lugar de erradicar, el tráfico de drogas.

Lo que el informe no recoge es que el gobierno Talibán fue un instrumento para poner en marcha un programa de erradicación de la droga, con éxito, con financiación y colaboración de Naciones Unidas.

Llevado a cabo en 200-2001, el programa de los Talibán para la erradicación de la droga consiguió un descenso del 94 por ciento en el cultivo del opio. En 2001, según datos de la ONU, la producción de opio había descendido a 185 toneladas. E inmediatamente después de la ocupación de 2001, capitaneada por Estados Unidos, la producción aumentó espectacularmente hasta volver a sus niveles históricos.

La Agencia de la ONU para las Drogas y el Crimen, con sede en Viena, estima que la cosecha de 2006 va a ser de unas 6.100 toneladas, treinta y tres veces lo producido en 2001 en época del gobierno Talibán ( un 3.200 % de aumento en 5 años).

El cultivo en 2006 ha alcanzado la cifra récord de 165.000 hectáreas comparada con la 104.000 de 2005 y las 7.606 de 2001 de la era Talibán (Véase el cuadro final).

Tráfico de miles de millones de dólares

Según la ONU, en 2006 Afganistán suministra alrededor del 92 por ciento del abastecimiento mundial de opio, del que se extrae la heroína. Naciones Unidas estima que la contribución del tráfico de droga a la economía afgana en 2006 es de unos 2.700 millones de dólares. Pero olvida mencionar el hecho de que más del 95% de los ingresos generados por este lucrativo contrabando beneficia a los sindicatos de empresarios, al crimen organizado, y a las instituciones bancarias y financieras. Un pequeñísimo porcentaje de esos beneficios va los campesinos y comerciantes del país productor (Véase también UNODOC, The Opium Economy in Afganistán, Viena, 2003, p.7-8)

“La heroína afgana se vende en los mercados internacionales de narcóticos por cien veces el precio que obtienen los campesinos que lo sacan directamente de sus tierras”. (Departamento de Estado estadounidense, citado por Voice of America (VOA), 27 de febrero de 2004).

Basándose en los precios de venta al por mayor y al detalle en los mercados occidentales, los ingresos derivados del comercio de la droga afgana son colosales. En julio de 2006, los precios de la heroína en la calle en Gran Bretaña eran del orden de 54 libras esterlinas o 102 dólares un gramo.

Las drogas en las calles de Europa occidental

De un kilo de opio se produce aproximadamente 100 gramos de heroína (pura). 6.100 toneladas de opio pueden producir 1.220 toneladas de heroína con un índice de pureza del 50 por ciento.

El índice medio de pureza de la heroína vendida al detalle puede variar, si bien el porcentaje medio es del 36%. En Gran Bretaña, ese índice raramente sobrepasa el 50 por ciento, mientras que en Estados Unidos puede ser del 50-60 por ciento.

Tomando como base los precios al detalle de la heroína en Gran Bretaña, los beneficios totales del comercio de drogas afgano serían de unos 124.400 millones de dólares, calculados sobre un índice de pureza del 50%. En el caso de una pureza del 36% y el precio medio británico, el valor en efectivo de las ventas de heroína afgana sería de unos 194.400 millones de dólares.

Aunque estas cifras no son estimaciones precisas, sin embargo dan idea de la magnitud de este comercio multimillonario de drogas en el exterior de Afganistán. Tomando como base las primeras cifras que ofrecen una estimación conservadora, el valor en efectivo de estas ventas, una vez en el mercado occidental al por menor, es de más de 120.000 millones de dólares anuales.

(Véanse también nuestras estimaciones para el año 2003 en The Spoils of War: Afghanistan’s Multibillion Dollar Heroin Trade, by Michel Chossudovsky. El UNODC calcula que el precio medio al por menor de la heroína en 2004 era del orden de 157 dólares el gramo, basado en el índice medio de pureza).

Las drogas, tras el petróleo y el comercio de armas

Las estimaciones precedentes son coherentes con la evaluación de la ONU sobre el tamaño y magnitud del comercio mundial de drogas.

El comercio afgano de opiáceos (que constituye el 92 por ciento de la producción mundial) supone una gran parte del volumen total de ventas mundiales de drogas que la ONU estima del orden de 400.000-500.000 millones de dólares. (Douglas Keh, Drug Money in a Changing World, Technical document nº. 4, 1998, Viena INDCP, p.4 Véase, asimismo, United Nations Drug Control Program, Report of the International Narcotics Control Board for 1999, E/INCB/1999/1, United Nations, Viena 1999, p. 49-51, y Richard Lapper, UN Fears Growth of Heroin Trade, Financial Times, 24 febrero 2000).

Según datos de 2003, el tráfico de drogas es la “tercera mercancía mundial en generación de efectivo tras el petróleo y el tráfico de armas.” (The Independent, 29 de febrero de 2004).

Afganistán y Colombia son las economías con mayor producción de drogas del mundo, y alimentan una floreciente economía criminal. Son países muy militarizados en donde el comercio de la droga está protegido. Está muy documentado que la CIA ha desempeñado un papel principal en el desarrolla de ambos triángulos de la droga: el Latinoamericano y el asiático.

El Fondo Monetario Internacional estima que el blanqueo de dinero a escala mundial se encuentra entre los 590.000 millones de dólares y 1 billón, 500.000 millones al año, lo que representa entre un 2 y un 5 por ciento del PIB mundial (Asian Banker, 15 de agosto de 2003). Una gran parte del dinero negro, según estimaciones del FMI, está relacionado con el tráfico de drogas.

Los negocios legales y el tráfico ilícito están interrelacionados

En la trastienda de las drogas existen empresas importantes e intereses financieros y, desde este punto de vista, el control geopolítico y militar de la ruta de las drogas es tan estratégico como el de los oleoductos.

Más aún, los datos anteriores, incluido el blanqueo de dinero, confirman que el grueso de los beneficios asociados al comercio mundial de las drogas no se los apropian los grupos terroristas y los señores de la guerra, tal como sugiere el informe del UNODC (Agencia de Naciones Unidas para la Drogas y la Delincuencia). En el caso de Afganistán, la UN Office on Drugs and Crime estima que sólo 2.700 millones se quedan en el país mientras que, según el Departamento de Estado estadounidense,: “los beneficios de la droga en Afganistán financian a los Talibán y sus acciones terroristas contra Estados Unidos, sus aliados y el gobierno afgano.” (Declaración del subcomité de la Cámara de Representantes para las operaciones exteriores, financiación de exportaciones y otros programas relacionados, 12 de septiembre de 2006).

No obstante, lo que distingue a las drogas del comercio legal de materias primas es que constituyen una fuente principal de acumulación de riqueza no sólo para el crimen organizado sino también para el aparato de los servicios de espionaje estadounidenses, que cada vez más se constituyen en protagonistas en el campo de las finanzas y de la banca. Esta relación ha sido documentada por varios estudios, entre ellos los escritos de Alfred McCoy (Drug Fallout: The CIA’s Forty Year Complicity in the Narcotics Trade, The Progressive, 1 de agosto de 1997).

En otras palabras, las agencias de inteligencia, las grandes empresas, los traficantes de drogas y el crimen organizado compiten por el control estratégico de las rutas de la heroína. Una gran parte de los multimillonarios beneficios de las drogas están depositados en el sistema bancario occidental. La mayoría de los grandes bancos internacionales y sus filiales en los paraísos fiscales extranjeros blanquean enormes cantidades de narco dólares.

El tráfico sólo puede progresar si los principales protagonistas implicados en las drogas tienen “amigos políticos en puestos relevantes”. Empresas legales e ilegales se encuentran cada vez más interrelacionadas y la línea divisoria entre “hombres de negocios” y delincuentes se ha difuminado. A su vez, la relación entre delincuentes, políticos y miembros de la dirección de los servicios de inteligencia ha corrompido las estructuras del Estado y el papel de sus instituciones, incluido el ejército.

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