31 de agosto de 2022

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LOS REYES MAGOS NO EXISTEN

Eduardo Pérsico.

13 de agosto de 2010

El idealismo que estimaba a la revolución industrial como el mejor motor hacia un capitalismo productivo, de plena ocupación y movilidad social creciente, entró en debate al fin de la segunda guerra mundial. La real carnadura del sistema económico capitalista no se veía en superficie por ciertos logros progresistas del ‘keynesianismo’ distributivo en los Estados Unidos, que generó una gran ocupación en su industria primordialmente bélica, incorporando al sistema a una multitud de postergados desde la crisis de los años treinta. Un escenario que prometía extenderse hacia el futuro y que medio siglo más tarde, resultó un cosmético relumbrón de bienestar sobre la realidad.

El liberalismo financiero ansioso de colocar su dinero excedente fijando tasas y condiciones usurarias con la garantía de los paises tomadores, había agilizado su operatividad ‘prestando ayuda’ en la posguerra en Europa, hasta gravitar en décadas mentor indiscutido del sistema económico mundial. Un sistema de ‘globalización planetaria’, dudoso nombre que hoy sufre una crisis acaso no definitiva, pero sí engloba en urgencias profundas desde los más miserables de la tierra a otros escalones más elevados en la sociedad. De clase media baja hacia arriba, a los europeos de países centrales cada día se le complica más la fiesta y el ‘derecho natural’ proseguir en ella cada vez les resultará más arduo. Y eso no exclusivamente por los apremios y mandatos del FMI, son más socios y seguidores impulsores de recetas recesivas que aplaudieron en los mismos paises hoy en apuros, cuando se aplicaron en esas comunidades llamadas del Tercer Mundo.

Aunque en los últimos dos o tres años y en muchas naciones con escasos recursos naturales, o ausente de ellos, aparece su dependiente realidad y en algunos casos, - Grecia, Portugal más otras- su indefensión ante el juego dual y pernicioso del neo liberalismo vigente. Estrategia que hace depender toda la economía del préstamo, fabricando masas de irreprimibles en aceptar obligaciones de pagar a futuro, una modernidad con el caos previsible ya incorporado si viene en el mismo ciclo económico. Esa azuzada tendencia del ‘compre ahora y pague cuando quiera’ consolidó a banqueros y prestamistas que en algunos sectores industrializados, hasta lograron enajenar al capitalismo productivo generador de empleo en furtivas financieras. Sin atender una histórica enseñanza: las obligaciones nacionales al fin caen sobre cada habitante y el desenlace de esta crisis nuevamente será ese.

Por estos días, julio del 2010, en los Estados Unidos principal vector ideológico del endeudamiento, admiten cuanto todo esto afecta a su propia condición interna. Ben Bernanke, el responsable de su Banco Central anunció que hoy en USA no pueden recuperarse los nueve millones de puestos de trabajo perdidos estos dos años, que no son poca cosa. Una preocupación que desechan los defensores del neoliberalismo financiero no sólo en Norteamérica que emite dólares sin control ni respaldo; sino en varios países condenados a feroces ajustes presupuestarios en jubilaciones, subsidios, libertades sindicales y demás rubros de la seguridad social, que más afectan a la población común. Y como reacción política por el pronóstico de Bernanke, la FED, el quedo ocupacional y otras peripecias menores como el derrame de petróleo cerca de sus costas, el mismo presidente Barack Obama se jugó a una reforma financiera estima casi milagrosa.

Una temeridad apta para pronosticar ‘gracias a esta ley nadie le volverá a pedir el pueblo norteamericano que pague por los errores de Wall Street. No habrá más rescates al sistema financiero con dinero de los contribuyentes’; y anunció su cambio del sistema financiero. NO pocas veces desde su gobierno vienen prometiendo mejor control del Estado al sector financiero ‘en defensa al consumidor’, una declamación que nos resulta casi aleccionadora. ¿Qué hubieran dicho los comunicadores de la tradicional derecha política si este desplante lo fuera de alguien estilo Che Guevara, el chino Mao o Fidel Castro? Habrían estallado en ‘el desprecio a la intervención del Estado contra la libertad empresaria, a la libertad de comercio y del carácter secreto ostentan las colocaciones financieras’, más el catecismo de advertencias de los rufianes economistas de la banca internacional. Pero el presidente Barack Obama que actúa según revulsivo del setenta, bien sabe que la banca internacional sigue vivita y coleando, al punto que Estados Unidos otrora campeón del no dirigismo y no meterse con lo privado, hoy no puede atender su propia deuda interna involucrando a todos en el problema. A saber, el cincuenta por ciento de la deuda norteamericana la tienen extra- nacionales y ‘fondos buitre’, una inseguridad en una economía que teme caer en una depresión más aguda que la de mil novecientos treinta. Una debacle aún lejana por la irreversible participación de China, Rusia y la India en el comercio internacional, que ayudaron a soslayar el riesgo del sistema. Igualmente, el anuncio de Obama es una carilla y el Poder, siempre ganancioso, peleará cada renglón en eso de vender la felicidad con esa ilusión llamada dinero. Una elaborada picardía usada con los pueblos de América Latina y el Tercer Mundo con negociaciones cargadas de sospechas, ya instalada entre varios ‘exitosos y pujantes países centroeuropeos’ según los conocemos.

Pero los reyes magos no existen, niño, o quizá entre tanta burbuja millonaria se le espantaron los camellos y no llegarán a tiempo. Así que alguno te dirá más adelante como se arregló esto. (Julio del 2010)

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.