17 de enero de 2022

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ALGO CON ESTILO SERIO, PREVISIBLE Y HITLERISTA

Opinión de Eduardo Pérsico.

5 de enero de 2009

Los economistas en su mayoría y demás servidores del Poder vienen pontificando por décadas que los países dominantes lo eran, antes que nada, por serios y previsibles. Dos valores recitados desde el privilegio para descalificar contrarios y elogiarle a los países centrales, por serios y previsibles, el derecho adicional de atacar a quienes los cuestionen. Y sobre América Latina, desde la sentencia del presidente norteamericano Monroe por 1822 ‘América para los americanos’, habitualmente sobrevuela la coerción del Departamento de Estado dictando el juego económico y político que USA pretende, una grosería tan imperial que por el año 2008, un diplomático nombrado por Estados Unidos para supervisar la región sudamericana, militar retirado el hombre, anunció que ‘no eran bien vistas las relaciones de los gobiernos de Venezuela y Bolivia con Irán, un país terrorista’. Una evaluación repentista de la diplomacia yanqui, que le dicen…

Ahora Israel, un país central estimado serio y responsable, reincidió en invadir la franja de Gaza luego de asolar durante cinco días con bombardeos que no solamente mataron miembros del partido Hamás, según justificaron, sino también familias con sus niños y viejos. Bien hitlerista resultó el despliegue del sábado 3 de enero del 2009 al incluir en el ataque a una universidad palestina y un par de mezquitas, siniestros no mencionados por la prensa seria, occidental y cristiana ni por el presidente electo de USA, Barak Obama, reciente esperanza negra del sistema capitalista que admitió con su silencio seguir con los designios fijados muy por encima de su representatividad. Pero igualmente y aunque nada sean las palabras sin sentido ni resonancia, los divagues del papa vaticano en la primera misa del año 2009 merecen recordarse: el hombre sermoneó que los ataques de Israel contra el pueblo palestino obedecieron a una violencia anterior de los atacados, una justificación partidaria muy barata y presurosa en alguien que los católicos suelen exhibir como un profundo filósofo. Condición que él mismo, Santo Padre, disimula bastante cada vez que abre la boca y deschava que al entente financiero judeo cristiano lo viene apurando una realidad bastante adversa. Aunque acaso sincerarse en una homilía al hombre le dilate cierto infierno o algún otro místico enigma.

Sumando contradicciones, el presidente George W.Bush que ya dejará su cargo, a principios del 2008 viajó por Medio Oriente y convalidó un nuevo compromiso de paz entre el gobierno de Israel y la Autoridad Nacional Palestina, un acuerdo que sin participar el partido Hamas en la mesa de discusión ni renegociar la presencia de colonos israelíes en territorio palestino, resultaría sencillamente trivial. En tanto obtener la pacificación o cierta concordia entre las partes, si hubiera esa posibilidad, no se logra por atajos voluntaristas; el Hamas existe y al margen de las innegables disputas internas que originan dentro del propio mundo árabe, es un partido representativo de los palestinos que acaba de ganar elecciones y ninguna ecuación simplificante del Departamento de Estado modifica eso. Por más que la prensa seria y previsible persistiera en no advertir que sin el Hamás en esa negociación fue un imperdonable error, que a menos de un año exigió masas de dinero hacia Israel, - se sospechan envíos de Lehman Brothers durante su quiebra y del fraudulento Berni Madoff – para sostener una guerra que podría generalizarse. Por más que sea todavía un escenario donde el Poder tiene su ejercicio histórico, como aquel de ‘rompamos todo y después hacemos el Plan Marshall’.

Bien, por enero del 2008 George W. Bush visitó Arabia Saudita y ofreció armas de última generación a todos los países del área, porque negocios son negocios, y de regreso en Washington primero el presidente negó una posible recesión en USA, ‘que sostenía una economía sólida y previsible’ y anunció el retiro de veinte mil efectivos norteamericanos de Irak. Paisaje donde hoy, enero del 2009, la gente muy imaginativa cree que ahí Estados Unidos defiende algo, aunque lo haga sin precisar de qué se trata ni contra quién.

En esa misma semana del 2008 y sin voltear la hoja ni desdecirse, el presidente norteamericano le reclamó al parlamento de Estados Unidos un urgente plan que evitara la ‘inminente recesión’, ofreciendo volcar desde el Ejecutivo ciento cincuenta mil millones de dólares para dinamizar la actividad y atenuar la debilidad de los bancos por las hipotecas impagas. Oficializando una estafa sólo negada por los banqueros, los dirigentes de la Reserva Federal y los turbios economistas amantes del capitalismo neoliberal. Aquellos burdamente serios que nunca previeron la emisión de setecientos cincuenta mil millones para solucionar las hipotecas impagas, - diez millones de viviendas- y que el derrumbe del previsible sistema financiero mundial era un hecho. ¿Y aquella certeza de ser países centrales serios y previsibles era sólo una apoyatura idiomática para el discurso? Qué pena, ¿no?

Claro nadie antes lo advirtió ya los profesionales de la ciencia económica manejan sus augurios, vaticinios y consecuencias con cifras sobre la mesa, que hoy confundirían al mismo Nostradamus, y más lejos de cualquier acierto quedarían los políticos y economistas liberales latinoamericanos, por siempre locuaces y sumisos al Poder. Ellos siguen hablando de la previsibilidad como si nada, y desesperados por una entrevista en la CNN, en Argentina no boquearon ni media frase coherente reconociendo la gravedad de la crisis. Pero eso sí, instigados por los medios esta tropa de economistas y políticos afines, bien se ocupan de alentar los posibles despliegues de ‘la gente del campo’ contra lo institucional que le sea adverso. Atribuyéndose al opinar sin seriedad y mucho de rufianería, ser hombres de la democracia y del sistema previsible. Vamos muchachos, por favor… (5 de enero del 2009)

(*). Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.