15 de julio de 2017

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CHILE: NUEVE TONELADAS DE ORO DE PINOCHET.

Por: Abel Samir.

27 de octubre de 2006

(Argenpress). Nueve toneladas de oro en el banco Shangai de Hong Kong. Es una cantidad grande de oro que transformado en dólares americanos es algo así como 180.000.000 y en moneda chilena una cifra enorme, algo así como 100.000.000.000 pesos. Se habían descubierto anteriormente un montón de cuentas en el banco Riggs de USA por valor de 18.000.000 de dólares, lo que era una pequeñez comparada esta cifra con la cantidad de dinero sustraído por otros dictadores latinoamericanos. Conviene recordar que Batista en Cuba se escapó llevándose 200.000.000 de dólares en efectivo y en Argentina sucedió otro tanto durante las dictaduras militares. De la noche a la mañana, cuando Alfonsín asumió el mando presidencial, se desaparecieron de las arcas de la empresa estatal “Yacimientos petrolíferos fiscales” (empresa a cargo de un general argentino) nada menos que 5.000.000.000 de dólares. Volaron como si nada. Les crecieron alitas y volaron a bancos particulares fuera del país.

Pinochet, su abogado Pablo Rodríguez -fascista reconocido, abogado y coautor intelectual del golpe sangriento ocurrido en Chile en 1973- y sus familiares más cercanos, niegan que exista esa cantidad de oro depositada en ese banco chino. Es como si en éste sucio negocio hubiese intervenido nada menos que el demonio para enlodar -ya bastante sucia y maloliente- la figura del anciano “general de la patria”. O tal vez se trata de un comploto de los comunistas e izquierdistas chilenos que con un enorme esfuerzo hemos reunido tanto capital para denigrar al ya conocido estafador y ladrón con uniforme del siglo XX. El abogado Pablo Rodríguez se ha permitido decir (con la franqueza y el desparpajo de aquellos que no tienen principios morales) que renunciaría a la defensa si en ese banco hay un sólo anillo de oro a nombre del general. Y por supuesto esgrime un excelente argumento: en el banco no existen anillos de oro, lo que existen son mil lingotes de oro que no es lo mismo.

Pinochet ha dicho en muchas oportunidades que las 26 pertenencias que posee en Chile (casas, departamentos, fundos, etc.) son obra del ahorro de toda su vida. Este ahorro es algo ejemplar, todos deberíamos seguir su ejemplo y ahora no habría en Chile pordioseros ni gente miserable. Todos viviríamos en la superabundancia como el tristemente famoso “general de la patria” (designo así a aquellos jefes militares que siguieron cursos vespertinos rápidos en instituciones de economía para abrir cuentas en bancos fraudulentos fuera del país). Haciendo un cálculo aproximado de lo que posee en Chile -sin considerar las 9 toneladas de oro- podríamos decir que junto a los 18.000.000 que se le calcula que tiene en el banco Riggs llega a un monto aproximado de unos 25.000.000 de dólares. Si tomamos en cuenta que un general gana alrededor de unos 5.000 dólares mensuales, y hubiese ahorrado durante sus 17 años en el poder, sin comer, sin pagar arriendo, sin vestirse él ni su familia, habría reunido la suma de 1.020.000 de dólares. No hay duda que a este general en retiro Chile debería proponerlo como candidato seguro al premio Nóbel de economía. Es un orgullo nacional que debe figurar en los libros de estadística y en los de ética y moral; de como se logra hacerse rico de la nada. Me irán a decir algunos pinochetistas que durante esos años vivió junto a su familia de lo que le daban los demás y que por las tardes él y su familia, vestidos de andrajos salían por las calles de Santiago a pedir limosna. O que una tarde en un paseo vio como los 40 ladrones entraban a una gruta secreta llena de tesoros y el recordó la frase famosa de “abracadabra”. Nada de raro que surjan historias fantásticas para explicar lo inexplicable por vías fuera de la realidad. Como decía el famoso Lenin: ausentes de los porfiados hechos.

Pero este oro no es todo lo que debe tener escondido en bancos que son los preferidos de los maleantes internacionales. Este oro sólo debe ser el tope de un iceberg. Queda mucho por encontrar. El problema principal es que los bancos -parte importante del sistema capitalista- no actúan bajo ningún tipo de principios o de valores morales. Lo único que los motiva es hacer negocio: ganar dinero. ¿Qué importa la proveniencia de los fondos que se depositan en la institución bancaria? ¿A quién le interesa? Además es para mi inexplicable que hayan pasado tantos gobiernos de la Concertación sin que se hubiese investigado la economía de un general que se hizo rico de la nada. A menos que...

Los porfiados hechos, alejados ya de toda mitología, nos muestran un militar que asume la triste tradición de todos los dictadores: además de asesinos y torturadores, son bellacos ladrones. Digo bellacos porque en el caso chileno este general dejó a media humanidad destrozada. Miles que perdimos nuestras familias, trabajos y pertenencias; otros perdieron la vida a mano de los torturadores que se pasean muy campantes por el país protegidos por una ley a todas luces ilegal que es obra de Alí Babachet y que ningún gobierno de la Concertación se ha atrevido a derogar.

Pienso que los crímenes cometidos por los esbirros de la Junta amparados por Pinochet (el cual es sin duda el principal culpable) deberían haber sido todos sin excepción llevados a la Justicia. Y esos crímenes pavorosos son peores que los crímenes económicos del decrépito “general de la patria”. Es lamentable que en Chile un criminal como Pinochet no esté hace ya mucho tiempo pagando por sus crímenes y viva como un don señor, gozando de su riqueza mal adquirida, haciendo declaraciones de una inocencia que no existe y que sólo imbéciles pueden aceptar.

El país debe exigir la clarificación de la verdad. Debemos saber la procedencia de ese oro. Y cuándo fue depositado y por quién. Quiénes están involucrados en ese robo y estafa. Ya es hora de que el gobierno chileno no siga sacándole el culo a la jeringa. Ya es hora de la verdad y de la sanción a todos los culpables, indistintamente del rango y de la posición social. Ya es hora que se movilice el pueblo chileno para remover de sus puestos a los jueces corruptos que entraban el proceso legal y protegen a los grandes criminales.

Los porfiados hechos muestran una realidad insoslayable: Pinochet es uno más de tantos criminales que se amparan en el poder para cometer toda clase de tropelías. Si queremos seguir viviendo en común y dar vuelta la hoja para seguir adelante, es necesario que la sociedad haga justicia. Como decía Freud: La vida humana en común sólo se torna posible cuando llega a reunirse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos y que se mantenga unida frente a cualquiera de éstos. El poderío de tal comunidad se enfrenta entonces, como “Derecho”, con el poderío del individuo que se tacha de “fuerza bruta”. Esta sustitución del poderío individual por el de la comunidad representa el paso decisivo hacia la cultura”. Y si no hay justicia, no hay tampoco cultura y todos los valores pierden su significado.

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