15 de agosto de 2020

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LA PRENSA, MOVADEF, EL DIARIO Y BENEDICTO EL “CAZADOR”

Por: Gabriel Adrián. (El Diario Internacional).

9 de noviembre de 2012

El programa “Sin Medias Tintas” que dirigen Mónica Delta y Aldo Mariátegui ha dejado una vez más sentado que los grandes medios de comunicación anteponen los intereses económicos y políticos ante cualquier hálito de profesionalidad. En el último programa del domingo 4 de noviembre se presentó un reportaje de Mabel Huertas “El Movadef en el mundo”. Este reportaje pretende destapar una pretendida red del “terror”, la del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF) en el extranjero. Presentan el MOVADEF como una organización terrorista aunque esta no ha sido ilegalizada, aún.

El reportaje no hace retroceder a las épocas de Fujimori y Montesinos cuando fabricaban extensos reportajes periodísticos en la sede central del Servicio de inteligencia Nacional. El reportaje en mención presenta a supuestos militantes del MOVADEF como “delincuentes terroristas” listo para incendiar praderas con la lucha armada. Sin hacer mención que el MOVADEF, no solo reniega de la lucha armada, sino también sirve ahora al sistema político corrompido del Perú.Para este tipo de periodismo basta que alguien se acerque al MOVADEF para ser considerado “temible terrorista”. De esta manera surge la infamia contra ciudadanos de la manera más vil y se intenta crear corriente de opinión contra esta organización. Este reportaje lanza, asimismo, sus ataques contre el Diario Internacional (se edita en Bruselas) al cual presentan como parte de esa supuesta red del MOVDEF.

El Diario Internacional y sus responsables han deslindado desde un principio con la línea política del MOVADEF que tiene como eje la exigencia de amnistía para militares, policías y civiles acusados de violaciones de derechos humanos en el marco de la guerra interna que vivió el Perú entre 1980 y 2000. El Diario, al contrario de MOVADEF exige castigo para todos aquellos que desde el Estado y de los sucesivos gobiernos (Fernando Belaúnde, Alan García Pérez y Alberto Fujimori), han cometido brutales asesinatos contra la población civil, contra prisioneros políticos y de guerra, contra estudiantes y demás ciudadanos. El Diario exige sanción y castigo contra Alan García Pérez principalmente por la matanza de 300 prisioneros de guerra en 1986, y por su participación en la formación del criminal grupo paramilitar “Rodrigo Franco”. El Diario exige que el criminal Alberto Fujimori sea trasladado a una prisión común donde debe acabar hasta el fin de su vida. El Diario pide también que Ollanta Humala, el actual presidente del Perú sea juzgado por las torturas y crímenes que cometió en 1993 cuando era uno de los jefes de la base militar de Madre Mía (Alto Huallaga).

Para el Diario Internacional, no puede haber perdón para los criminales de guerra. El Diario exige una amnistía general para los presos políticos de Sendero Luminoso y del MRTA. Junto a ello El Diario Internacional ha deslindado con el MOVADEF por su línea electorera y oportunista. En Perú las elecciones, aparte de ser un circo, una estafa, es un instrumento de los grupos de poder y del imperialismo. Una organización verdaderamente de izquierda, y que se dice ser parte del pueblo, no solo tiene que excluirse de los procesos electorales, sino mas bien luchar contra esa estafa. El MOVADEF, cuando llamó a votar a favor del reaccionario Ollanta Humala, no hace otra cosa que seguir los pasos de Abimael Guzmán cuando se arrastró a los pies de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. De tal palo tal astilla. El Diario nada tiene que ver ni con el Movadef ni con Guzmán. Por ello resulta una infamia presentar (en el reportaje) al Diario Internacional junto con la red del MOVADEF.

Lo que ocurre ahora con el Movadef, es una reinterpretación o reconstrucción de la colaboración entre la prensa peruana y las Fuerzas Armadas y la Policía. En los años de la lucha contra las fuerzas guerrilleras de Sendero Lumino (1980-2000) los medios de comunicación eran el principal instrumento de campañas psicosociales que diseñaba el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Por ejemplo Panamericana Televisión, de los hermanos Genaro y Héctor Parker. Dos mafiosos de la televisión peruana que presentaban reportajes producidos conjuntamente con el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En dichos “reportajes” se mostraba a militares asesinos como si se tratara de “héroes de la Nación”. Otro de los ejemplos de la relación entre la policía criminal del Perú y los medios de comunicación lo entrega el canal de televisión Frecuencia Latina. Esta TV presentó en 1992 un reportaje sobre una manifestación de presuntos senderistas. Las cámaras mostraron repetidas veces a un menor de edad quien no se había cubierto el rostro para resguardarse de la persecución policial. Dos días después este adolescente fue encontrado muerto. Había sido asesinado por paramilitares, supuestamente por el Grupo Colina. Frecuencia Latina entregó a la policía antiterrorista fotos y videos del supuesto senderista. Unas semanas después Sendero Luminoso puso un coche bomba en Frecuencia Latina. Nadie ha tematizado esta conexión.

En la misma senda de diseminar falsedades es entrevistado el otrora miembro del grupo de la Dincote, Benedicto Jiménez. Este ex policía que ha estado involucrado en un sinnúmero de casos de corrupción señala que Luis Arce Borja pertenecía al aparato de propaganda de Sendero Luminoso. Esta es una versión que el mismo Guzmán se ha encargado de desmentir en los interrogatorios que se le han hecho. El Diario que se editó en el Perú hasta que fue prohibido en 1989 no fue nunca parte del aparato orgánico de Sendero Luminoso. El Diario se solidarizaba con la lucha del pueblo peruano que en esa época era encabezada por Sendero Luminoso pero jamás perteneció a esa organización. Arce Borja jamás fue militante de Sendero Luminoso, no perteneció al aparato de propaganda como manifestó Benedicto Jiménez. En el colmo del deliro, con voz baja e insegura, denotando su mentira, afirma el ex-policía que el Diario Internacional está ligado al grupo de los Quispe Palomino quienes dirigen un grupo armado en el VRAE. Nada más tirado de los cabellos. Si Jiménez Baca leyese regularmente el Diario Internacional se hubiera percatado de la crítica acérrima que hace este medio al grupo armado del VRAE que es una expresión acabada de una guerrilla lumpenizada que nada tiene que ver con el movimiento de masas de Sendero Luminoso de los años 80 y principios de los 90.

Llama poderosamente la atención que en este reportaje se presente a Jiménez Baca como el experto calificado en asuntos de terrorismo. Cabe preguntarse en que medida cuenta la palabra de un ex torturador. No hay que olvidar tampoco que el comando criminal “Rodrigo Franco” formado en la época del gobierno de Alan García se organizó en el cuartel de Dincote (Dirección Contra el Terrorismo). los jefes de este comando fueron el aprista Agustín Mantilla Campos (Vice Ministro y luego Ministro del Interior), el general Fernando Reyes Roca (jefe de la Dincote y posteriormente Director General de la Policía de Investigaciones del Perú), Marco Miyashiro, en ese tiempo comandante (después seria general de la policia), y Benedicto Jimenez, brazo derecho de Miyachiro.

Entonces, por qué darle crédito a Jiménez que en su tiempo fue uno de los torturadores en la DINCOTE. Mucha de las informaciones que ha utilizado este ex policía para sus “disertaciones” sobre el “terrorismo” las extrajo de sus victimas torturadas. Qué puede contar la palabra de un policía hundido hasta el cuello en casos de corrupción. Jiménez Baca después de haber vivido su momento de gloria con la captura del jefe de Sendero Luminoso, cayo en desgracia y finalmente se convirtió (como lo han denunciado diferentes medios) en guardaespaldas de estafadores y narcotraficantes. Ahora como el ahogado busca una tabla de salvacion, y recurre a la mentira para devenir el experto en “antiterrorismo” y “antisenderismo”. Esta es una manera de ganarse la vida con los escupitajos que le lanzan los dueños del poder en Perú. Benedicto es reflejo de la corrompida policía peruana.

Este reportaje muestra como en Perú no ha cambiado nada en la prensa peruana. La mediocridad se ha impuesto. Se sigue aplicando el modelo corrompido y lumpenizado de la época de Fujimori. Los periodistas no son periodistas, son vulgares mercenarios que se arrastran a los pies de sus patrones. La prensa peruana hace parte del Perú oficial en bancarrota moral y en estado de putrefacción. Medios como El Diario demostraron que es posible hacer una prensa más objetiva, del lado del pueblo, y que luche contra las injusticias, las mentiras y la corrupción en el aparato del Estado.