15 de noviembre de 2020

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JAPONESES TAN ASESINOS COMO LAS TROPAS DE HITLER

Manuel Navarro Escobedo (PL)

17 de abril de 2012

El creciente descontento y rechazo a la distorsión nipona de su ocupación sobre otros países durante el siglo pasado emerge otra vez en el centro de polémicas con Estados afectados por esa política colonialista desarrollada en Asia.

El diferendo, que de una u otra maneras incide en la marcha de las relaciones entre las partes con Tokio, surge a raíz de la divulgación de nuevos textos de Historia, catalogados de tergiversar, subestimar u omitir el papel del ejército imperial japonés en territorios de este populoso continente, el más poblado de la tierra.

El Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología del Japón aprobó el uso de esos materiales de estudio -revisados por historiadores nacionalistas- que se emplean en las escuelas de las diferentes enseñanzas del archipiélago, pese a las enérgicas protestas de los asiáticos.

De acuerdo con declaraciones de Beijing, Pyongyang, Seúl y Manila, entre otros, esos controvertidos libros para estudiantes de secundaria desvirtúan o maquillan las atrocidades perpetradas por el ejército imperial japonés iniciada en 1910 en Corea y a partir de 1931 en China.

Así tenemos que , durante su rápida expansión por la región, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, los militaristas nipones ocuparon además a Singapur, Malasia, Filipinas, Tailandia, Birmania (Myanmar) y Vietnam e islas continentales.

Esos textos históricos califican la invasión a esas naciones de "un avance para modernizarlos" e, incluso, denominan como "un incidente" la masacre de 300 mil civiles chinos en la ciudad de Nanjing en 1937, como denuncian académicos y autoridades de Beijing.

Se suman las acusaciones de organizaciones sociales y políticas del Norte y el Sur de Corea sobre las manipulaciones de estadísticas realizadas por omitir la existencia de las 200 mil esclavas sexuales reclutadas por el ejército japonés para la prostitución, o placer de sus tropas (burdeles) en los campos de batalla.

El viejo disgusto se tensó ahora cuando China rechazó en marzo las últimas revisiones a los libros de texto japoneses que presentan a las Islas Diaoyu como parte de su territorio y reducen el número de víctimas en la Masacre de Nanjing.

Según Beijing, las Islas Diaoyu y sus islotes adyacentes han sido una parte inalienable del territorio chino desde la antigüedad y cuenta con su soberanía indiscutible, y cualquier intento de alterar ese hecho será inútil

En cuanto a la Masacre de Nanjing, perpetrada durante la II Guerra Mundial, China la califica de un crimen atroz cometido por los militares nipones durante su invasión al país, y existen pruebas sólidas y una conclusión internacionalmente aceptada sobre este asunto.

"Esperamos que la parte japonesa trate el asunto y los problemas históricos de manera apropiada y se apegue al principio de aprender de la historia mirando al futuro, advierte.

En aquel contexto, el 13 de diciembre de 1937 el ejército japonés invadió Nanjing y en las seis semanas siguientes sus tropas incendiaron y saquearon, violaron en masa a decenas de miles de mujeres y asesinaron a entre 150 mil y 340 mil personas, según distintas fuentes históricas.

Aquella despiadada y prolongada matanza es todavía poco conocida fuera de Asia, aunque cada vez se la recuerda más gracias a libros como La violación de Nanjing, de Iris Chang, o películas como Ciudad de vida y de muerte de Lu Chuan, Palma de Oro en el Festival de San Sebastián en 2009.

Esa invasión japonesa, entre el verano de 1937 y el final de la II Guerra Mundial, en septiembre de 1945, provocó, entre asesinatos directos, soldados caídos y víctimas de epidemias, hambre y experimentos médicos, la muerte de más de 19 millones de chinos.