6 de diciembre de 2020

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INTERVENCIÓN MILITAR EN IRÁN Y EL CONSENSO INTERNACIONAL

Por: Juan Francisco Coloane.

26 de abril de 2010

La Cumbre Nuclear llevada a cabo en Washington D.C. el 12 y 13 de abril y que reunió a 47 países más la ONU y la Agencia Internacional de Energía Atómica, tuvo como objetivo trazar un plan de cuatro años para acelerar el desarme nuclear y erradicar el contrabando nuclear hacia redes terroristas.

Notoriamente, la ausencia de Irán constituye el contrapunto del evento, es decir, la nación que más ha gravitado en la tensión nuclear de los últimos cinco años no estuvo en la cita pero su espectro estuvo presente. Cómo se explica esto, y cuáles fueron las razones públicas -muy pocas por lo demás- y las menos públicas que hicieron de esta ausencia el punto negativo de la reunión.

El no haber agotado todas las instancias para contar con la participación de Irán y de Corea del Norte además, marca la poca fortaleza del sistema multilateral, y es válido hacer la conjetura hacia donde se dirige el objetivo real de congregar a 47 países incluyendo China, India y Rusia, potencias que hasta el momento han constituido una suerte de muro de contención al ánimo anti Iraní de la Alianza Transatlántica.

Es así que deliberadamente o no, la intervención militar en Irán por parte de una fuerza internacional con amplio consenso fue el telón de fondo de la reunión. También esta reunión se encontraba con la paradoja de un estado Palestino acosado por el estado más nuclearizado de la región: Israel.

Si bien la no proliferación nuclear y erradicar el contrabando nuclear hacia redes terroristas, son para abordar con urgencia, en la base del debate nuclear está la construcción de un arma nuclear por un régimen islámico de Irán, que no ha disimulado su antagonismo hacia Occidente y en un plazo que se acorta.

La mayoría de las agencias de inteligencia de EEUU que monitorean el desarrollo nuclear en Irán han concluido que la aspiración de Irán para poseer un arma nuclear camina en tierra derecha.

La información a retazos que emerge por ejemplo, de la conferencia de prensa que Barack Obama ofreció a raíz de la cumbre, de las editoriales de los medios de punta de EEUU y Europa Occidental, y del memorándum del Secretario Robert Gates de enero expuesto en The New York Times (18 de abril), conducen a pensar en la inevitabilidad de una intervención militar en la medida que Irán prosiga con su plan de desarrollar capacidad bélica nuclear.

Esta intervención, que languidece de los tiempos de la administración Bush, más específicamente del año 2006, cuando el aplicar una medida de fuerza sobre Irán era inminente, tuvo su amplio espacio de lobby en esta cumbre aunque no se manifestó en los acuerdos públicos ni en los comunicados a la prensa.

La reunión de los 47 ha sido una oportunidad para mantener la tensión en torno a la ambición nuclear de Irán y construir el consenso internacional necesario para la intervención. En este sentido, Barack Obama está en mejores condiciones de poder conseguir el apoyo internacional que le fue esquivo a George W. Bush para invadir Irak con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Recordemos la fuerte oposición de China, Francia y Rusia y el debate acerca de si Irak tenía o no tenía armas de destrucción masiva, que ahora con el expediente del fraude en la información parece ridículo.

Si Irán tuviera otro régimen, digamos pro-occidental, como el de Israel, esta cumbre no habría tenido un sentido de urgencia. Simplemente porque el único régimen -estigmatizado por un trabajado consenso en la Alianza Transatlántica- con poder y recursos para contrabandear material nuclear a las redes terroristas podría ser Irán.

Esta es la hipótesis central, y en esta cumbre por la ambigüedad de sus posiciones, China y Rusia parecieran gradualmente estar llegando a una conclusión parecida, sino habrían hecho más pública su disconformidad con la ausencia de Irán.

Es decir, se descarta que Estados Unidos, Rusia, la Comunidad Europea, Israel, India, o Pakistán , sean fuentes de contrabando nuclear, y el contrabando de material nuclear para uso bélico es solo una posibilidad de “nación Islámica a nación Islámica vía Irán”.

Es muy simplista la conclusión porque todo conduce a intervenir Irán. El que Israel pueda contrabandear ese material a grupos mercenarios de terroristas que en la eventualidad operen como grupos terroristas islámicos, o que el aparato neoconservador en EEUU que empujó al fraude de Irak sea fuente de contrabando de material nuclear por terceras vías por ejemplo, triangulando como se dice, no entra en la matriz del análisis de las agencias de inteligencia occidentales. Hay precedentes de acciones conjuntas de Israel y las fuerzas neoconservadoras de EEUU para impedir la caída del Apartheid y el apoyo al terrorismo en Mozambique y Angola.

¿Por qué Barack Obama, con el apoyo interno e internacional que tiene a su disposición no ha sido capaz de desmantelar la agenda neoconservadora, que es en el fondo la que empuja a la intervención militar en Irán? ¿Que se obtiene con un desorden en Irán y en el área?

La Alianza Transatlántica con una ocupación militar expandida desde el Golfo Pérsico hasta Pakistán, posicionando un amplio despliegue militar al borde de China, India, y Rusia, estaría cumpliendo uno de los objetivos pendientes al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Hay quienes sostienen que la resistencia de los talibanes en Afganistán y el extremismo islámico en general se desploman bajo una ocupación territorial de esa magnitud.

El costo de una intervención masiva en la región es alto, aunque el beneficio también es altísimo, porque el sistema capitalista global necesita con urgencia de los activos de capitales que actualmente permanecen subutilizados al estar administrados por estructuras estatales burocráticas de regímenes autoritarios, sean monárquicos o clericales.

¿Por qué estarían eventualmente Rusia y China con el esquema neoconservador que presiona a Obama? Los problemas de separatismo (islámico) de Sinkiang en China, y Rusia con la pérdida de su influencia en Asia Central y el Cáucaso, les obliga a Rusia y China a reemplazar el romanticismo político de apoyar la autonomía de Irán y la creación del Estado Palestino sin el acoso de Israel por pragmatismo. China no va a sacrificar su integridad territorial y Rusia tampoco.

Con la intervención militar para un cambio de régimen en Irán, seguramente habrá ira islámica y tratándose de un régimen chiita, que son minoría en el mundo islámico, probablemente el mundo no se venga abajo, como no se vino abajo con la invasión a Irak. Es así que la agenda neoconservadora en EEUU, Europa y sus zonas subsidiarias en el Tercer Mundo, arrasa como una aplanadora con el tema de blandir el islamismo versus la cultura occidental, que ha sido la llave maestra de los neoconservadores desde la época de Ronald Reagan.

Barack Obama con apenas poco más de un año en el poder no ha sido aún capaz de desmantelar la agenda neoconservadora que ha provocado la inestabilidad en el planeta.

Una parte del mundo árabe con el Rey de Arabia Saudita a la cabeza, y con el concurso de los países del Golfo que apoyaron la invasión a Irak, han manifestado en su tono discreto cierta complacencia con una invasión a Irán, igualmente sucede con los países del Norte de África, siendo la gran excepción Egipto que por lo general proyecta su peso político en la región con visión de futuro.

Con la reunión de los 47, EEUU ha transfigurado el multilateralismo tradicional y ha creado una vía paralela que aparece como multilateral pero que en el fondo es un unilateralismo disfrazado para intervenir Irán y derribar un régimen antagónico para Occidente. EEUU está a punto de convencer a más de 47 países que Irán es la gran amenaza a la paz mundial.

Los iraníes son muy inteligentes, no es ninguna novedad. Saben muy bien lo que se está armando. Por ahora, Irán es el enemigo que justifica todos los errores que se han cometido en Occidente para entablar un verdadero diálogo con el mundo islámico.