25 de enero de 2020

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LOS PUEBLOS EUROPEOS NO CONFÍAN EN LA UE

Por: Gara.

27 de mayo de 2009

Cuanto gana realmente un eurodiputado

Todos los datos apuntan a una abstención récord en las elecciones. El eurobarómetro del 14 de abril auguraba una abstención del 66%, mayor que en EE.UU.

Los más optimistas (normalmente gente con cargos en algún Gobierno) aseguran que éste no es un indicador fiable, y esperan que muchos ciudadanos residentes en otros estados viajen al propio para depositar su voto(!).

Pero esta previsión no se sustenta en ninguna estadística creíble. Quizás podría aplicarse, y sólo hasta cierto punto, para los funcionarios comunitarios residentes en Bruselas, pero incluso este colectivo prefiere acogerse a la comodidad de votar donde reside.

Más poder, menos legitimidad
Cada vez es menor la legitimidad de la Cámara Europea. Desde las primeras elecciones directas en junio de 1979, que contaron con una participación del 63% (cuando los pueblos europeos todavía creían en este cuento de hadas), esa cifra ha ido bajando en todas y cada una de las siguientes convocatorias. En las últimas, celebradas en 2004, la participación se cifró en un 45,6% (la abstención, por lo tanto, llegó al 54,4% -tres décimas más en el conjunto de Euskal Herria-).

Como ya hemos apuntado, el eurobarómetro de abril prevé una abstención del 66%, con lo que, de cumplirse el vaticinio de la encuesta, la participación se quedaría en un exiguo 34%. Esta es una cifra que asusta en los lujosos despachos de Bruselas y Estrasburgo, por mucho que los diputados comunitarios insistan en que eso no supone una merma "fundamental" de la legitimidad de la cámara europea. Efectivamente, han demostrado reiteradamente que les da igual si los votan o no, o cuántos los votan.

El ejemplo de la escasa participación en las elecciones estadounidenses es recurrente en la prensa comercial para justificar lo que está sucediendo en la Unión Europea, pero es un pobre consuelo y peor argumento para quienes defienden el actual modelo de integración empresarial europea. Además, la notable participación provocada por el «efecto Obama» ha echado por tierra la comparación, con lo que los muy bien pagados diputados de la UE se quedan sin referencias ni excusas. A pesar de ello, siguen adelante.

Inflación
De los 142 escaños con los que contaba el primer parlamento se han pasado a los actuales 785, en un esfuerzo por comprar voluntades y tratar de convencer a los pueblos que todos "eligen".
La trascendencia de todo esto sería mucho mayor si los diputados actuaran como actores realmente comunitarios, pero lo cierto es que los intereses empresariales y estatales son tan grandes que condicionan en gran medida la importancia real del Parlamento Europeo y, en la mayoría de las ocasiones, lo supeditan a los intereses de las grandes empresas y sus estados nacionales.

Por otra parte, muchos consideran que no todos los parlamentarios europeos tienen la misma legitimidad, opinión ésta derivada de los diferentes sistemas electorales. Es patente el desinterés de los estados y de sus grandes partidos por democratizar algo que prefieren controlar directamente. Muchos aprovechan el actual sistema para ahogar reivindicaciones o impedir situaciones de otro tipo, como ocurre, por poner un ejemplo, en el Estado español en relación a Euskal Herria.

La UE sigue muy lejos de los pueblos, y nada indica que eso le importe demasiado -excepto cuando de pedir el voto se trata, claro, cada cinco años en el caso del Parlamento y menos en el caso de los poquísimos que convocan ya consultas de ratificación de tratados-.

Cuanto ganan los diputados
La revista sueca de izquierdas Vänsterpress ha investigado los sueldos de los eurodiputados, llegando a la conclusión de que obtienen, al menos, 14.500 euros netos al mes. Este estudio demuestra el engaño de las noticias de la prensa comercial sobre sueldos de 4.300 euros, dato real pero al que no se le agrega la batería de compensaciones aquí expuestas.
La composición del sueldo se divide en (todos los datos en valores netos, libres de impuestos):
Dietas: Cada vez que participa en una asamblea, comisión, etc., 325 euros. Los que son hábiles para firmar la planilla de asistencia pueden llegar a 4.500 euros al mes.

Gastos de representación: 4.500 euros mensuales. Este es un viejo artículo del reglamento, del tiempo en que los parlamentarios montaban sus propias oficinas. Pero ahora (además de seguir cobrando esta suma) todos disponen de los servicios completos de oficina y comunicaciones del parlamento.

Viajes: Gastos por viajes fuera del traslado normal entre su país y Bruselas y fuera de desplazamientos solicitados por la Cámara, hasta 376 euros al mes.

Viajes al "trabajo": Se reembolsan contra presentación del billete. Pero también se paga kilometraje entre el domicilio del diputado y el aeropuerto. En promedio, contando cuatro viajes al mes, unos 870 euros mensuales.

Salario: En promedio (depende de los impuestos de cada estado) viene a salir por unos 4.300 euros al mes.

Total: 14.546 euros en promedio al mes.
Traducido por La Haine

Campaña multimillonaria
El Parlamento ha lanzado una campaña multimillonaria para «recordar» a los 375 millones de votantes que sus decisiones afectan a muchas facetas de la vida cotidiana, desde normas para los alimentos a la retirada del mercurio de los termómetros o la regulación del tiempo de trabajo.
Curiosamente no menciona si los eurodiputados también van a poder opinar (y decidir) sobre las multimillonarias ayudas a los bancos, o la participación militar en las guerras imperiales, o la precarización del trabajo, o la legislación sobre inmigrantes.

De nada sirve hoy inundarnos de anuncios, ni que algunos estén en euskara. La campaña tiene el lema genérico de «Tú eliges», aunque hay quien lo ha visto más como un «Tú verás, si no votas no te quejes».

Abstención
Los datos recogidos en la página web EurActiv.com son elocuentes. En Polonia, por ejemplo, únicamente el 3% de los 10.000 europeos no polacos con residencia permanente en este país (y en edad de votar) se han registrado para votar en las europeas (313 en total). La situación es similar en la mayoría de estados miembros, y únicamente tres de ellos suben algo la media: Suecia, Bélgica y Chipre.

Pero ni tan siquiera en Bélgica -socio comunitario por excelencia al albergar buena parte de las instituciones comunitarias y un número elevadísimo de cargos y funcionarios de la Comunidad- el porcentaje es significativo, puesto que sólo el 11,18% de los trabajadores europeos no belgas que residen en el país se han registrado para poder votar (66.203 de un total de 592.390), según los datos oficiales facilitados por la oficina electoral de este país.

En el caso de Suecia, 37.000 de los 219.000 «extranjeros comunitarios» han pasado por las oficinas de registro. Esto seguramente se debe a las horas libres que obtienen por votar en elecciones europeas, una de las medidas tomadas por anteriores gobiernos socialdemócratas para intentar hacer más atractiva la propuesta europea ante un pueblo escéptico.