15 de agosto de 2020

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PERÚ: LAS DECLARACIONES DE ALAN GARCÍA

Por: J. Carlos Abarca C.

6 de abril de 2009

(Argenpress). ¿Uds. creen que las declaraciones de Alan García en el sentido de que él puede decidir quién no debe ganar las elecciones generales en el Perú, son un desliz, un error, una equivocación del aspirante a dictador?.

Para nada, Alan García no es más que la expresión del sentir de toda la oligarquía peruana que tiembla ante la posibilidad de perder su privilegios y prebendas de las que han gozado durante estos casi 200 años de vida republicana, en un proceso electoral.
Así es, la oligarquía, los ricos y burgueses en nuestra patria, no pueden ocultar su temor de que en nuestra patria también se abra la oportunidad de marchar hacia nuestra liberación y al igual que en tiempos de la independencia, los hijos y herederos de los encomenderos, se niegan a aceptar esta realidad y se aferran con uñas y dientes a sus privilegios en nuestra patria.

La desesperación de García de suscribir TLCs con todo el mundo, las leyes que implementan el saqueo y la privatización de todos nuestros recursos y por último, su deseo oculto de pactar con los capitales chilenos o provocar una guerra con ese país para permitir que todas nuestras riquezas caigan en manos de capitalistas chilenos.

¿O es que Uds. creían que esta burguesía peruana tenía una pizca, una gota de nacionalismo?, para nada. Ellos piensan que si este país no les pertenece como propiedad, entonces que sea de nadie, es decir, que sea de Chile o de cualquier otro vecino, menos de Bolivia.

Todas las leyes dadas hasta el momento han privilegiado estos mezquinos intereses oligárquicos, de pequeños grupos de poder amparados y respaldados por los gobiernos de turno, pero esta vez, la historia marcha por caminos diferentes, como nunca hoy, en el seno del pueblo se habla de la necesidad de presentar un frente unido que luche contra los poderosos y sus empresas en nuestra patria y construyan una alternativa electoral que resuma todas las demandas del pueblo, eso sabe y teme la oligarquía peruana y se quiere curar en salud, es decir, no tener que pasar por lo que pasan sus pares en Venezuela, Bolivia, Ecuador y tantos otros países; quieren dejar tan amarradas las cosas a su favor, que 5 años no sean suficientes para comenzar el cambio y ellos puedan tener la posibilidad de volver al gobierno a reestablecerlo todo.

Es pues una apuesta a futuro, se aseguran hoy las ganancias, dejan la estructura del Estado perfectamente engrasada en función de sus intereses, con un cuerpo de gerentes y funcionarios burócratas que impidan o torpedeen cualquier posibilidad de cambio y creen en la población una decepción ante la propuesta renovadora o transformadora proveniente de los sectores populares.

Mientras en el seno del pueblo no nos hemos puesto a pensar en el futuro, la oligarquía ya tiene claro el panorama, no menosprecia lo que se viene dando en América Latina y prepara el terreno para que ese cambio, se retrace o nunca suceda.

A nosotros nos toca justamente remar en sentido contrario, es decir, impulsar la centralización de las luchas de nuestro pueblo, comenzar a pensar seriamente en estructurar un proyecto político capaz de iniciar el proceso de cambio y articular todos los esfuerzos pequeños o grandes que se están dando y sumarlos a la dura tarea de construir con nuestro pueblo y desde abajo la alternativa de cambio revolucionario, para sentar las bases de la nueva sociedad que queremos construir.

Son únicamente dos las opciones que se debaten en la escena política hoy en nuestra patria, la del cambio y la transformación profunda o la de la permanencia del régimen injusto que nos domina; lo hemos reiterado mil veces, los términos medios ya no existen, la oligarquía lo sabe y se prepara para esa guerra, nosotros ni siquiera hemos intentado unirnos.

La gran trascendencia que adquirió el levantamiento de los pueblos en Canchis es justamente porque demostró que nuestro pueblo puede y de hecho así lo hizo, impulsar acciones de lucha en función de proyectos transformadores que van más allá de la demanda económica, es decir, más allá de la petición de dineros del canon o cosas por el estilo.

A eso le teme la oligarquía, a que nuestro pueblo finalmente se organice en función del cambio de estructuras, de política económica y de condiciones de vida.

Por ello, las declaraciones de Alan garcía no son del todo un disparate, obedecen a una idea que le sale del subconsciente que de seguro estuvo discutiendo con sus ministros o los empresarios y que las dio a conocer.

Quizás esto sirva para ponernos más atentos al quehacer político, en vez de estar pensando en la clasificación de Perú al mundial de Sudáfrica, aquí nos jugamos otras cosas, en esta lucha de clases, nos jugamos el destino histórico de nuestra patria y el futuro de nuestros hijos o nietos.

J. Carlos Abarca C. es Periodista y dirigente nacional de PATRIA LIBRE.