10 de noviembre de 2019

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23 AÑOS DE LA MASACRE DE ACCOMARCA

Por Richard Llacsahuanga Chávez.

2 de septiembre de 2008

El 14 de agosto se cumplieron 23 años de la matanza ocurrida en la comunidad de Lloccllapampa, del distrito de Accomarca, de la provincia de Vilcashuamán.

Según investigaciones de la CVR (2003), y de la entonces Fiscalía Especializada de Derechos Humanos de Ayacucho (2005), el 14 de agosto de 1985, a un mes de haber asumido su primer gobierno Alan García Pérez, se cometió una de las más crueles matanzas ocurridas en nuestra región. En Accomarca, fueron asesinadas 62 personas, siendo victimados 26 niños (“indefensos e inocentes”), 34 adultos (“campesinos todos ellos”), entre ellos 10 mujeres (“violadas sexualmente muchas de ellas), 1 adolescente y 1 persona cuya edad no se pudo determinar.

Esta matanza fue parte del denominado “Plan Operativo Militar Huancayoc”, planificado y elaborado por los más altos mandos militares de la Sub Zona de Seguridad Nacional No.5, y ejecutado por cuatro patrullas militares, conducidas por la “compañía Lince”, al mando del entonces Sub Teniente Telmo Hurtado Hurtado, conocido como el “carnicero de los andes”, por las abominables matanzas perpetradas en la “lucha contrasubversiva”, quien actualmente se encuentra en Estados Unidos, con proceso de extradición a pedido de la justicia peruana, la cual ha sido declarado PROCEDENTE.

Las justificaciones que dieron en ese momento los militares involucrados en esta matanza, es que Accomarca se había convertido en una “zona liberada” y que dicho operativo se realizó contra la “compañía Accomarca”, base del “Ejercito Guerrillero Popular” de Sendero Luminoso.

Pero los hechos demostraron que lo ocurrido en Accomarca no fue un enfrentamiento armado, ya que efectuadas las inspecciones militares (el mismo día de la incursión), entre los pobladores no se encontró ningún armamento de la llamada “compañía Accomarca”, ni material subversivo. Y a pesar de estas evidencias, de que no se encontraban frente a una “compañía armada” de sendero luminoso, procedieron a reunir a todo el pueblo, separaron a hombres de mujeres, niños y ancianos, algunas mujeres fueron violadas sexualmente, y todos metidos en grupos en una choza, donde fueron acribillados, disparando a discreción, Telmo Hurtado arrojó una granada, y además de la explosión, generó el incendio con el que fueron calcinados los cuerpos. Esto ocurrió en Accomarca en 1985. Lo que evidencia que lo ocurrido fue un ataque militar, premeditado y planificado para exterminar la vida de los campesinos. No importaba si se trataba de niños, mujeres o ancianos, la orden era exterminarlos, porque de “campesinos nacen los terroristas”, este era la lógica de la guerra sucia con que se actuó. Y parece ser la lógica con la que se sigue actuando, basta la mirada a los atropellos de los pueblos indígenas de la selva peruana.

Los hechos ocurridos en Accomarca, por la magnitud y forma como se perpetraron, nos permite afirmar según el derecho internacional de los derechos humanos, que estos hechos son tipificados como una MASACRE, en la cual se realizaron una serie de hechos delictivos como ejecuciones extrajudiciales, torturas y violaciones sexuales de un grupo social de peruanos, que bien encuadran en el delito de genocidio. Incluso, los hechos se extendieron más allá del 14 de agosto del año 85, toda vez que en los días subsiguientes, frente a las denuncias de los comuneros sobrevivientes y que lograron escapar, se efectuaron aniquilamientos selectivos contra los testigos que sobrevivieron, a fin de intimidarlos y que no declaren ante las instancias judiciales.

Para nadie escapa que lo vivido y ocurrido en nuestro país, que desangró y enlutó a miles de familias, campesinos en su mayoría, fue parte de un conflicto armado interno, en donde el Estado hizo frente a la organización armada de sendero luminoso. Pero ello de ninguna manera justifica el accionar sanguinario con el que se actuó, tanto por parte de sendero luminoso como de las fuerzas del orden. Queda claro que “la brutalidad no se combate con brutalidad”.

Los hechos de Accomarca forman parte de la historia de dolor que sufrió nuestro pueblo, y a sus 23 años de ocurrido, aún se sigue manteniendo en la impunidad, ya que a pesar de existir un nuevo proceso penal, que ilegítimamente se viene tramitando en la ciudad de Lima, vulnerando el derecho de acceso a la justicia de las víctimas de estos hechos, nada garantiza que los más altos mandos militares, responsables de haber dado las órdenes “al carnicero de los andes”, sean sentenciados. Como viene ocurriendo últimamente, solamente los ejecutores de estos hechos están siendo denunciados y procesados, y se deja en la impunidad, a los que idearon y planificaron estos hechos de violencia.

En este mes de agosto, próximos a cumplir cinco años de la entrega del informe final de la CVR, nos encontramos ante un abierto retroceso en la judicialización de estos casos, frente a los hechos y sus responsables que violaron los derechos humanos en nuestra región. Lo que no nos debe llevar a bajar la mirada, sino persistir y empeñar en la lucha por encontrar justicia.

Aplaudimos a los fiscales y jueces, que sí han tomado con responsabilidad su labor de administrar justicia, hechos que permiten guardar las esperanzas, para sancionar a los responsables, preservar la memoria de estos hechos para que no vuelvan a repetirse y cerrar el ciclo de dolor por el familiar desaparecido. En este recordatorio, los familiares de las víctimas de Accomarca es lo que exigen.

(*).Abogado y docente universitario.