10 de noviembre de 2019

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HUELGA EN ALEMANIA Y FRANCIA PARALIZA EUROPA

Fin de la “paz social” del liberalismo salvaje.

16 de noviembre de 2007

@DIN- El caos parecía reinar hoy en Francia en el tercer día de una huelga de transportes contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, que se prolongará pese a que los sindicatos y el Gobierno buscaban una solución negociada al conflicto.

Por su lado, los maquinistas que secundaron la huelga en el transporte por tren de la compañía ferroviaria alemana Deutsche Bahn paralizaron parcialmente el transporte y amenazaron con una huelga indefinida.

El transporte ferroviario quedó gravemente alterado ayer en Alemania al iniciarse la mayor huelga de trenes de la historia del país, después de que la compañía ferroviaria Deutsche Bahn, una empresa pública estatal, se negara a negociar con el pequeño pero influyente sindicato de maquinistas (GDL), que exige un 31% de aumento salarial.
La huelga, programada por 62 horas, está generando graves problemas a millones de pasajeros. Hans-Joachim Kernchen, un dirigente del GDL, afirmó ayer que si Deutsche Bahn no accede a las exigencias del sindicato, "habrá un paro indefinido" que puede durar "hasta Navidad".
Un alto responsable de Deutsche Bahn replicó que la empresa no está "dispuesta a dejarse chantajear por un pequeño grupo de empleados" y reiteró la oferta de un incremento salarial de un máximo del 10% con el argumento de que no puede ir más allá de los acuerdos suscritos con otros sindicatos de la compañía.

El mayor flujo de camiones y vehículos privados terminó por colapsar varias autopistas, pese a que circulan unos dos tercios de los trenes, fundamentalmente los de alta velocidad (ICE), aunque con hasta una hora y media de retraso.

En Francia, anoche se contabilizaban más de 500 kilómetros de atascos debido a que numerosos automovilistas optaron por utilizar sus vehículos para desplazarse.
En la red de servicio público de París, donde cuatro de los ocho sindicatos mantenían la huelga, la patronal daba cuenta de un 27,2 por ciento de huelguistas frente al 44 por ciento del miércoles. Pasado el mediodía, cinco de las 14 líneas de transporte público estaban paralizadas. Tampoco funcionaban dos de las principales líneas del metro suburbano.
La afluencia de los usuarios de transportes públicos parisinos fue mayor que el miércoles, día en que muchas personas se las ingeniaron pidiendo una jornada de descanso o alojándose en casa de amigos u hoteles cercanos a sus lugares de trabajo para enfrentarse a la jornada de huelga.
En el metro se vivieron situaciones muy tensas entre los cientos de pasajeros que en cada estación trataban de subir a los vagones ya repletos y los que querían bajarse. En el interior de los trenes los viajeros iban oprimidos y, en ocasiones, casi al borde de la asfixia.
En la capital también podía verse una mayor cantidad de automóviles, motocicletas y bicicletas circulando por las principales arterias que, por momentos, estaban completamente saturadas, mientras largas columnas de personas, que habían optado por caminar, abarrotaban las aceras.