10 de noviembre de 2019

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HUANTA : TORTURAS Y MUERTES CLANDESTINAS

Por: Karim Ninaquispe.

21 de octubre de 2007

La reciente apertura del proceso penal en Ayacucho por parte del Juez de derechos humanos Willy Ayala Calle, en contra de uno de los principales Jefes de la Marina de Guerra, durante los primeros meses del año 1984, confirma, no sólo las denuncias de cientos de pobladores Huantinos que fueron objeto de tortura, desaparición y ejecución extrajudicial, sino, además, pone de manifiesto las equivocas estrategias ejecutadas durante el Conflicto Armado Interno por parte de las Fuerzas Armadas en las zonas declaradas emergencia con aquiescencia del Gobierno Turno.
Gustavo Silva Santisteban Larco, quien durante febrero de 1984, era uno de los Jefes de la Marina de Guerra en Huanta (Ayacucho), viene siendo encausado como autor intelectual de las torturas que fueron objeto Navarrete Cabrera y Yaranga Pozo, quienes fueron detenidos y conducidos clandestinamente al Estadio de Huanta, recinto en el que funcionaba un Destacamento de la Marina de Guerra.
Desde los inicios de 1983, se instaló en Huanta un destacamento de la Marina de Guerra, el cual tuvo su centro de operaciones en el Estadio Municipal de dicha Provincia, desde su instalación, esta dependencia militar se caracterizó por ser un recinto de reclusión, tortura, ejecución extrajudicial y desaparición forzada. Según las cifras establecidas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Huanta registra el mayor número de violaciones de derechos humanos, durante los años de 1983 a 1985, además, de ser la provincia que registra el mayor número de víctimas de todo el Conflicto Armado Interno. Por su parte la Defensoría del Pueblo ha establecido que , entre el 1º de enero de 1983 y el 23 de agosto de 1984 se registraron 302 detenciones-desapariciones en la provincia de Huanta.
Los dos agraviados por el Delito de Tortura señalaron haber sido objeto de maltratos físicos y psicológicos. Celestino Yaranga Pozo, ha señalado "como a las diez de la mañana me llamaron y me llevaron al baño del Estadio, me quitaron toda mi ropa, había una banca me echaron, tendieron una frazada mojada y me envolvieron, me ataron los pies con soga, "tipo serpiente" y luego me dijeron: "ya cojudo, acá vas a morir si no hablas" (…) me metieron en un barril cortado, lleno de agua, levantaban la banca y me metían, al inició aguantaba la respiración pero después me desmayaba, eran cuatro marinos los que me torturaba me decían "vas a morir o vas a avisar". Por su parte, Belarmino Navarrete Cabrera, señaló "me llevaron al baño, ahí me colgaban hasta 8 veces, con las manos atrás, estuve como 3 ó 4 días sometido a torturas físicas, me metieron a un cilindro con agua, me ponían en un banca y mi cabeza entraba al cilindro, me preguntaban nombres de "terrucos"

Los actos de tortura constituye uno de los delitos más graves en contra de los derechos humanos; situaciones como las que han pasado los señores Navarrete Cabrera y Yaranga Pozo, no deben volver a ocurrir jamás en nuestro país. La ciudadanía debe permanecer vigilante de los procesos judiciales que se han iniciado y tomar conciencia que la Verdad y la Justicia son los pilares básicos en los que se funda un verdadero Estado de Derecho.