4 de octubre de 2014
edicion 441
Información y análisis de América Latina y del mundo

BOLIVIA: LA LUCHAS OBRERAS Y EL MOVIMIENTO CAMPESINO

Gregorio Mamani (EL TRABAJADOR)

Martes 24 de mayo de 2011

1.- Las movilizaciones contra el gasolinazo, de diciembre de 2010, la lucha salarial de abril del 2011, han evidenciado los limites del movimiento campesino y la bancarrota de sus organizaciones sindicales (CSUTCB, CONALCAM, COLONIZADORES, BARTOLINAS SISA), que no han dudado en hacer declaraciones confrontativas contra el movimiento obrero, sino que objetivamente impulsaron la confrontación en las calles de trabajadores de la ciudad y trabajadores del campo.

2.- Este hecho ha enterrado las antojadizas posiciones que pusieron al movimiento indígena, como la clase social que había reemplazado a la clase obrera, en su papel de clase dirigente. “En Bolivia, los productores cocaleros y las direcciones indigenistas se pusieron al frente del movimiento popular que históricamente había seguido a la clase obrera y a la COB” (PO) o en el caso de un conocido disidente del MAS que denunció la existencia de una “tendencia dominante en el gobierno, nacionalista y popular, basada en el realismo político y en el pragmatismo, tendencia que no se atreve a romper radicalmente con el modelo neo-liberal”, llamando a su reconducción y que el “Pacto de Unidad, que aglutina a los sindicatos CSUTCB, CNMCIOB “BS” y CSCIB, así como a los pueblos indígenas de tierras altas y bajas CONAMAQ y CIDOB… -tienen- la responsabilidad de reconducir el proceso” (Prada 2011)

3.- El llamado Pacto de Unidad (que aglutina a las organizaciones sindicales campesinas), no han dudado en respaldar al gobierno cuando emite el gasolinazo en diciembre de 2010. En “la crisis por el incremento salarial, la derogación del decreto 21060 neoliberal, todavía vigente, la defensa de las cajas de salud y otras reivindicaciones de los trabajadores, crisis desatada el 6 de abril de 2011, se han vuelto a evidenciar las distintas perspectivas entre la COB y la CSUTCB, afiliada a la COB, cuando Roberto Coraite, ejecutivo de la CSUTCB declara a nombre del CONALCAM y del Pacto de Unidad estado de emergencia en defensa del gobierno, haciendo un llamando a la movilización en defensa del proceso” (Prada). Cabe remarcar que es el movimiento campesino, asentado en las Seis Federaciones de Cocales del Chapare, los que logran convocar a sus bases en al ciudad de Cochabamba, contra la movilización obrero popular.

4.- La realidad por tanto ha enterrado, a los teóricos de la reconducción del proceso, y a quienes de manera solapada hacían una cierta apología del “movimiento indígena originario”. “Durante una década… la masa campesina y la indígena ocupó el centro del escenario político” (Prensa Obrera 2011). Como bien señala Raul Prada, citando a Luís Tapia, las movilizaciones obreras del 2010-2011 (que tienen sus antecedentes desde el 2002) “es el develamiento del retorno de la lucha de clases del proletariado”.

5.- Pero como bien señalan varios dirigentes campesinos medios, no hay que confundir la burocracia sindical campesina, con el movimiento campesino. Es gobierno del MAS ha destinado ingentes cantidades para ganarse el favor de un conjunto de dirigentes, de varias promociones sindicales, a través no solo de su cooptamiento en el Aparato Estatal de algunos de sus ellos (Eugenio Rojas, etc.), sino de organismo encargados en clientelizar las organizaciones del movimiento campesino (ha construido un llamado Fondo Indígena, con un presupuesto de 900 millones de Bs.), el cual canaliza todo tipo de Proyectos solo de estas organizaciones.

6.- Esta situación ha puesto también en evidencia una de las posturas que el pensamiento de la clase obrera, el marxismo ha defendido, “De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado”, que ha surgido con el capitalismo, “es su producto genuino y peculiar” (Manifiesto Comunista), que fruto de la agudización de las contradicciones del sistema capitalista, de su tendencia a su autodisolución (debacle) es la clase social que enterrara al capital, los proletarios solo pueden liberarse de las cadenas que lo atan a la explotación asalariada, destruyendo precisamente ese sistema de trabajo asalariado.

7.- Peligrosamente, dentro de la actual coyuntura, la relación de unidad que se construyo a los largo de años entre la Central Obrera Boliviana y el movimiento campesino (CSUTCB) ha quedado roto. El gobierno del MAS ha parado una Orga-nización paralela denominada CONAL-CAM (donde a parte de todas las organiza-ciones campesinas, están aglutinadas los mineros cooperativistas, incluso los petro-leros). Existen voces muy débiles de algunas dirigentes campesinos (CONAMAQ), que han cuestionado este nuevo pongueaje político de la dirigen-cia campesina. Esta situación tendrá consecuencias graves, a puertas de Congreso de la COB.

8.- La clase obrera, los trabajadores del país, debemos redoblar esfuerzos para propiciar una aproximación revolucionaria del proletariado al campesinado. Esta política debe ser discutida, pero con una plena convicción las actuales direcciones del movimiento campesino –y sus ideólogos- deben ser superadas, han demostrado su carácter reaccionario. “La doctrina socialista es la única que puede dar un sentido moderno, constructivo, a la causa indígena” (Mariategui)

9.- Ha quedado además demostrado que quienes en su momento planteaban “ir hacia donde están las masas que siguen al MAS para orientarlas en la lucha por sus reivindicaciones, y en todo caso hacer acuerdos de independencia frente al gobierno y a su política, con sus corrientes más combativas, o sea las que traducen deformadamente el descontento de las masas” (C.R.C.I.), han propiciado la desorientación. La “insurgencia proletaria” en curso, ha posibilitado la radicalización de las organizaciones de la clase media (maestros, salubristas, médicos) y se convierte de a poco en clase dirigente. “Proyectando la dualidad de poder entre el MAS y el Movimiento obrero organizado y movilizado” (Manifiesto PSUT-B).