16 de marzo de 2018

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¿CÓMO REPERCUTE EN ARGENTINA EL GENOCIDIO EN GAZA?

Por: EMILIO MARÍN.

14 de enero de 2009

Israel tiene pocos amigos y los palestinos muchos, con el Gobierno K haciendo equilibrio

El debate sobre los crímenes cometidos por Israel en Gaza impacta en la sociedad argentina. Pocos defienden a Israel, pero tienen poder. Muchos a Palestina, pero son argentinos de a pie. El gobierno, equilibrista y oportunista.

Una recorrida por las expresiones de la política local indica que la mayoría está de parte de los palestinos masacrados en la Franja de Gaza. Ayer el jefe de los servicios de emergencia palestinos, el doctor Mouawiya Hassanein, dijo que “la cifra total de muertos alcanzó los 905, de los cuales 277 eran niños, 95 mujeres y 92 ancianos”.

Esa realidad, sobre cuál es la parte que está poniendo la mayor parte de las víctimas, influye entre los argentinos. No es que los palestinos o representantes árabes están comprando voluntades en Argentina, ni que haya aquí una campaña de desinformación de los “terroristas de Hamas”, como pudiera pensar el embajador de Israel, Daniel Gazit.

Son los hechos, tozudos, los que indican claramente cuál es la parte agresora y cuál la agredida. Los argentinos tienen la costumbre de escuchar la radio, hojear los diarios y prender la TV. Y a pesar de la campaña internacional para “moderar” la imagen criminal de Israel y buscarle justificativos a su invasión del 27 de diciembre, la mayoría de quienes toman contacto con esas noticias saca aquella conclusión elemental de quién es el malo y quién el bueno de esta tragedia, para decirlo esquemáticamente.

Esa polémica amenaza tomar un vuelo tan elevado que –por ejemplo- las autoridades de Canal 7 decidieron levantar los programas de las comunidades judía y palestina (“Amia para todos” y “Desde el aljibe”, respectivamente). Lo óptimo habría sido que siguieran, para que cada sector defendiera la postura que considera correcta y el público pudiera sacar sus conclusiones.

En ese mismo canal, en “Visión 7 Internacional”, el sábado último acudieron los dos embajadores de los países en conflicto. Gazit la pasó mal porque quiso mantener la versión israelí de que el bombardeo de las tres escuelas de la ONU en Gaza, con una secuela de 47 muertos, se había producido porque desde allí se habrían disparado cohetes Qassam. Los periodistas Hinde Pomenariec y Pedro Brieger quisieron explicarle que esa justificación ya había sido desechada en Tel Aviv. Brieger hizo otras repreguntas al diplomático que lo incomodaron, referidas a los bombardeos, y éste se mordió los labios para no repetirle la acusación que había hecho su antecesor en el cargo, Rafael Eldad. En agosto de 2006, en plena guerra contra El Líbano, Brieger tuvo opiniones críticas que molestaron al embajador de turno, sobre todo por provenir de un judío, y Eldad quiso que fuera cesanteado en Canal 7. Brieger acusó al embajador de "evitar que yo salga por otros medios, me descalificó públicamente diciendo que yo era el vocero de Hezbollah y admirador de Bin Laden, lo que es un atentado a la libertad de expresión clarísimo".

Gazit piensa lo mismo pero se cuida de decirlo. Afirmó en el canal estatal: “con la ofensiva militar lanzada en Gaza no buscamos cambiar el gobiernoo ni derrotar a Hamas. Todo eso es asunto interno del pueblo palestino”. Y le creció la nariz mucho más larga que a Pinocho.

EL LOBBY

Aún perdidoso en política, el lobby israelita es poderoso en la Argentina. Esa comunidad y la constelación de negocios tienen la reputación de ser una de las más fuertes a nivel internacional. Sólo cedería la pole position frente a la neoyorquina, de tradicional influencia en Wall Street a partir del clan Rockefeller, el Consejo de Relaciones Internacionales, la Sociedad de las Américas, etc.

Una parte de este lobby actúa en el frente cultural. Por internet circula un “poema” racista de Marcos Aguinis titulado “Adoro ser judío, ¡Somos Eternos!”

El que quiera conocer la lista de los miembros de la Cámara de Comercio Argentino Israelí puede clicquear en www.ccai.com.ar y allí verá a Julio, Adrián y Susana Werthein (La Caja, Standard Bank, Telecom, cabañas), Marcelo Midlin (Pampa Energía), Eduardo Elztain (de Irsa, es tesorero del Congreso Judío Latinoamericano), agencias de “seguridad”, laboratorios, empresas de informática y de agronegocios. Figura allí el vendedor de armas y ex abogado de Mario Firmenich, Mario Montoto (Codesur), director de esa cámara posiblemente gracias a sus contactos con las “Fuerzas de Defensa de Israel” (FDI) y a las FFAA de aquí.

Ninguna de esas empresas podrá alegar desconocimiento de su participación en el lobby israelita que tiene por objetivo explícito la defensa incondicional del Estado de Israel. Tanto lo tiene que en la misma página de internet, se informa de las fuerzas armadas israelitas. Se dice allí: “en la actualidad, los objetivos de seguridad de las FDI son defender la soberanía y la integridad territorial del Estado de Israel, disuadir a todos los enemigos y reprimir todas las formas de terrorismo que atentan contra la vida cotidiana”.

Estos sectores son muy influyentes en el gobierno de los Kirchner, al punto que en setiembre de 2007 los dirigentes de la AMIA y Daia integraron la comitiva presidencial que viajó a Nueva York a la Asamblea de la ONU donde el entonces jefe de Estado acusó a Irán. El lobby fue recibido por Cristina Fernández, que al año siguiente, ya como presidenta, volvió para hablar ante el Consejo de las Américas del grupo Rockefeller y anunciar el pronto pago al Club de París y a los bonistas defaulteados.

Casualidad o no, la primera participación de Cristina en el Mercosur, fue en diciembre de 2007 cuando viajó a Uruguay y se suscribió el Acuerdo entre el Mercosur e Israel, firmado por el canciller Jorge Taiana. ¿Cuánto demorarán en dar de baja ese protocolo que nunca debió firmarse con un Estado practicante del genocidio?

VOCES A FAVOR

La mayoría de las expresiones políticas y sociales del país coincide en denunciar el genocidio cometido por el primer ministro Ehud Olmert, el ministro de defensa Ehud Barak y la canciller Tipzi Livni.

La cancillería repudió esa agresión con un comunicado que decía: "el Gobierno argentino condena la incursión terrestre efectuada por Israel en la Franja de Gaza así como el uso desproporcionado de la fuerza por parte de ese país". El comunicado cuestionaba a Hamas, como si fuera el segundo demonio: "asimismo, reitera su condena el lanzamiento de misiles por parte de grupos palestinos contra territorio israelí".

Un amplio y heterogéneo sector de intelectuales ha emitido varias declaraciones y solicitadas, como la de Página/12 (11/1) bajo el título “Basta de barbarie, Paz en Medio Oriente”. Allí aparecen las firmas de escritores y artistas como Osvaldo Bayer, León Ferrrari, Patricio Contreras, y otras de apellidos de origen judío como Juan Gelman, Eduardo Pavlovsky, Horacio Verbitsky, Betty Raiter, Hugo Yasky, etc. Esta corriente pone el blanco central en el gobierno de Olmert pero también cuestiona el lanzamiento de cohetes por Hamas.

Corriendo en paralelo con este movimiento a favor de la paz hay un sector más beligerante, si puede llamarse así, pues en su denuncia a Israel no cuestiona sino que respalda a la resistencia palestina. Luis D´Elía, titular de la Federación de Vivienda; Carlos Aznares, director del periódico Resumen Latinoamericano; los dirigentes de la Confederación de Entidades Argentino Arabes (Fearab), Hebe Bonafini (Madres) y partidos de izquierda que organizaron la manifestación de protesta frente a la embajada de Israel, etc, son parte de este conglomerado. En uno de sus textos afirman: “Todos somos, podríamos ser, fuimos, Noche y Niebla, pero también Plomo Fundido”.

Más allá de la diferencia política apuntada, las dos corrientes confluyen en buena parte de las acciones y discusiones frente al drama de Gaza. Están por un cese de los bombardeos y el retiro del ejército invasor de ese territorio, ubicando a los palestinos como la población agredida y no de ahora sino al menos desde la “Guerra de los Seis Días”.

El que zigzaguea y busca hacer un equilibrio imposible en esta confrontación es el gobierno nacional. La cancillería emitió dos comunicados cuestionando los bombardeos primero y la invasión terrestre luego, pero los matizó con críticas a Hamas, que resistía esos operativos. Taiana aún mantiene su firma en el Acuerdo entre Mercosur e Israel. No por decisión propia sino de la cúspide del gobierno, Argentina no cuenta con embajada en Ramallah (Cisjordania), sede la Autoridad Nacional Palestina. Tampoco tiene un consulado allí y mucho menos en Gaza. ¿Qué esperan para crearlos? Esa sería una señal de solidaridad efectiva y no en los papeles.

Otro gesto cuestionable del Palacio San Martín se lee en su sitio web. “Por indicaciones del canciller Taiana, ayer el embajador de nuestro país en Israel se comunicó con los familiares de Amir Robinson, el joven soldado hijo de argentinos que murió en Gaza, para solidarizarse en este doloroso momento y enviarles las sinceras condolencias del propio Taiana y del gobierno argentino”, dice el comunicado.

El soldado Robinson murió mientras invadía el norte de Gaza como efectivo de un grupo de artillería que asesinaba civiles. Un francotirador palestino lo abatió con toda razón, justicia y puntería.

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