16 de marzo de 2018

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NICARAGUA: ORTEGA DE LA REVOLUCIÓN ARMADA A LA "REVOLUCIÓN ESPIRITUAL".

2 de noviembre de 2006

(IAR-Noticias). Aliado con los contras, reniega de su pasado revolucionario y avanza hacia una "Nicaragua de hermanos" esgrimiendo frases religiosas en la campaña electoral.

El "izquierdista asimilado", Daniel Ortega, que en septiembre anudó una alianza con los contras, al frente de todas las encuestas a 14 días de las elecciones presidenciales, prometió que, de llegar al poder, realizará una "Revolución espiritual" en Nicaragua.

"La del 5 de noviembre no es una simple elección de gobierno, sino una elección que lleva a un cambio de actitud ante la vida, a una Revolución espiritual donde vamos a aprender a respetarnos y a tratarnos como hermanos todos los nicaragüenses", aseguró el sábado en un populoso barrio de Managua.

De acuerdo con el ex mandatario sandinista (1979-1990), la única posibilidad que tienen los nicaragüenses para acabar con la pobreza que afecta al 80 por ciento de la población es "trabajar unidos, en paz y reconciliación".

"Estamos forjando en Nicaragua una nueva cultura del respeto y de la reconciliación", recalcó Ortega aludiendo a los acuerdos firmados por su partido con conservadores, ex contras y otros antiguos enemigos políticos de la "derecha" proimperialista.

El acto celebrado en el barrio Pablo Ubeda, del Distrito V de Managua, forma parte del "peregrinaje" diario del candidato del FSLN por la capital y los departamentos del país para explicar a sus seguidores su programa de gobierno.

En septiembre pasado, sandinistas y "contras", enemigos irreconciliables durante la "guerra fría", antiimperialistas unos y pro-imperialistas los otros, decidieron enterrar el hacha del enfrentamiento para aliarse electoralmente en una misma trinchera.

El Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN), que agrupa a los ex "contras" somocistas, estableció una alianza con sus antiguos enemigos a muerte del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para apoyar al candidato presidencial Daniel Ortega con miras a las elecciones de noviembre.

La CIA y el Departamento de Estado, bajo la administración Reagan-Bush padre, armaron y entrenaron al movimiento paramilitar de los "contra" reclutado entre los ex integrantes del aparato policial del somocismo y los lanzaron contra el sandinismo

Los sandinistas responsabilizaron a Somoza García, quien gobernó Nicaragua entre 1937 a 1956, del asesinato de Sandino, en 1934.

Sandino fue un combatiente nacionalista y revolucionario que lideró un ejército irregular dede 1926 a 1934 que se enfrentó a tropas invasoras de EEUU y a la Guardia Nacional de Somoza García, quien ejerció una feroz dictadura de 40 años en Nicaragua.

Los sandinistas derrocaron con las armas el 19 de julio de 1979 a la dictadura somocista títere de Washington, y consolidaron un gobierno revolucionario que fue combatido tenazmente por los "contra" financiados y armados por el Imperio estadounidense.

Este sábado, el líder sandinista que "rompió con el pasado", y que por tercera ocasión consecutiva aspira a recuperar el poder perdido en las urnas en 1990, aseguró que la juventud nicaragüense será la encargada de llevar a cabo los cambios que demanda esa nación centroamericana.

"Vamos a llegar al gobierno, no para quedarnos con el poder sino para entregarlo a la juventud, que será la encargada de las grandes transformaciones que está demandando la sociedad nicaragüense", expresó Ortega.

También reiteró su promesa de que en un eventual nuevo mandato sandinista, el 50 por ciento de los cargos públicos serán ocupados por mujeres.

La traición de Ortega

El FSLN se fundó en 1961 como una organización político-militar, con el ejemplo del ’’general de hombres libres’’ Augusto César Sandino en defensa de la soberanía del país frente a la invasión de las tropas de EEUU, y su objetivo era el derrocamiento de la dictadura somocista mediante la lucha armada.

Para los sectores que aún levantan la bandera combativa de la izquierda nicaraguense, el FSLN, una ex organización revolucionaria, es hoy víctima del control burocrático de Daniel Ortega y de un pequeño grupo de dirigentes sandinistas, convertidos en empresarios a partir de las fortunas de las que se apoderaron en el reparto de bienes del Estado realizado tras la derrota electoral del FSLN en 1990.

Este grupo dominante -señalan- no sólo se apropió de bienes y de capital, también se apropió de las estructuras de dirección del FSLN, centrando sus objetivos en el control de espacios de poder, en el fortalecimiento de sus intereses económicos y en las apuestas electoralistas, con una visión prebendaria de la política.

Este viraje no se produjo de la noche a la mañana, y ha provocado resistencias y fracturas en el interior del sandinismo, por parte de los sectores que siguen comprometidos con los excluidos.

Las organizaciones populares, que al inicio hicieron esfuerzos de resistencia al proceso de contrarrevolución e implantación del neoliberalismo en el país, terminaron muy pronto sometidas a los imperativos políticos impuestos por la dirección del FSLN.

Así, las luchas de carácter popular pasaron a ser controladas por intereses políticos y no fueron el resultado de la dinámica propia de los sectores sociales.

En el Congreso Sandinista de 1998, Daniel Ortega selló su viraje hacia la derecha dando todo su respaldo a la corriente del FSLN denominada "Bloque de Empresarios Sandinistas" e incrementando sustantivamente las cuotas de poder que ya tenían al interior del FSLN.

Ortega, de manera unilateral e inconsulta, anunció su decisión de deponer la lucha popular para emprender el camino de la transacción y los pactos, camino que ya había iniciado en 1997 negociando con Arnoldo Alemán -recién llegado al gobierno- la Ley de la Propiedad Reformada, Urbana y Rural.

Estas oscuras negociaciones permitieron también, sin ninguna denuncia u oposición del FSLN, que Arnoldo Alemán desplegara un sistema de corrupción inédito en Nicaragua.

’’Es verdad que para muchos sandinistas, algunas de estas personalidades y el PLN mismo, puede representar o representa un símbolo, pero es un símbolo del pasado, ese pasado está enterrado, Somoza no existe, el somocismo está progresivamente muriendo en este país’’, argumentó Rosa Murillo, la mujer de Ortega en un reportaje a EFE, en julio pasado.

’’En el pasado fuimos contrincantes, combatimos uno con otro, pero eso ya pasó: aquí no hay guerra, ya se hizo una revolución, desapareció la dictadura (somocista) y se estableció la democracia gracias al Frente Sandinista en el año 1979, por lo tanto es absurdo seguir acuñando rencores o recelos’’, insistió.

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