16 de marzo de 2018

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ADOLF HITLER: CANDIDATO A PREMIO NÓBEL DE LA PAZ 1939

Los archivos sobre la candidatura de Hitler al Nobel de la Paz en 1938 salen a la luz.

13 de diciembre de 2012

El Comité Nobel noruego contempló en 1939 la nominación de Hitler, realizada por el parlamentario sueco E.G.C. Brandt, pero concedió los laureles al Instituto Nansen

Como cada año el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, Estocolmo y Oslo, estas dos bellas capitales escandinavas que combaten los rigores del invierno con la técnica y la luz, volvieron a vivír un día mágico con la ceremonia de entrega de los premios Nobel: el de la Paz en Oslo y los de Física, Química, Medicína, Literatura y Economía en la Konserthuset de esta capital. A la ceremonia, presidida por los Reyes, siguió el tradicional banquete de gala en el Ayuntamiento. No podía faltar este año la polémica alrededor de los premios y asombrosamente la tormenta se ha ceñido sobre la noticia servida por la Radio sueca. Según explicó ese medio, Adolf Hitler, uno de los políticos que más crímenes tiene sobre su conciencia, estuvo cerca de conseguír el premio Nobel de la Paz en 1938.

Ese odiado Führer, totalitario, antisemita, xenófobo y agresivo, fue nominado por el parlamentario suecoE.G.C Brandt. El Comité Nobel noruego (encargado de conceder el galardón) contempló la nominación, pero concedió los laureles en aquella ocasión al Instituto Nansen, organismo multitemático dedicado a diversas investigaciones.

No obstante, aunque Hitler no consiguiera la mayoría de votos necesaria, las discusiones sobre sus méritos fueron «animadas». Se opinaba que podría ser merecedorgracias a las conversaciones que mantuvo con el británico Chamberlein sobre la paz en Europa. Tanto la nominación como los demás detalles relacionados con esta extraordinaria historia se archivaron bajo siete llaves y desaparecieron de la historia de los premios Nobel como por arte de mágia después de la Segunda Guerra Mundial.

Andres Baranett, intendente del Museo Nobel, explicó que el tal Brandt, «que debía estar loco», intentó retirar esa propuesta en enero de 1939, petición que le fue denegada por el Comité Nobel. Según unos escritos del profesor emérito de la Universidad de Uppsala Gustav Henrikssen, anterior miembro del citado comité, la autora judía Gertrude Stein, icono intelectual de la denominada «generación perdida», que escribió un estudio sobre «La grandeza y las cualidades del Führer», fue quien abanderó la campaña pro Hitler: «La supresión de los judíos es sinónimo de Paz». Algo «incomprensible» para Baranett, ya que en aquella época, y desde 1933, el Führer ya había mostrado su horrible faz nazi.

Un aspecto poco recordado de la historia, si señor. Adolf Hitler llegó a ser propuesto para el Premio Nobel de la Paz, poco ante del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Un parlamentario sueco, E.G.C. Brandt, propuso en 1939 el nombre del Führer por su contribución en los acuerdos de Munich de 1938 con las potencias occidentales Francia, Inglaterra e Italia. El suceso ocurrió cuando ciertos intelectuales y políticos de Europa y Estados Unidos flirteaban con un Hitler encumbrado a su nivel de máxima influencia en la escena mundial. La relación de Hitler con estos premios había sido difícil desde que en 1935 la Academia sueca decidió conceder el Nobel de la Paz al periodista alemán Karl von Ossietzky, un preso de conciencia contrario al militarismo que había publicado informaciones confidenciales sobre el rearme de su país. La decisión del jurado enfadó tanto a Hitler que decretó que ningún ciudadano alemán podría aceptar en el futuro el Nobel.

Pagina Libre
El día en que se propuso a Hitler para el Nobel de la paz

El 27 de enero de 1939 Europa esta hecha una mierda, con España desangrada, Francia e Inglaterra acojonadas y Rusia, Alemania e Italia en manos de psicópatas, el camino gira directo hacia el precipicio; en ése contexto alguien tiene la luminosa idea de proponer a Chamberlain para el premio Nobel de la paz, el mismo inglés bienintencionado que lleva años intentando apaciguar a la bestia con caricias, el mismo tipo al que Hitler toma el pelo una y otra vez sin pudor alguno; la propuesta levanta ampollas entre la gente que ya se huele lo que viene, entre ellos a Erik Brandt, miembro del parlamento sueco que decide, como irónica señal de protesta proponer a Adolf Hitler para el mismo premio; ése día escribe lo siguiente:

“Para el comité Noruego del parlamento:

Adolf Hitler, El hombre de la Paz

El abajo firmante se permite sugerir respetuosamente que el Nobel de la Paz de 1939 se otorgue el canciller y Führer alemán Adolf Hitler, el cual, según la opinión de millones de personas, se merece más que cualquier otro hombre en todo el mundo este prestigioso premio.

Se ha documentado que la auténtica paz en el mundo estaba en peligro; en 1938, faltaron horas antes de la ruptura de una gran guerra europea. El individuo que en esta peligrosa situación protegió nuestro continente de ésa horrible catástrofe fue, sin duda, el genial líder del pueblo alemán, quien en el momento crucial voluntariamente se abstuvo de dejar la bomba explotar, a pesar de que tenía el poder para librar la lucha.

Por su amor ardiente de la paz, como ya ha quedado documentado en su famoso libro “Mein Kampf” – en segundo lugar en calidad tal vez sólo detrás de la Biblia, el libro de más fina y más amplia distribución -, por su extraordinaria intención en el uso exclusivo de medios pacíficos, sin derramamiento de sangre, (para incorporar Austria a Alemania, Adolf Hitler se abstuvo de usar la violencia durante la liberación de sus compatriotas nostálgicos en los Sudetes) y por su búsqueda legítima para hacer su patria grande y poderosa. Es muy probable que el día en que los belicistas ya existentes dejen descansar a Hitler, éste sea capaz de seguir adelante con su propósito concebido en la infancia, y dentro de un plazo razonable de tiempo pueda pacificar Europa y quizás del mundo entero.

Hay, sin embargo, un número por desgracia alto de personas que no ven la magnitud de los esfuerzos de paz de Hitler, y yo por consideración a este hecho he presentado a Hitler como un candidato para el Nobel de la Paz. Premio para el que que un número de miembros del Parlamento sueco ha sugerido otro candidato, a saber, el primer ministro inglés Neville Chamberlain. Esta sugerencia parece poco meditada. Sin duda, es cierto, que Chamberlain realizó extraordinarios esfuerzos de paz con Hitler que han contribuido a mantener la paz mundial, ¡Pero la decisión final fue, sin embargo, de Hitler y no de Chamberlain! Hay que agradecer a Hitler y no a ningún otro el hecho de que todavia tengamos paz y un futuro en la mayor parte de Europa.

Debido a los méritos indiscutibles de Chamberlain en el trabajo por la paz, sería posible que una parte más pequeña del Premio de la Paz le fuese otorgado a él, pero lo correcto sería, que ningún nombre estuviera al lado de Adolf Hitler y proyectase una sombra sobre él . Adolf Hitler, es después de todo el luchador por la libertad más increíblemente dotado y millones de personas le miran como como al príncipe de la paz en la tierra.

Estocolmo, 27 de enero 1939

EGC Brandt, miembro de la Primera Cámara del Parlamento”
Carta cargada según los suecos de una fina ironía, demasiada quizás, tanta que miles de descerebrados en Europa se la tomaron en serio, sumándose entusiastas a la propuesta.

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