16 de diciembre de 2014
- edicion 443

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EL MÉTODO DE STALIN

Por: Eduardo Ibarra (*).

13 de mayo de 2010

En el presente artículo la expresión “el método de Stalin” designa el método utilizado por el sucesor de Lenin en el análisis del leninismo, y que, de hecho, constituye un método para analizar el desarrollo histórico del marxismo.

I

Es de conocimiento general que algunos marxistas critican a Stalin por no haber expuesto en sus trabajos sobre el leninismo los aportes de Lenin a la filosofía marxista. Pero ocurre que en Los fundamentos del leninismo, el autor advirtió desde un principio: "Exponer los fundamentos del leninismo no es exponer aún los fundamentos de la concepción del mundo de Lenin. La concepción del mundo de Lenin y los fundamentos del leninismo no son, por su volumen, una y la misma cosa. Lenin es marxista, y la base de su concepción del mundo es, naturalmente, el marxismo. Pero de esto no se desprende, en modo alguno, que la exposición del leninismo deba comenzar por la de los fundamentos del marxismo. Exponer el leninismo es exponer lo que hay de peculiar y de nuevo en las obras de Lenin, lo aportado por Lenin al tesoro general del marxismo y lo que está asociado a su nombre de modo natural. Sólo en este sentido hablaré en mis conferencias de los fundamentos del leninismo".

De este modo, pues, Stalin distinguió entre la concepción del mundo de Lenin y los fundamentos del leninismo, y sostuvo que la base de la concepción del mundo de Lenin es la concepción del mundo de Marx. Esta distinción cobra en la Entrevista con la primera delegación de obreros norteamericanos, la forma de una distinción entre "principios" y "elementos", es decir, entre principios y elementos teóricos, entre la concepción del mundo de Marx y la teoría de la revolución proletaria y de las condiciones de su realización (y hablamos aquí de la revolución proletaria con el mismo alcance que tiene en el concepto de revolución permanente de Marx).

En su famoso Anti-Dhüring, Engels señaló que hay que saber “distinguir entre el método y los resultados con él alcanzados”. Es esto precisamente lo que hizo Stalin con su distinción entre principios y elementos, entre concepción y teoría. Por eso, señaló en la Entrevista que “Lenin no ‘añadió’ ningún ‘principio nuevo’ al marxismo ni suprimió ninguno de los ‘viejos’ principios del marxismo. Lenin fue y sigue siendo el discípulo más fiel y más consecuente de Marx y de Engels, y se apoyó enteramente en los principios del marxismo”. “Pero Lenin no sólo fue el realizador de la doctrina de Marx y Engels; fue, al mismo tiempo, el continuador de la doctrina de Marx y Engels”. “Eso quiere decir que desarrolló la doctrina de Marx y Engels, teniendo en cuenta las nuevas condiciones del desarrollo, teniendo en cuenta la nueva fase del capitalismo, teniendo en cuenta el imperialismo”. “¿Qué quiere decir eso?” “Eso quiere decir que, al desarrollar la doctrina de Marx en las nuevas condiciones de la lucha de clases, Lenin aportó al tesoro general del marxismo elementos nuevos en comparación con lo que le dieron Marx y Engels, en comparación con lo que se le pudo dar en el período del capitalismo preimperialista. Por cierto, los elementos nuevos que Lenin aportó al tesoro del marxismo se basan plena y enteramente en los principios sentados por Marx y Engels”. “En este sentido, precisamente, decimos nosotros que el leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias”.

Quiere decir, pues, que, al aplicar el método por ellos fundado a las condiciones del capitalismo y de la lucha de clase del proletariado en la época preimperialista, Marx y Engels enriquecieron el tesoro general del marxismo con la teoría de la revolución proletaria y de las condiciones de su realización. Precisamente Stalin escribió en Los fundamentos del leninismo: “Marx y Engels actuaron en el período prerrevolucionario (nos referimos a la revolución proletaria), cuando aún no había un imperialismo desarrollado, en un período de preparación de los proletarios para la revolución, en el período en que la revolución proletaria no era aún directa y prácticamente inevitable. En cambio, Lenin, discípulo de Marx y de Engels, actuó en el período del imperialismo desarrollado, en el período en que se despliega la revolución proletaria, cuando la revolución proletaria ha triunfado ya en un país, ha destruido la democracia burguesa y ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets”.

Con esta observación Stalin precisó, además, las nuevas condiciones del capitalismo y de la lucha de clase del proletariado que dieron lugar a un nuevo desarrollo del marxismo, revelando así las raíces históricas del leninismo. El surgimiento del leninismo se explica, pues, por la acción de la ley según la cual la existencia social determina la conciencia social. En el análisis del desarrollo histórico del marxismo no puede negligirse este principio materialista.

En Los fundamentos del leninismo, Stalin analizó los aportes de Lenin al marxismo en cuestiones como el imperialismo, el método, la teoría, la dictadura del proletariado, la cuestión campesina, la cuestión nacional, la estrategia y la táctica, el partido y el estilo de trabajo. Es pertinente señalar que, tres años después, en la Entrevista con la primera delegación de obreros norteamericanos, consideró seis cuestiones en las que Lenin desarrolló la teoría de la revolución proletaria y de las condiciones de su realización: 1) el imperialismo; 2) la dictadura del proletariado; 3) la edificación del socialismo; 4) la hegemonía del proletariado; 5) la cuestión nacional y colonial; 6) la cuestión del partido. En esta oportunidad –y a diferencia de cómo había procedido en Los fundamentos del leninismo– examinó los aportes de Lenin a partir de una breve exposición de los elementos teóricos proporcionados por Marx y Engels sobre cada uno de los mencionados temas. De este modo reveló el hilo de engarce entre el marxismo y el leninismo, o, más exactamente, entre la teoría de la revolución proletaria de Marx y Engels y su desarrollo por Lenin en las condiciones de nuestra época.

Como es de conocimiento general, Lenin analizó el imperialismo en trabajos como El imperialismo, fase superior del capitalismo y algunos otros y desarrolló la teoría y la táctica de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado en trabajos como Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, El Estado y la revolución, la Revolución proletaria y el renegado Kautsky, La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo y otros más. De esta manera esclareció las nuevas condiciones de la lucha de clase del proletariado, la correlación de clases fundamental de nuestra época, las principales particularidades de la nueva situación histórica, la dirección principal de su desarrollo, el despliegue de la revolución proletaria y la instauración de la dictadura del proletariado.

Por eso, Stalin señaló que “La verdad entera del leninismo es que no sólo hizo renacer el marxismo, sino que dio un paso adelante, prosiguiendo el desarrollo del marxismo bajo las nuevas condiciones del capitalismo y de la lucha de clase del proletariado” (Los fundamentos del leninismo). Por eso, precisó que Rusia fue el hogar del leninismo “Porque Rusia era el punto de convergencia de todas (las) contradicciones del imperialismo”. “Porque Rusia estaba preñada de revolución más que ningún otro país del mundo, y eso hacía que sólo ella se hallase en estado de resolver estas contradicciones por vía revolucionaria” (ibidem). Por eso, definió finalmente: “El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular” (ibidem).

Ya en el solo hecho de que el leninismo fue el producto de la aplicación del marxismo a las condiciones de la Rusia zarista punto de convergencia de todas las contradicciones del imperialismo, se reveló la ligazón entre lo particular (Rusia) y lo universal (imperialismo). Por eso Mao señaló en su artículo Sobre la contradicción: “Stalin, al explicar las raíces históricas del leninismo en su famosa obra ‘Los fundamentos del leninismo’, analizó la situación internacional en que nació el leninismo, analizó las distintas contradicciones del capitalismo, llegadas a su grado extremo bajo las condiciones del imperialismo, y mostró cómo ellas hicieron de la revolución proletaria una cuestión práctica inmediata y crearon condiciones favorables para el asalto directo al capitalismo.

Además, analizó por qué Rusia fue la patria del leninismo, por qué la Rusia zarista constituía el punto de convergencia de todas las contradicciones del imperialismo y por qué el proletariado ruso se convirtió en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional. De esta manera, Stalin analizó lo universal de las contradicciones del imperialismo, demostrando que el leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, y, al mismo tiempo, analizó lo que de particular tenían estas contradicciones generales en el caso del imperialismo de la Rusia zarista, explicando por qué Rusia llegó a ser la cuna de la teoría y las tácticas de la revolución proletaria y cómo dicha particularidad encerraba la universalidad de la contradicción. Este análisis de Stalin nos ofrece un modelo para comprender la particularidad y la universalidad de la contradicción y su interconexión”.

II

No es cierta la afirmación de que Stalin negó los aportes de Lenin a la filosofía marxista y la necesidad de exponerlos como parte de una fundamentación completa del leninismo. Quienquiera que haya leído Los fundamentos del leninismo, tiene que saber que, precisamente, subrayó todo lo contrario: "Quizá la expresión más clara de la alta importancia que Lenin otorgaba a la teoría, sea el hecho de que fuera precisamente él quien asumió el cumplimiento de una tarea tan grande como la de sintetizar, desde el punto de vista de la filosofía materialista, los más importantes adelantos de la ciencia en el período comprendido desde Engels hasta Lenin y de someter a profunda crítica las tendencias antimaterialistas entre los partidarios del marxismo. ’Cada descubrimiento trascendental -decía Engels- obliga al materialismo a cambiar de forma’. Es sabido que fue precisamente Lenin quien, en su notable libro Materialismo y Empiriocriticismo, cumplió esta tarea en relación con su época". Por eso precisó: "es natural que mis conferencias no puedan ser consideradas como una exposición completa del leninismo. Serán tan sólo, en el mejor de los casos, un resumen sucinto de los fundamentos del leninismo. No obstante, estimo útil hacer este resumen, a fin de ofrecer algunos puntos fundamentales de partida, necesarios para estudiar con fruto el leninismo". Entre paréntesis, en la primera cita de este párrafo el término “teoría” está utilizado como sinónimo de filosofía, y es en este mismo sentido que Stalin utilizó el término en el Compendio de Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, cuando afirmó que el libro Materialismo y empiriocriticismo es “una defensa de los fundamentos teóricos del marxismo, del materialismo dialéctico y del materialismo histórico”.

Sí, es verdad: Los fundamentos... no son una exposición completa del leninismo sino un resumen sucinto de los aportes de Lenin al marxismo. Este límite que se impuso a sí mismo Stalin resultó del hecho de que solamente se propuso “ofrecer algunos puntos fundamentales de partida, necesarios para estudiar con fruto el leninismo”. Precisamente estos puntos fundamentales de partida están centrados en el análisis de la teoría de la revolución proletaria en general y en la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular.

Esta centralidad de la teoría de la revolución proletaria tiene su explicación. La concepción marxista del mundo tiene como piedra angular la dialéctica materialista y, precisamente, el mérito imperecedero de Marx y Engels en el campo filosófico fue incorporar la dialéctica al materialismo (“Marx y yo fuimos probablemente los únicos en salvar la dialéctica consciente de la filosofía idealista alemana, trasplantándola a la concepción materialista de la naturaleza y de la historia”, señaló Engels en el prólogo a la segunda edición del Antidhüring), fundando así el materialismo dialéctico y la concepción materialista de la historia (“Este desarrollo de las posiciones feuerbachianas superando a Feuerbach fue iniciado por Marx en 1845, con ‘La Sagrada Familia’”, sostuvo Engels en su Ludwig Feuerbach).

En el postfacio a la segunda edición de El capital, Marx escribió que su método “es crítico y revolucionario por esencia”. Y es así, sin duda alguna, pero, como es lógico, sólo a condición de que se le aplique. Y, precisamente, al aplicar su método a las condiciones del capitalismo y de la lucha de clase de la época preimperialista, Marx y Engels fundaron la teoría del socialismo científico, parte integrante del marxismo, teoría y programa de la revolución proletaria y de las condiciones de su realización y, por consiguiente, método de lucha por la emancipación del proletariado, lucha que, como es obvio, no se decide en el terreno de la filosofía sino en el terreno de la política.

El proletariado no actúa, pues, como filósofo colectivo sino como político colectivo, aunque es indudable que su filosofía revolucionaria sirve a su política revolucionaria, o, para decirlo de otra manera, que la filosofía marxista sirve para transformar el mundo, pero a condición de ser mediada por la acción política del proletariado. Este hecho demuestra la centralidad de la lucha política en la praxis marxista, y esta centralidad determina la centralidad de la teoría de la revolución proletaria y de las condiciones de su realización en el cuerpo entero de la teoría marxista. El materialismo filosófico de Marx y Engels “señaló al proletariado la salida de la esclavitud espiritual en que se han consumido hasta hoy todas las clases oprimidas” (Lenin: Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo). La economía política marxista “explicó la situación del proletariado en el régimen general del capitalismo” (ibidem).

El socialismo científico señaló al proletariado la vía práctica que conduce a la expropiación de los expropiadores y a la dictadura del proletariado como punto necesario de transición para la extinción de las clases, la lucha de clases y el Estado. Si en el estudio del desarrollo del marxismo se pusiera el acento en los aportes a la filosofía marxista y no a la teoría de la revolución proletaria, se estaría privilegiando la interpretación del mundo sobre su transformación, cuando de lo que se trata es, precisamente, de transformar el mundo, tal como señaló Marx en su onceava tesis sobre Feuerbach. Por eso Stalin consideró la teoría de la revolución proletaria en general y la teoría de la dictadura del proletariado en particular como el lugar donde centralmente había que ir a buscar el desarrollo del marxismo. Y es en relación a esta verdad fundamental que cobra su exacto significado esta aserción suya: “La teoría es la experiencia del movimiento obrero de todos los países, tomada en su aspecto general” (Los fundamentos del leninismo).

III

Stalin afirmó que “Exponer el leninismo es exponer lo que hay de peculiar y de nuevo en las obras de Lenin, lo aportado por Lenin al tesoro general del marxismo y lo que está asociado a su nombre de modo natural”. Pero el tesoro general del marxismo es todo el marxismo, y no solamente el socialismo científico y la economía política. De hecho, los elementos teóricos que aportó Lenin a la fundamentación de los principios del materialismo y a la exposición de distintos aspectos de la dialéctica, es parte también de “lo que hay de peculiar y de nuevo en las obras de Lenin”, y, por tanto, parte de “lo aportado por Lenin al tesoro general del marxismo”. La centralidad de la teoría de la revolución proletaria y de las condiciones de su realización en el cuerpo entero del marxismo no quiere decir en modo alguno que los aportes de Lenin en el terreno de la filosofía no puedan ser considerados también como algo peculiar y nuevo aportado al tesoro general del marxismo. En este punto Stalin cometió un error de unilateralidad.

Pero con todo y eso, el sucesor de Lenin valoró correctamente el libro Materialismo y empiriocriticismo, como ha quedado demostrado más arriba. Los Cuadernos Filosóficos fueron escritos sobre todo entre 1914 y 1916 y vieron la luz recién en 1933. El fragmento Sobre el problema de la dialéctica fue publicado como un avance en 1925. Pero las conferencias Los fundamentos del leninismo fueron publicadas en abril y mayo de 1924, de manera que así queda explicada la ausencia en sus páginas de toda alusión del trabajo de Lenin. Pero el libro Cuestiones del leninismo fue terminado de escribir en enero de 1926, y en sus páginas tampoco se menciona el fragmento Sobre el problema de la dialéctica. En este punto Stalin cometió un error de subjetivismo.

Stalin calificó de “contenido fundamental” lo que en un lenguaje más riguroso es el contenido principal del leninismo: la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular. El contenido fundamental del leninismo es su aporte a la dialéctica.

IV

Con su método, Stalin resolvió problemas tales como las raíces históricas del leninismo, los aportes de Lenin, lo principal en el leninismo y su definición. Lo esencial del método de Stalin es la idea de que el lugar donde centralmente hay que buscar el desarrollo del marxismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general y la teoría y la táctica de la revolución proletaria en particular. Y lo fundamental de sus conclusiones es su definición del leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, con lo que estableció su género próximo y su diferencia específica. Estas conquistas teóricas fueron el “fruto” de su estudio del leninismo.

Ciertamente los errores constatados en el examen del leninismo realizado por Stalin no invalidan su método ni mucho menos. Este método es correcto. Y está vigente.

V

El leninismo no puede entenderse como que su contenido representa todo el contenido habido y por haber de nuestra época. Lenin escribió El imperialismo, fase superior del capitalismo en enero-junio de 1917, pero ya en mayo-junio de 1915 había subrayado que “una cosa es el estudio científico de todos los aspectos del imperialismo -estudio que sólo está comenzando y que, por su naturaleza, no tiene fin, como no lo tiene la ciencia en general-, y otra cosa son los fundamentos de la táctica socialista contra el imperialismo capitalista”. “El capitalismo nunca será estudiado hasta el fin en todas las manifestaciones de su naturaleza expoliadora” (La bancarrota de la II Internacional. Subrayados en el original). Y es así, efectivamente: el desarrollo del imperialismo comporta el surgimiento de nuevos y nuevos fenómenos, pero en todos los casos éstos no son más que un resultado de su naturaleza económica y política, o, para decirlo de otro modo, no son sino el desarrollo de sus tendencias fundamentales, estudiadas magistralmente por Lenin.

El leninismo lleva, pues, el sello de nuestra época, en el sentido de que su contenido es la expresión teórica del contenido fundamental y de las tendencias fundamentales del imperialismo y, al mismo tiempo, en el sentido de que es la expresión teórica del contenido fundamental de la revolución proletaria y de la dictadura del proletariado.

Pero el leninismo, es decir el marxismo de nuestra época, no ha cesado su desarrollo sino que se ha desarrollado y sigue desarrollándose conforme a los cambios en las condiciones de la lucha de clase del proletariado. El análisis de este desarrollo, sin embargo, no es posible en los marcos del presente artículo, que ha tenido como propósito exclusivo exponer el método de Stalin para el análisis del desarrollo histórico del marxismo.

(*). Eduardo Ibarra Sánchez, intelectual peruano exiliado político en Bolivia desde el año 1993. La policía peruana lo acusó varias veces de senderista, pero como él mismo lo ha declarado “yo no tenía nada que ver con la subversión”. Falsas acusaciones en 1986 y al inicio de 1993, fueron pretextos para detenerlo en repetidas ocasiones en el cuartel de la policía antiterrorista. Es autor del libro “El pez fuera del agua”, cuyo trabajo lo ha hecho merecedor del odio y los insultos de los seguidores de Abimael Guzmán Reynoso, quienes no han escatimado “argumentos” para atacar a Ibarra Sánchez.

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