9 de diciembre de 2018

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BRASIL: SE DERRUMBA EL PT/LULA

Por: Fausto Arruda (A Nova Democracia).

25 de agosto de 2015

Traducción Enrique Chiappa)
El mito es una narrativa que, aunque basada en hechos reales, los distorsiona, transmutándolos al surrealismo, pero, como principalmente ocurre, se origina en hechos, situaciones y personajes fantasiosos. Es fruto de la ignorancia e ingenuidad, sosteniéndose en la apariencia de las cosas y fenómenos. En este aspecto la mentira, la farsa y el fraude tienen la misma base del mito. Fundado hace treinta y cinco años como un partido político, el PT, que nació bajo signo de la mentira sobre el cual erigió una torre mitológica, la cual asistimos hoy, después de haberse convertido en su contrario, por lo menos de lo que aparentó ser, se desmorona y deberá sobrevivir como una entidad cualquiera.

Su creación fue estimulada por Golbery de Couto e Silva, el brujo del régimen militar, y por el monopolio de la prensa para impedir la influencia de Leonel Brizola y de los comunistas entre las masas. Partió de una gran mentira en la medida en que su base inicial fue la pequeña-burguesía por su cuota de intelectuales (particularmente los del CEBRAP, institución en la época financiada por la Fundación Ford) y funcionarios públicos, cuyos cuadros oriundos de la iglesia católica, del trotskismo, de ex-guerrilleros arrepentidos y sindicalistas entrenados por los institutos yanquis para “desarrollo del sindicalismo libre” (IADESIL¹, vinculado a la central sindical yanqui AFL-CIO² y vinculada a la CIOLS³). Aglomerados bajo el paraguas denominado Partido de los Trabajadores, esos sectores tenían como figura aglutinadora un líder fabricado de encomienda: el ex-obrero metalúrgico, preparado por la iglesia y por los ya referidos cursos yanquis ministrados por programas del Departamento de Estado de USA, además de ser de la estricta confianza de las montadoras, el señor Luiz Inácio da Silva.

Lula inició la carrera en el Sindicato de los Metalúrgicos de San Bernardo do Campo por las manos del colaboracionista Paulo Vidal. Ocupó los principales cargos. Su gran salto en el sindicalismo fue cuando el descontento obrero partía para la lucha abierta en los principales centros industriales del país y el régimen militar, ya en crisis, no podía más contener la revuelta popular y temía el surgimiento de fuertes liderazgos comunistas entre los obreros. Él aprovechó la huelga de los obreros de la Saab-Scânia, la primera más importante en San Bernardo, en 1978, y liderada por el obrero Gilson Menezes.

De ahí fueron más algunas huelgas en que los trabajadores fueron hábilmente engañados y vendidos a las montadoras. Mientras la mayoría de los liderazgos huelguistas era aprisionada y satanizada como comunista, subversiva y revoltosa, el nombre de Lula fue para los titulares de los grandes periódicos, entrevistas de los canales de televisión y portada de la revista Veja. Ahí nace el mito Lula.

Tras tres tentativas de disputar la gestión del viejo Estado brasileño, Luiz Inácio, después de ajustar su discurso al gusto del imperialismo, de la gran burguesía y del latifundio (y el PT haber expurgado grupos de su izquierda), llega, finalmente, al puesto de gerente de turno del viejo Estado brasileño. Y llega aplicando las imposiciones del FMI y del Banco Mundial empaquetadas en estrafalarias promesas de “hambre cero”.

En junio de 2003, el periódico AND n° 10 traía el titular ‘Gobierno Lula es un fraude’ y afirmaba en su editorial:

“Es innegable que al poder no le falta espacio para maniobrar, simular prestigio y retocar imágenes con programas de impacto. Por eso, es tenido como imprudente acusar un gobierno que consiguió reunir toda la oligarquía latifundista y burocrática y tiene el aval del imperialismo yanqui y europeo. El pueblo, perplejo, observa la traición.”

En un largo artículo publicado en la misma edición, ‘El gobierno petista, la república de Sarney y la democracia’, profundizamos la denuncia de las falsas reformas urdidas por el oportunismo: “El escenario político oficial del país, bajo la nueva gerencia, sigue su curso de siempre, inmerso en la politiquería del toma y daca. Esta vez, en el mundo de negocios de todo tipo y después de la amnistía y encubrimiento de los crímenes de Fernando Henrique Cardoso, se destacan el encubrimiento de las investigaciones del caso ACM, distribución de cargos a varios partidos y favores a políticos. En lo inmediato, todo esto se destina a la aprobación del paquete de reformas enviadas al Congreso por el presidente de la República. Por otro lado, el gran interés y empeño con que el monopolio de los medios comunicacionales vienen manifestándose y actuado por la aprobación en la íntegra y en el plazo más inmediato posible del paquete de reformas, es por sí sólo revelador de su carácter reaccionario y antipueblo”.

Por su actualidad, citaremos un largo tramo del artículo en el cual dejamos evidente el compromiso petista con la vieja democracia, al tiempo que presentamos un proyecto de programa para la Revolución de Nueva Democracia:
“Las reformas petistas y la revolución democrática

“Es preciso resaltar que nos deparamos hoy con algo realmente inusitado: mientras la llamada ‘izquierda’ en el poder arma las más siniestras alianzas para aprobar en el Congreso reformas que perjudican brutal y cobardemente las masas trabajadoras y los jubilados y pensionistas, la clase obrera de los países imperialistas entran en lucha, cada vez más radicalizada, contra las tentativas de retirarles derechos. (...) Y nuestros eminentes representantes del gobierno del Partido de los Trabajadores cacarean sobre la justeza y necesidad de tales reformas.

Además del significado práctico inmediato, cuyo impacto sobre la vida del pueblo brasileño empuja la situación social en un plano inclinado para el caos hecho de desempleo, miseria, hambre, enfermedades y criminalidad a niveles explosivos, las ‘reformas’ del gobierno petista componen también un cuadro de la estrategia de mantenimiento del poder de las clases dominantes reaccionarias. Esto se da en la medida en que ellas objetivan, atendiendo a los intereses del capital financiero en primer lugar y de las demás clases, sus serviciales, dar funcionalidad y operatividad al viejo y podrido Estado burgués-latifundista, cuestión central y vital para el mantenimiento y sobrevida de todo ese sistema en descomposición.

No son más que un simple oportunismo las posiciones de quienes dicen disputar el gobierno con la burguesía. Esta ha sido exactamente la marca del oportunismo en el movimiento popular brasileño a lo largo de décadas. Así se pasaron los años con las direcciones oportunistas intentando ganar para izquierda los gobiernos de Getúlio Vargas, de Juscelino, de Jango terminando todo en derrotas contundentes para las masas y para el camino democrático. Pasada la gestión militar, lo mismo se intentó con el gobierno de Sarney. El camino democrático sólo puede desarrollarse de forma independiente, como política del proletariado, basado en la alianza obrero-campesina para construir una más amplia frente única que incluya la pequeña-burguesía y sectores de la media burguesía. El camino democrático sólo es posible de desarrollarse y realizarse plenamente por la vía de la democracia revolucionaria que no tiene ninguna identidad con este viejo y podrido Estado en descomposición. Al contrario, él sólo puede ser concretizado vía la destrucción de este viejo Estado y en la construcción de un nuevo, que sea expresión de una verdadera y auténtica República Democrática, sostenida directamente en las masas trabajadoras.

Dadas las condiciones de ofensiva general contrarrevolucionaria mundial encabezada por el imperialismo yanqui y como parte de ella en el país, el triunfo electoral del oportunismo, el camino democrático aún se encuentra en la defensiva. Después de haber sufrido duros golpes durante la gestión militar, no pudo desarrollarse estorbado por la existencia del radicalismo pequeño-burgués de los años 80, que del oportunismo de ‘izquierda’ se derivó en oportunismo derechista, desembocando en su triunfo electoral de 2002. Sin embargo, las bases que determinan la actual ofensiva contrarrevolucionaria general en el mundo y en el país, es la formidable crisis de todo el sistema capitalista que amenaza desbordar. Tales bases son a la vez, en el transcurrir de los próximos años, las condiciones objetivas que empujarán cada vez más las masas para la lucha y crean grandes posibilidades y perspectivas para desarrollarse el camino democrático.

En el país crece sin cesar el movimiento campesino y la lucha en su interior entre seguir el oportunismo o el camino revolucionario. Las masas populares urbanas van recomponiendo sus organizaciones y generalizan sus luchas en defensa de sus derechos. En el movimiento estudiantil y sindical se abrirán inevitablemente duras luchas políticas contra el oportunismo, en particular por causa directa de la política económica pro-imperialista y sus reformas. Será del seno de las luchas más radicalizadas y auténticamente clasistas contra todo este estado de cosas y por un nuevo poder que se forjará la dirección proletaria capaz de retomar el camino democrático y llevarlo a su triunfo, lo que no tiene la menor posibilidad de ocurrir de la noche a la mañana y exigirá muchos años. De forma general, la crisis del Estado en descomposición, la continuidad en los hechos de su relación con la sociedad, el mantenimiento de la politiquería de siempre, de la corrupción y violencia contra el pueblo como una frustración sobre las promesas de esperanzas del actual gobierno, acabarán con las últimas ilusiones sobre la farsa que representa todo el sistema legal de esa vieja república del hambre y miseria.
El camino democrático y su Programa General

El camino democrático avanzará sin dudas y en medio de mil y una dificultades y grandes desafíos. La lucha por la construcción del Frente Único Revolucionario depende para su pleno desarrollo de una dirección revolucionaria proletaria, capaz de aplicar una línea justa y correcta para su establecimiento y desarrollo. El frente único de clases revolucionarias abarca el conjunto de las masas populares, mayoría aplastante de la población formada por obreros, trabajadores urbanos en general, campesinos y asalariados del campo, funcionarios, estudiantes e intelectuales, pequeña burguesía, pequeños y medios propietarios del campo y de la ciudad. Tal dirección debe partir de la concepción de la lucha por todos los medios guiados por un programa cuyos ejes generales pueden así ser definidos:

Establecimiento de la República Popular de Brasil en todo el país, como frente de clases revolucionarias, basado en la alianza obrero-campesina, bajo hegemonía del proletariado y dirección de su partido revolucionario. República Popular de Nueva Democracia apoyada en las masas armadas y organizadas en la Asamblea Nacional del Poder Popular;
Barrer la dominación imperialista, principalmente yanqui y todas las demás que oprimen nuestro pueblo y saquean la Nación, confiscando todas las transnacionales — empresas y bancos -, y cancelar la deuda externa;
Confiscar y nacionalizar todo el capital burocrático estatal y privado, todas sus propiedades, patrimonios y todo tipo de gran capital y gran propiedad;
Destrucción de todo el sistema latifundista y confisco de todas sus tierras y propiedades, entregándolas a los campesinos sin tierra o con poca tierra, según criterios del programa agrario que define las cuotas por región del país, todo apoyo crediticio y estímulo a una creciente y masiva cooperación, concluyendo la revolución agraria;
Respetar y asegurar la propiedad de la burguesía nacional (media burguesía), en la ciudad y en el campo;
Cancelar todos los acuerdos internacionales lesivos al país y al pueblo y establecer una nueva política de relaciones internacionales, basada en el derecho de igualdad de las naciones y pueblos y en el internacionalismo proletario;
Promoción de una nueva democracia, nueva economía, nueva cultura, que integre la economía nacional y la desarrolle reconociendo las grandes diferencias y problemas regionales; estabilice las condiciones de vida de las amplias masas populares del campo y de la ciudad con empleo para todos, grandes planes de habitación, saneamiento y erradicación de enfermedades, todo centrado en la elevación cultural de las masas, a través de la movilización y educación vinculadas a la práctica social de la lucha por la producción, lucha de clases e investigación científica, guiadas por la ideología científica del proletariado, para destruir la cultura imperialista y llevar a cabo la conformación nacional;
Defender y consolidar los derechos y conquistas del proletariado, de las masas populares y de las minorías indígenas, asegurando real igualdad de derechos a los negros y a las mujeres en una Declaración General de los Derechos del Pueblo. Respetar la libertad de conciencia religiosa, en toda su amplitud, de creer y no creer;
Movilizar permanentemente las masas populares bajo dirección del proletariado para concluir la revolución democrática y pasar ininterrumpidamente a la revolución socialista, desarrollando en ella sucesivas revoluciones culturales proletarias;
Como parte de la revolución mundial, apoyar enérgica y decididamente la lucha del proletariado internacional, de las naciones oprimidas y de los pueblos de todo el mundo, combatiendo sin treguas el imperialismo, el oportunismo y toda la reacción mundial.

Este programa debe ser comprendido como objetivos a ser perseguidos y realizados a lo largo del proceso revolucionario democrático y completados cabalmente con el triunfo total de la revolución. Para llevar adelante la lucha guiada por tal programa se debe destacar un programa de lucha inmediato como programa agrario revolucionario y de defensa de los derechos del pueblo, programa democrático y anti-imperialista .

Se concluye, pues, que la República Democrática en Brasil sólo podrá establecerse de hecho como República Popular, república de nueva democracia, cuya sustentación, consolidación y desarrollo sólo podrán ser asegurados con el pasaje inmediato e ininterrumpido a la construcción socialista.”


Notas:
1 IADESIL (Instituto Americano de Desarrollo del Sindicalismo Libre) – responsable por la adoctrinación de la CIOLS, por donde pasaron incontables dirigentes sindicales brasileños que gestionaron el sindicalismo estatal en nuestro país, entre ellos, Luiz Inácio, Lula.

2 AFL-CIO (American Federation of Labor — Congress of Industrial Organizations) – la AFL surge en 1955 y es la mayor central sindical de USA, mientras la CIO, otra central del mismo país, es menos expresiva. Esa junta sindical jamás escondió sus orígenes contrarrevolucionarios y su papel intervencionista.

3 CIOLS (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres) – organización sindical impulsada por el imperialismo para hacer frente a la creciente influencia de la Federación Sindical Mundial organizada y dirigida por sindicalistas comunistas y democráticos de todo el mundo. La CIOLS fue organizada por agentes de los servicios de inteligencias de los países imperialistas para entrenar sindicalistas en el anticomunismo, infiltrar las organizaciones sindicales democráticas, sabotear la lucha de los trabajadores en defensa de sus derechos y defender el capitalismo.

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