16 de marzo de 2018

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El dinero de las grandes transnacionales en las elecciones.

EE.UU: EL PARTIDO DEMÓCRATA NO ES NI EL MAL MENOR NI PROGRESISTA

Por: James Petras.

28 de noviembre de 2006

(La Haine). Guillo Pistonesi entrevista a James Petras :: El gran problema que todos tenemos aquí es convencer al pueblo oprimido, inmigrante, que el Partido Demócrata no es la solución. Es un partido hipócrita que se llama el Partido del Pueblo, pero recibe el 70% de su financiamiento de las grandes multinacionales. Es también un partido del gran capital.

Reportaje realizado a James Petras en el programa “Pateando el Tablero” de Buenos Aires, Argentina, el sábado 11 de noviembre de 2006.

Guillo Pistonesi: Creemos que importante fue lo que ha sucedido el martes pasado en los EEUU. ¿Qué explica para vos la derrota de Bush y su camarilla de delincuentes?

J.P.: Bueno, primero hay que entender que el 60% del electorado no votó. Precisamente el 61%. Entonces en las elecciones es una minoría la que se toma el tiempo de votar porque hay un rechazo a toda la clase política de ambos partidos porque no ofrecen alternativas. Y entre los que votaron, obviamente, hay un gran repudio al gobierno de Bush, con muchas esperanzas del electorado que los demócratas puedan hacer algo. Pero nosotros sabemos por encuestas que el 85% de los votantes demócratas quieren retirar las tropas. Y sólo un 20% de los elegidos demócratas están en la misma “onda”.

Entonces hay otra contradicción aquí. No solo entre Bush y los demócratas, sino también, entre los votantes demócratas y los congresistas del mismo partido. Es una cosa importante.

Y hay que ir mas allá y ver qué representa que el partido Demócrata reciba muchísimo apoyo de Wall Street con el señor Charles Schumer de Nueva York, y la Hillary Clinton que representan el ala más derechista, pero que son los que más aglutinan fondos para las campañas. Y ellos son parte de la “ola” más incondicional con Israel en Medio Oriente. Y están por apoyar a Israel independientemente de las masacres, de invasiones, de intervenciones.

Y esto es un gran problema. Porque todos sabemos que el problema clave en Medio Oriente es la cuestión de Palestina e Israel. Y como los demócratas están tomando partido por Israel, no hay ninguna posibilidad de arreglar las cosas allá.

G.P.: James, Irak esta muy lejos de ser esa caricatura que nos pintaban los neo-conservadores de Bush y sus amigos. La de un pueblo que iba a recibir a sus fuerzas invasoras con vítores, y “papelitos”. La visión que tiene todo el mundo es que ahora Irak es un infierno. Sólo en octubre murieron más de 100 soldados norteamericanos. ¿Pensás que va a cambiar la política norteamericana en Medio Oriente a partir de esta derrota electoral?

J.P.: Cuando comenzó la invasión a Irak, el 85 % del pueblo norteamericano estaba a favor. Ahora que está sufriendo en carne propia los muertos y los gastos multimillonarios, está tomando distancia y rechazando la guerra. Y eso es tanto una expresión de menor solidaridad con quienes hacen la guerra, como así también una reflexión sobre sus propias pérdidas. Independientemente de eso, hay enormes presiones. Hay un desgaste total aquí cada día con los 5 o 6 muertos norteamericanos, cada día gastan 50 millones de dólares en una guerra que no pueden ganar. Ese es el factor decisivo.

Los generales, hace tiempo, han dicho que no es posible ganar la guerra con el compromiso que tiene el gobierno. Y por esa razón, quiero avisar a los lectores y a la gente en Argentina, que la propuesta de sectores demócratas como Hillary Clinton, es aumentar las tropas allá. Y los diarios argentinos “Clarín” y “Pagina/12” están totalmente equivocados cuando creen que el Partido Demócrata es el mal menor o algo progresista.

Nosotros sabemos que un ala del Partido Demócrata, incluso la cúpula, piensan que Bush manejó mal la guerra, que no envió suficientes tropas y armas para tomar Irak. Y eso es un gran interrogante ahora, si bajo tantas presiones y muertos los demócratas van a seguir esta línea de que ellos pueden manejar la guerra mejor que los gobernantes anteriores. Y eso nadie lo cree, ni en el ejército, ni los oficiales, ni nadie que tiene contacto con Irak.

G.P.: Hablando de Hillary Clinton. Acá la esposa del Presidente Kirchner, Cristina Fernández, salió rápidamente a felicitarla por su triunfo en el marco de que efectivamente el sentido común piensa en el Partido Demócrata como el mal menor. Frente al peligro de Bush, que parece un “mono con pistola”, un terrorista, uno de los peores gobiernos de los EEUU de los últimos años, se piensa que por lo menos esta gente le va a poner un poco de freno...

J.P.: Esto es una gran decepción. Nosotros analizamos cuidadosamente la trayectoria del Partido Demócrata que ha aprobado todas las leyes más represivas: la Ley mal llamada “Patriótica”, que suspende los derechos constitucionales; y la última ley de Bush, la Ley Marcial y los Tribunales Militares que también aprobara el Partido Demócrata. Lo que sí podemos ver son investigaciones sobre la corrupción en los contratos bélicos. Porque las empresas implicadas son republicanas, Halliburton por ejemplo.

G.P.: Y está implicado Dick Cheney, el Vicepresidente...

J.P.: Sí, exacto. Y también tenemos la posibilidad de que los demócratas puedan pactar con el ala conservadora del ex Secretario de Estado James Baker, que está a favor de abrir un diálogo con Siria e Irán, para ver si pueden llegar a un acuerdo para que ellos ayuden a los EE.UU. a pacificar Irak. Pero eso implica rechazar la política de confrontación con Irán. Porque si quieren el apoyo de Irán tienen que dejar de enfrentarlo. Y eso va a chocar con la política de Israel que tiene como prioridad atacar militarmente a Irán. Entonces las cosas van a ser complicadas. Los conservadores, como James Baker, van a reunir a su comisión con Bush el próximo lunes o martes. Ya nombraron a un miembro de la Comisión Baker para ser el Secretario de Defensa reemplazando a Rumsfeld.

Entonces algo está en el aire que va a cambiar la correlación de fuerzas. Pero un factor que nadie quiere hablar en la gran prensa es el poder de los sionistas que tienen elegidos a un 15% de senadores y a un 8% de diputados del Congreso. Son un poder imprescindible aquí que van a tener que enfrentarlos. Porque si Israel dicta la línea de que no deben negociar con Irán, eso va a complicar la vida de Baker y los que están a favor de un arreglo con los grandes poderes regionales.

G.P.: ¿Qué pasaría si se diera esta política de Baker y cambiara la política del Departamento de Estado para con Irán?

J.P.: Ellos están representando los poderes petroleros, los grandes intereses económicos. Creen que se pueden extender el imperio norteamericano a partir de pactos con los gobernantes locales y evitar las confrontaciones militares. El sector bélico más agresivo, más militarista, está constituido en dos grupos: uno son los militaristas civiles como Rumsfeld y Cheney; y el otro sector son los sionistas que siguen presionando por soluciones militares a favor de Israel.

G.P.: Si se diera este cambio de política el gobierno y el poder judicial argentinos quedarían muy mal parados. No se si te enteraste que aquí un fiscal y juez, con el apoyo del gobierno argentino que ha votado contra Irán en las Naciones Unidas, han solicitado la captura internacional de antiguos gobernantes de Irán supuestamente acusados por el atentado a la AMIA en 1994, basándose solamente en informaciones de la CIA y el MOSSAD.

J.P.: Eso indica que los jueces son simples cinturones de transmisión del MOSSAD y la CIA. No tienen ninguna prueba. Las acusaciones fueron rechazadas en el pasado por INTERPOL, no solo por la izquierda. Porque no tienen ninguna base empírica, no tienen ningún dato firme. Son acusaciones políticas que hacen el juego a los sionistas que en EE.UU. trabajan en la política militarista. El lazo es muy claro. Los sionistas norteamericanos han extendido el “pulpo” hacia Europa y ahora están en Argentina insistiendo. Toman medidas de propaganda diciendo: “miren cómo los gobernantes de Irán son terroristas porque están acusados por el gobierno y la justicia argentinos”.

Cuando en unos meses se dé la noticia de que las autoridades internacionales rechazan esta acusación, no vas a leer nada. Pero ahora consiguen la publicidad, eso es lo que quiere Washington.

G.P.: Cambiando un poco la zona de influencia de EEUU, hablando de Latinoamérica. Según los sondeos, a diferencia del 2004, esta vez mas del 70% de los latinos que fueron a votar lo hicieron contra Bush. Desde el punto de vista de la derecha, ¿no pensás que con la decisión de construir el muro en la frontera con México, la derecha republicana pierde base electoral?

J.P.: Obviamente, esa es una de las razones. Pero no es solamente el muro. Los ataques que ha lanzado la Agencia de Inmigración, entrando en casas, rompiendo puertas, agarrando inmigrantes en los puestos de trabajo, descuidando todas las condiciones de sanidad para los trabajadores jornaleros del campo. Hay mil y una indignidades. El muro es simplemente un símbolo de todas las injusticias contra los inmigrantes en este país.

El problema otra vez es poner las esperanzas en la politiquería del Partido Demócrata donde la pequeño burguesía mexicana-americana ha canalizado las grandes movilizaciones. Pero con el tiempo van a ver que el Partido Demócrata es un partido hipócrita que se llama el Partido del Pueblo, pero recibe el 70% de su financiamiento de las grandes multinacionales. Es también un partido del gran capital.

Ese es el gran problema que todos tenemos aquí, convencer al pueblo oprimido, inmigrante, que el Partido Demócrata no es la solución.

G.P.: Y medidas como estas del muro, y otras medidas de derechización contra los inmigrantes, ¿no te parece que deja a los gobiernos en Latinoamérica, a los mas cipayos de Washington, con poco margen de maniobra frente a las masas y que esto pueda dar aire a rebeliones como la que estamos viviendo en Oaxaca?

J.P.: Sí, obviamente es una enorme presión desde los EE.UU. sobre los gobernantes reaccionarios, los estafadores en México que robaron las elecciones, el señor Calderón autotitulado el nuevo Presidente. Pero es una cosa que debemos analizar. Calderón no puede seguir la política de Fox que está totalmente despreciada por todos los mexicanos en relación con sus hermanas y hermanos inmigrantes. Y Calderón ya hace declaraciones contra el tratamiento de los mexicanos y tomando posiciones supuestamente criticas.

Pero es inconsecuente, no va a tomar represalias. Por ejemplo, dentro del marco neoliberal debe liberar los flujos de capitales y los flujos laborales. EE.UU. exige libre flujo de capitales para capturar los puntos estratégicos de la economía mexicana pero no cree en la reciprocidad de bajar las barreras para que entren los mexicanos desplazados por el capital norteamericano. Y con esta falta de reciprocidad, incluso un cipayo, un peón presidente, como Felipe Calderón, no puede comer mierda. Tiene que decir algo, va a decir que es injusto, que son indignas las medidas.

Pero es pura palabrería, no hay ningún programa de tomar represalias, de renegociar el Tratado de Libre Comercio, decir que por cada dólar que entra a México, tiene que ser un mexicano entrando a los EE.UU. No va a tomar ninguna medida ajustando la política hacia el capital en el grado en que EEUU realiza sus bloqueos. Y eso es el mejor ejemplo de lo que dicen Uds: un gobierno cipayo.

G.P.: Para terminar James. En EEUU se utiliza un termino un tanto irónico que es el de “pato rengo”, que seria George W. Bush que tiene que gobernar la principal potencia del mundo por dos años mas. ¿Qué perspectivas ves para los próximos dos años allá?

J.P.: Mira, ya la primera propuesta de Bush y los demócratas es compartir el poder, hacer un gobierno bipartidista. Esa es la primera propuesta que sale de la boca de los supuestos enemigos. Ya se reunieron para discutir proyectos juntos. Ahora hay varias cosas que pueden provocar conflictos. Primero son las propuestas de la Comisión Baker y del ala derechista, tanto de Bush como del Partido Demócrata. Bush no ha indicado que esté dispuesto a retirar las tropas, y mucho menos Hillary Clinton, la cabecilla del Partido Demócrata. Entonces la crítica es solamente en la manera de manejar la guerra y cómo hacer la guerra.

Ahora, sobre la privatización del seguro social. Estos planes chocan con la mayoría abrumadora del Partido Demócrata. Digo con el electorado, el 95% en contra. Eso va a forzar al Partido Demócrata a rechazar cualquier esfuerzo de privatizar el seguro social.

Pero en la política de salud nacional no hay ninguna propuesta ni demócrata ni republicana. Ahora lo que puede pasar es que los demócratas investiguen la industria farmacéutica, para ver si pueden negociar precios mayoristas para bajar el costo, porque el costo esta creciendo a más de 40.000 millones de dólares, y eso es insoportable.

Pues, frente a los excesos del Partido Republicano, puede ser que los demócratas reduzcan en algo el nivel de ganancia y corrupción. Pero en ningún caso, y lo quiero repetir, van a cambiar las enormes desigualdades, ni a ofrecer una política de autodeterminación. No hay ninguna indicación, por ejemplo, de no intervención en Venezuela, o de aceptar algunos cambios menores que está realizando Evo Morales en una política que yo llamo neoliberal pragmatista.

Es una política que tenemos aquí. Dos partidos con la misma bandera. Es el gran tema que tenemos. Falta un segundo partido de los demo-republicanos. El desafío que nos queda a nosotros es buscar una forma de construir una alternativa para la masa de votantes que rechaza a Bush y los seguidores de Bush en el Partido Demócrata.

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