20 de noviembre de 2017

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LA ADMINISTRACIÓN OBAMA AMENAZA A LA HUMANIDAD

Por: Miguel Urbano Rodrigues.

25 de enero de 2010

[Traducido para La Haine por Pablo Blanco Cabrera] Intenta superar por la violencia la crisis estructural que lo afecta, y empuja el sistema a la desaparición. Recientes iniciativas del Gobierno de los EEUU confirman que la actual Administración, lejos de renunciar a una estrategia de dominación mundial, se propone ampliarla en múltiples frentes.

Aquello que parecía imposible hace un año está ocurriendo: la política exterior de Obama es más agresiva y peligrosa para Asía, África y América Latina de lo que fue la de George Bush. Pero esa realidad no se torno aún evidente para las grandes mayorías, influenciadas por la campaña de ámbito mundial que presenta al presidente de los EEUU como un político progresista y un defensor de la paz. Los actos le desmienten, además, las promesas y la oratoria.

Los medios occidentales dedican atención mínima a iniciativas que se integran en la expansión planetaria del militarismo estadounidense. Mas ese silencio no impide que ella sea una realidad.

EL AFRICOM
La reciente visita a países africanos del general William Garnett –es un ejemplo- paso prácticamente desapercibida. Acontece que ese jefe militar fue a dinamizar el AFRICOM, sigla que designa el comando del ejército permanente de los EEUU a ser instalado en África. La misión del general Garnett consistió precisamente en contactos de alto nivel con el objetivo de encontrar una sede para ese ejército, cuya creación fue aprobada hace años.

Se sabe que hasta la fecha solamente dos países, Liberia y Marruecos, mostraron disponibilidad para recibir el AFRICOM. El general tropezó, en tanto, con un rechazo frontal de la Comunidad de Desarrollo de África del Sur, SADC, organización que reúne 15 países del Sur del Continente, incluyendo Angola y Mozambique.

Dos son los objetivos del AFRICOM. Según la Casa Blanca, el principal seria el combate al terrorismo y el fortalecimiento de los “regímenes democráticos” de la Región. El otro será incentivar las relaciones económicas de los EEUU con África.

En realidad ese ejército fue concebido como fuerza de intervención para apoyar gobiernos aliados del Continente en su lucha contra movimientos progresistas. Paralelamente, la presencia militar de los EEUU crearía condiciones muy favorables para el control del petróleo y de los enormes recursos mineros africanos.

En cuanto no se decide cual es el país sede del AFRICOM, el Pentágono mantiene fuerzas en las Seychelles y en Djibuti (antigua Somalia francesa). Fue a partir de ahí que aviones no tripulados (los famosos drone) bombardearon Somalia. El general William Ward, del AFRICOM, afirmo recientemente que Somalia es hoy un “objetivo central del ejército de los EEUU en el Continente”. Simultáneamente la OTAN amplia su presencia en el Índico.

YEMEN
La implementación de la nueva estrategia de los EEUU para el Índico y el Cuerno de África fue acompañada en el inicio de Enero de una intensa ofensiva mediática.

El fracasado atentado terrorista de un nigeriano contra el avión de Norwest Airlines que se dirigía a Detroit funciono como palanca de una campaña que a través de supuestas ligazones de ese joven catapulto a Yemen a las portadas de la comunicación social. De un día para otro aquel olvidado país del Sureste de la Península Arábiga paso a ser apuntado como el foco principal de Al Qaeda y una amenaza para la seguridad de los EEUU.

Una masa torrencial de informaciones falsas fue difundida por el planeta en una repetición de lo que aconteció en 2003 en las vísperas de la agresión a Irak cuando Washington forjo el mito de las “armas de extinción masiva” como pretexto para la invasión.
El general Petraeus, comandante supremo de los EEUU para el Medio Oriente y Asia Central, visito Sana, donde fue a prometer al presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, un gran aumento de la “ayuda” norteamericana que el año pasado ya ascendía a 67 millones de dólares.
El presidente Obama, en Washington, hablo del “peligro yemenita” y el primer ministro británico, Gordon Brown, se apresuro a alinearse con la Casa Blanca y el 3 de Enero afirmo en entrevista en la BBC “tenemos que hacer algo más” en Yemen y en Somalia.
Casi simultáneamente, el asesor de Obama para la seguridad nacional y el antiterrorismo, John Brennan, fue más lejos: “convertimos a Yemen –informó- en una prioridad para este año”.

La agresión militar precedió, en tanto, esas declaraciones oficiales. Ni Obama, ni Petraeus, ni Brennan aclararon que la fuerza aérea de los EEUU bombardeo intensamente el territorio yemenita en Diciembre con misiles Crucero y aviones no tripulados en operaciones coordinadas con el ejército de Saudi Arabia.

En un bien documentado artículo, divulgado por Global Research, Rick Rozoff revela pormenores de esas acciones militares y de las iniciativas políticas que acompañan la escalada imperialista en Yemen. La clausura, seguida de la inmediata reapertura, de las embajadas de los EEUU, Reino Unido y Francia, fue una falsa montada con el objetivo de impresionar a norteamericanos y europeos y neutralizar eventuales reacciones de protesta contra la apertura de un nuevo frente de guerra en Yemen.

Los guerrilleros de las tribus houthis, chiitas, que combaten al Gobierno de Saleh en el Norte, son presentados por Washington como peligrosos terroristas de Al Qaeda. Lo mismo ocurre con las fuerzas del Partido Socialista de Yemen que, en el Sur, luchan por la autonomía que les es negada.

Según portavoces de los houthy, Arabia Saudita disparo en Diciembre más de mil misiles contra sus campamentos en una guerra no declarada. El número de víctimas civiles de los bombardeos norteamericanos en el área sería muy elevado.

Con el pretexto de proteger el territorio de los EEUU de esta ubicua entidad (Al Qaeda) –escribe Rick Rozoff- el Pentágono está envuelto en operaciones militares que van del occidente africano al este de Asia contra grupos de izquierda y otros, no vinculados a Obama Ben Laden, en Colombia, en las Filipinas, y en Yemen, milicias chiitas en Líbano y Yemen, rebeldes étnicos en Mali y en Nigeria, y una rebelión cristiana extremista en Uganda.”

La instalación de siete bases militares norteamericanas en Colombia se inserta en una escalada militarista global. También en América Latina la estrategia de la actual Administración de los EEUU es más agresiva e irrespetuosa de la soberanía de los pueblos que la los gobiernos norteamericanos anteriores (ver www.odiario.info, 7 de Enero del 2010).

La transformación de una iniciativa de supuesta “ayuda humanitaria” a Haití, devastado por un terremoto apocalíptico, en una operación militar, a través del envío de una fuerza de más de 15.000 soldados que ocuparon el país, imponiendo discrecionalmente la voluntad de Washington – es una demostración más de la peligrosa estrategia imperial de la Administración Obama.

El discurso farisaico del Presidente de los EEUU funciona, sin embargo, como un anestésico de las conciencias, dificultando mucho la percepción de la amenaza que representa para la humanidad la política orientada a la dominación de la humanidad por el sistema de poder imperial.
El discurso de fachada progresista se mantiene, pero es negado cada semana por los actos. Las medidas anunciadas en el área financiera para castigar los abusos de los banqueros de Wall Street y la corrupción de los señores de las finanzas son, concretamente, un ejemplo de la hipocresía del discurso presidencial. Desde que tomo posesión, la política financiera de Obama viene siendo orientada no a la solidaridad con las víctimas de la crisis –el pueblo de los EEUU- sino a la salvación de los responsables, los banqueros y las grandes empresas al borde de la quiebra.

Habiendo perdido la hegemonía económica ejercida en la segunda mitad del siglo XX, el sistema de poder estadounidense intenta, a través de la escalada militarista y del saqueo de los recursos de los pueblos del antiguo Tercer Mundo, prolongar la dominación del capitalismo a escala universal, superando por la violencia la crisis estructural que lo afecta y empuja el sistema a la desaparición.

En ese contexto, la política exterior de la Administración Obama configura para la humanidad la más peligrosa amenaza por ella enfrentada desde el III Reich alemán.

Una derrota inevitable será el desenlace del desafío imperialista. Mas va a tardar. Para luchar victoriosamente contra esa amenaza es imprescindible que decenas de millones de mujeres y hombres progresistas tomen en la tierra conciencia de esa realidad.

Vila Nova de Gaia, 20 de Enero del 2010
El original portugues de este articulo se encuentra en www.odiario.info

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