20 de noviembre de 2017

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OBAMA Y LAS ILUSIONES DEL IMPERIALISMO EN MUTACION

Por: Luis Arce Borja.

17 de febrero de 2009

Barak Obama, ha llegado a la presidencia de los Estados Unidos rodeado de un montaje mediático jamás visto en la historia electoral de este país. Ello ha servido para dar nuevo impulso a esa corriente política bastante de moda que hace del capitalismo y del imperialismo, no un sistema económico, social político brutal, sino mas bien una definición política abstracta que puede trasformarse, por razones aleatoria ligadas a una personalidad o a cualquier otro factor, en un sistema humano, justo y democrático. De esta forma han surgido los ridículos discursos que hablan que el nuevo presidente norteamericano, es un "rayo de esperanza para toda la humanidad", o que la victoria de Barack Obama es un “canto a la esperanza de que otro mundo es posible”.

Los exponentes de estas ideas, niegan la esencia reaccionaria y criminal del sistema imperialista mundial, causante directo del hambre y la miseria de la mayoría de la población mundial. La versión de que el imperialismo norteamericano, con Obama como representante, puede transitar por un camino de reformas que favorezcan a la humanidad está expresada por intelectuales burgueses, por vulgares revisionistas y por diferentes personalidades públicas y medios de comunicación. El mismo Chávez, tan imperialista en el discurso, calificó de histórica la elección presidencial de Obama; y en un comunicado publico (05-11-2008), anunció que este era un “día de esperanza para los estadounidenses". Rafael Correa otro “antiimperialista” latinoamericano envío una carta al nuevo presidente de los Estados Unidos (06-11-2008), para felicitarlo por su triunfo y expresar que el triunfo de Obama, "confirma la voluntad del pueblo estadounidense de seguir a un nuevo líder que representa la necesidad de cambio y esperanza en su propio país y alrededor del mundo”. Evo Morales, repitió el discurso y califico de "histórico" el triunfo electoral de Barack Obama en Estados Unidos. Otros, como el sandinista Daniel Ortega, ha recurrido a un viejo cuento para cubrir la verdadera esencia política en la nueva denominación presidencial americana. Para Ortega, Obama es bueno pero “si trata de promover cambios ¡lo matan...!, es prisionero del imperio”. (Daniel Ortega. III Cumbre Extraordinaria de la Alternativa Bolivariana de las Américas, ALBA, 10 de diciembre de 2008).

El aspecto fundamental que hay que tomar en cuenta en la elección presidencial de Obama, es que éste ha llegado a la Casa Blanca con el consentimiento y apoyo de las grandes transnacionales norteamericanas. El es presidente del imperialismo yanqui. Para los grupos de poder resulta una banalidad tomar en cuenta el color de la piel o el origen étnico racial de sus representantes políticos. Para las transnacionales americanas, seleccionar un presidente es la misma cosa que hacer inversiones en el petróleo, en la minera, en la finanza y en otras ramas del comercio y la producción. Lo importante es que el político negro, blanco, musulmán, católico, budista, ateo, civil o militar, defienda sus intereses económicos, y que esté dispuesto a incendiar el mundo para que ellos logren grandes ganancias y el control mundial de las riquezas. No es una casualidad que los tres más grandes periódicos estadounidenses, el Washington Post, Los Ángeles Times y el Chicago Tribune, ligados a las gigantescas trasnacionales de este país, desde un inicio apoyaron su candidatura presidencial y estuvieron en contra del republicano John McCain.

En un informe (septiembre 2008) de la Comisión Electoral Federal de los Estados Unidos), se anota que la campaña presidencial de Obama ha sido la mas cara de la historia electoral de este país. Solo Obama para su campaña personal recaudó 471 millones de dólares, mucho más que la de John McCain que logró la suma de 230 millones de dólares. La mayor parte de este dinero provino de trasnacionales como la Microsoft Corporation, la gigante empresa de inversiones Citigroup Inc, la Goldman Sachs que es considerada la mas grande empresa de Wall Street, la JP Morgan Chase & Co, y la Time Warner, un imperio de medios de comunicación de los Estados Unidos. Raph Nader, abogado norteamericano conocido por ser un activo opositor de las transnacionales, denunció la inmoralidad en la campaña electoral y en la recaudación de fondos. En una carta enviada a Barak Obama y publicada el 3 de noviembre del 2008, hace saber que el actual presidente negro de EE.UU., recibió “contribuciones económicas tan enormes que no tienen parangón, mucho más que el senador McCain, procedentes de intereses corporativos, de intereses de Wall Street y, lo que resulta más peculiar, de abogados de grandes bufetes corporativos. Nunca antes un candidato demócrata a la presidencia había logrado tal superioridad sobre su adversario”.

En la actual crisis económica norteamericana y mundial, un presidente negro, crea fantasías y falsas expectativas en los sectores pobres. Hay millones de personas, politizadas o no, que creen que con la elección de Obama se revindica históricamente al esclavo negro, al africano capturado como animal en su lejano país y vendido como mercancía en suelo americano. Las farsas políticas no revisan la historia de la humanidad ni cambian la verdad de los hechos actuales. Eso no funciona así, por la simple razón que Obama no es parte ni amigo del pueblo norteamericano. El pertenece a la elite política y burocrática de este país, y su elección no cambia la situación de oprobio y miseria de la mayoría de la población afro americana. Un presidente negro en la Casa Blanca, le da un nuevo barniz al sistema político de los Estados Unidos en descomposición, cuyos representantes son despreciados y odiados en el mundo entero. Se crea también una ilusión de sólida democracia burguesa donde el negro y el blanco, el pobre y el rico, tienen los mismos derechos y las mismas oportunidades, incluida la de llegar a la presencia del país más poderoso de la tierra. Un Estado imperialista como el norteamericano, no se transforma de malo en bueno, solo porque su presidente tiene la piel oscura. Las clases sociales nada tienen que ver con el origen étnico ni social. Se puede ser blanco, rubio, negro, chino, etc. pero eso no define su posición política frente al Estado y a la sociedad. La historia de la lucha social, registra cientos y miles de casos de personajes de origen social pobre que han sido peores que los gobernantes clásicos salidos del seno de las elites y grupos de poder. America Latina es un buen laboratorio social donde se verifica que el color de la piel y el origen social, no tiene ninguna influencia en la toma de posición de un personaje político.

El Partido Demócrata y el Partido Republicano, los dos monopolios de la política en este país, hacen parte de la estructura política que manejan los grupos de poder para controlar el Estado norteamericano. El partido de Obama se dice demócrata, pero de su seno han salido algunos de los peores gobernantes de Estados Unidos. Harry Truman es uno de ellos, y se hizo famoso por que fue el responsable del uso de la bomba atómica contra Hiroshima y Nagasaki. Inauguró lo que se conoce como “doctrina Truman”, cuya esencia política fue un feroz anticomunismo que duro 40 años y se conoció con el nombre de la guerra fría. John Kennedy es otro de los demócratas y presidente de los Estados a quien la historia oficial lo ha presentado con oropeles de un líder amante de la paz y la prosperidad del mundo, pero sin embargo fue uno de los responsables de la sangrienta guerra en Vietnam y el que ordenó la invasión a Cuba en 1961. Lyndon Johnson (1963-1969 perteneció también al partido Demócrata, y se encargó de proseguir la invasión yanqui en Vietnam. Bill Clinton (1993-2001) fue presentando como ejemplar demócrata norteamericano, pero no vaciló en ordenar la intervención militar en Haití, para sostener al títere Jean-Bertrand Aristide. Bajo su mandato presidencial las tropas de los Estados Unidos junto a los de la OTAN intervinieron en África, en Yugoslavia y diversos ataques en Irak. Para James Petras (28 de noviembre 2008), lo importante es “convencer al pueblo oprimido, inmigrante, que el Partido Demócrata no es la solución. Es un partido hipócrita que se llama el Partido del Pueblo, pero recibe el 70% de su financiamiento de las grandes multinacionales. Es también un partido del gran capital”.

EL IMPERIALISMO NO ES MUTABLE

Si alguien piensa que Obama cambiará la naturaleza del sistema político de los Estados Unidos, se equivoca completamente. Para ello basta señalar que el imperialismo no es un concepto subjetivo en la política, en la economía, en la ideología o en el campo de la moral. Es antes que nada, un sistema de grandes monopolios industriales y financieros, que aplican a nivel mundial acciones de colonización y de opresión de los países pobres y de sus propios ciudadanos. Obama y su partido, son parte de la superestructura política del imperialismo, cuya base económica es el sistema de explotación impuesto por gigantescos monopolios afincados en Estados Unidos, Europa, Japón, Canadá, y otros países ricos. El imperialismo es de acuerdo a Lenin, la fase superior del capitalismo, la fusión del capital bancario con el industrial, la época de las grandes uniones monopolistas internacionales que se siguen repartiendo las riquezas mundiales y que prosiguen la división territorial del mundo entre las mayores potencias capitalistas. Como ejemplo basta señalar, que las riquezas petrolíferas robadas a Irak mediante la guerra y el crimen se han repartido principalmente entre las transnacionales americanas y europeas. Estos grupos no tienen límites en su voracidad y son capaces de destruir al ser humano y el mundo con tal de conseguir riquezas. Hacer brutales guerras, y cometer genocidios como el que acaban de practicar impunemente en Gaza, hace parte de la naturaleza del imperialismo. Es su razón de ser, y no será un proceso electoral hollywoodense ni la elección de Obama, los que cambiaran esta situación.

Una de las particularidades fundamentales del imperialismo, como dice Lenin, es que para extender su dominación y someter a los pueblos, no puede prescindir de las guerras y de la militarización. Para este fin las potencias se militarizan, y destinan gigantescas cantidades de dinero para fortalecer su aparato represivo-militar. Los Estados Unidos, con un ejército de más de dos millones de soldados, y 823 bases militares instaladas fuera de su territorio, además de un millón de civiles empleados en las instalaciones militares, es sin duda el aparato de agresión militar más voluminoso de la historia de la humanidad, cuyo crecimiento responde a las necesidades de las guerras imperialistas. Según la BBC para el fin del año 2003, Estados Unidos, tenía un presupuesto militar de 401.300 millones de dólares, el mas importante gasto militar de la historia decía el diario ingles. Pero el presupuesto militar USA para el 2005 aumento a 417.500 millones de dólares, y como anunció Bush, "Ningún enemigo o amigo puede dudar de que Estados Unidos tiene los recursos para prevalecer, y prevaleceremos". (Xornal.com). El año 2007 el presupuesto americano aumento a 532,8 mil millones de dólares, y en el 2008 la suma subió a 700.000 millones de dólares, y como señaló el Secretario de Defensa, Robert Gates, servirá “para afrontar los desafíos mundiales a la seguridad”, que en otras palabras significa agredir, hacer guerras, y cometer brutales genocidios en África, Medio Oriente, America Latina y otras latitudes.

No tienen ningún fundamento aquellos que piensan que Obama va cambiar el rumbo agresivo y criminal de los Estados Unidos. El cierre de la prisión de Guantánamo (Cuba), y otras medidas expedidas por el presidente americano, sirven de fuegos artificiales, pero no afectan lo sustancial de la política imperialista del Estado americano. Bajo el pretexto de la lucha internacional antiterrorista, se preparan nuevas agresiones y Obama será el continuador de las guerras imperialistas que pueden cambiar de forma pero no de naturaleza. Estas guerras bajo el objetivo de apoderarse del mundo seguirán siendo acciones de semicolonización de los países pobres, sobre todo aquellos que tienen considerables riquezas en petróleo, minerales, agua y tierras fértiles. Para este fin, el nuevo presidente USA, ha anunciado que continuará aplicando la guerra “antiterrorista” en países no invadidos aun, pero que en el futuro inmediato serán victimas de la política guerrera de este país. Algunos señores de la guerra yanqui como el general Colin Powell (ex canciller de Bush y jefe de la guerra en Irak), han respaldado la elección del actual presidente USA. Barak Obama no fue imparcial en el genocidio en Gaza, y reconfortó a los gobernantes de Israel. Apoyó el supuesto derecho del Estado israelí de “defenderse de los terroristas de Hamas”. De la misma forma ha hablado de retirar tropas en Irak, pero quiere meterle el diente militarmente a Afganistán, Irán y Pakistán. Sobre Irán ha llamado a evitar que este país tenga un arma nuclear, y no descarta ninguna acción militar para evitarlo. Pero lo peor de todo es que ha planteado aumentar el gigantesco presupuesto militar de los Estados Unidos, lo que significa militarizar más el planeta. Con justa razón, James Petras, ha señalado que con la elección presidencial de Barak Obama, “no hay ninguna ruptura con la política militarista. Incluso hay peligro de que tome medidas más extremistas para mostrar a los militares y a los militaristas que él también es un hombre duro, un hombre fuerte, capaz de enfrentar lo que llaman los “enemigos de los Estados Unidos”. Éste es el peligro de un personaje débil que quiere presentarse como un nuevo Napoleón estadounidense, con medidas más agresivas”.

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