20 de noviembre de 2017

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Carta clandestina del delincuente y prófugo Rómulo León Alegrías.

LOS BANDALOS DEL APRA TAMBIEN ESCRIBEN CARTAS

7 de noviembre de 2008

Los trozos de algunas de las misivas del aprista Rómulo León Alegría que aquí reproducimos, son apenas un rastro del descaro de los militantes apristas que ahora se encuentran en el poder. Este individuo tiene la misma escuela de inmoralidad que Alan García actual presidente del Perú. Alan García y León Alegría, tienen mucho de común. Para empezar ambos son apristas, y en razón de ello han sido nutridos con la miel más sabrosa de la corrupción y el vandalismo político. Después de 1990, Alan García salio huyendo por los techos, para finalmente refugiarse en Colombia y después en Francia. Estaba acusado de crímenes de guerra y actos de corrupción en las instituciones del Estado. Desde el extranjero, García gritaba que era inocente, y finalmente pacto con el corrupto y criminal Fujimori, y regresó al Perú y por la gracia del espíritu santo se sentó una vez mas en el sillón presidencial. Rómulo León Alegría, sin ninguna duda (por todas las pruebas que existen en su contra), es un avezado delincuente que jugosamente ha utilizado su militancia aprista y su cercanía con Alan García, para llenarse millonariamente los bolsillos. Ahora grita desde la “clandestinidad”, su inocencia, y sin ningún escrúpulo dice que todas sus actividades han sido para favorecer al país. Se dice honrado, y padre ejemplar. Los trozos de estas cartas, publicadas por el diario fujimorista (La Razón), enseña que en Perú, los bribones y delincuentes, tienen derecho a la palabra, y hasta para ser candidatos presidenciales.

(Diario Razon, 7 de noviembre 2008). Rómulo León remite carta a Simon y jueces

Dice que su vida se encuentra amenazada

Desde la clandestinidad, el prófugo ex ministro Rómulo León Alegría remitió tres cartas, escritas a mano, al primer ministro Yehude Simon, el juez Jorge Barreto y el vocal superior José Neyra, cuyas copias fueron también entregadas a este medio. En ellas afirma que su vida corre peligro, insiste en la variación de su orden de detención por comparecencia, declara su inocencia y la de su hijo y dice que no es un delincuente para que se ofrezca una recompensa por su detención.

Para confirmar la veracidad de las misivas, redactadas en hojas de cuaderno cuadriculado Justus, nos comunicamos con su abogado defensor Eduardo Roy Gates, quien reconoció que estaba al tanto que su patrocinado remitiría los escritos, pero negó conocer el contenido de los mismos, por lo que se excusó de profundizar sobre ellos.
La “carta abierta” al premier está fechada el 4 de noviembre y se inicia con el agradecimiento de León Alegría por el trato respetuoso con el que se dirigió a su persona a través de los medios de comunicación.

A renglón seguido dice que por el bien de su familia y la salud democrática considera ponerse a derecho, pero recuerda que sólo “un juicio justo, sin presión política como hasta ahora se viene dando, sin mediático linchamiento público como día a día observamos, permitirá demostrar que no he cometido delito alguno”.

Agrega que el proceso de licitación llevado a cabo por Perupetro fue transparente y su resultado justo, mientras que la alianza Petroperú – Discover Petroleum fue “muy conveniente para los intereses del país y su desarrollo”.

En otro momento, afirma que “la primera garantía constitucional para un ser humano es su derecho a la vida y a su libertad. Pero en mi caso, la primera está amenazada y la segunda vulnerada con un mandato de detención”.

Tras despedirse “cordialmente”, agrega un post data en la que precisa que “no necesita el Gobierno ofrecer dinero por mí. No soy un delincuente. Sólo espero las garantías necesarias y el respeto a mi derecho a la libertad para comparecer ante la justicia”.

Las otras dos misivas, fechadas el 3 de noviembre, tienen un contenido casi similar, incluso varios de los párrafos son idénticos.

La dirigida al titular del Tercer Juzgado Anticorrupción, juez Jorge Barreto, cuya extensión es de tres carillas, ofrece su “compromiso de honor” de colaborar con la acción probatoria y que no va a rehuir al interrogatorio ya que siempre estará a entera disposición de la justicia y “porque soy el primer interesado en que se llegue al fondo de la verdad para que quede palmariamente demostrado que, como lo he dicho desde un primer momento, en todo esto ‘sólo hay escándalo, no hay delito’”.

Naturalmente, prosigue León Alegría, debe usted preguntarse ¿por qué no me he presentado antes?

“Es que me parece sumamente injusto que hubiera tenido que pasar aunque sea sólo un día detenido, porque sostengo y repito: no he cometido delito alguno y tenga la seguridad que así lo va a evidenciar la investigación”, responde.

Seguidamente, explica que optó por la clandestinidad para cautelar su derecho básico y fundamental a la libertad, aunque “no sirvo para estar escondido, ya no puedo seguir escuchando que se me llama prófugo, quiero estar frente a usted y explicar la verdad”.

Todos estos párrafos se repiten casi en su totalidad en la carta remitida al vocal superior José Neyra, cuya extensión es de dos carillas.

A partir de este momento se realiza una diferenciación entre ambos textos. En el dirigido a Barreto Herrera, Rómulo León le agradece por rechazar el pedido fiscal de detención en contra de ‘Romulito’, mientras en la otra recuerda la “buena” crianza de sus hijos.

Finalmente, explica –con extensiones distintas en cada carta– que ‘Romulito’ no debe estar involucrado porque es inocente y recuerda que “en la facultad de derecho nos enseñan que más vale un delincuente libre, que un inocente preso, aunque en su caso sería más grave porque es inocente”.

Las tres cartas las concluye con su firma, su nombre y su número de DNI.

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