16 de marzo de 2018

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COLOMBIA: ¿ADIÓS A LAS ARMAS?

Por: Carlos Rivera Lugo.

17 de junio de 2008

(CLARIDAD). El actual conflicto armado colombiano arrancó en abril de 1948 con el asesinato del popular líder liberal Jorge Eliécer Gaitán y el surgimiento a partir de ese momento de un Estado apuntalado en el terror y la guerra. Parece haber llegado a su posible fin por otra muerte, en marzo pasado, esta vez por causas naturales: la del legendario líder revolucionario y máximo dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda, mejor conocido como Tirofijo. Y si bien la muerte de Gaitán parece haber frustrado una coyuntura en que se alzaban unas tímidas esperanzas de cambio democrático, en beneficio de las grandes mayorías, el deceso de Marulanda aparece de repente potenciando la posibilidad de abrir un periodo de negociación política, nacional e internacional, en dirección a la largamente deseada paz y el desmantelamiento, de una vez y para siempre, de la fatídica maquinaria de terror y guerra que sostiene los grandes privilegios ensangrentados de la oligarquía colombiana. Y es que, según algunos, tanto el gobierno como la guerrilla, son factores que obstruyen la salida del actual punto muerto de la guerra permanente.

De ahí que, para sorpresa de muchos, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías propusiera el pasado domingo crear un grupo con representantes de varios países para iniciar un proceso de paz en Colombia, similar a la iniciativa para Centroamérica. Destacó que los gobiernos de varios países como Brasil, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Francia y Venezuela estarían dispuestos a garantizar el cumplimiento de acuerdos de paz. Incluso, añadió, hasta la Organización de Estados Americanos (OEA), el Vaticano y España podrían estar interesada. En cuanto a éste último país, señaló que hasta el propio Rey Juan Carlos pudiera interesarse, pero aclaró: ’eso sí, sin callarnos’, porque esto no es como el juego del dominó donde hay que ser mudo, ’en política hay que hablar mucho’. .

El líder bolivariano criticó la forma de lucha de las FARC, de tener a civiles y militares secuestrados en las montañas: ’Llegó la hora de que las FARC liberen a todos los que tienen allá en la montaña, sería un gran gesto humanitario, a cambio de nada. Así lo planteo, ahora que hay un nuevo jefe a cargo del secretariado de las FARC. Ese sería el primer paso para que se acabe la guerra interna en Colombia’.

A juicio de Chávez, América Latina vive unos tiempos en que está fuera de orden un movimiento guerrillero armado: ’Es necesario decírselo a las FARC. Eso era lo que yo quería decirle a Marulanda, se lo dije públicamente al final varias veces, nunca le escribí. Ahora le digo a Alfonso Cano (nuevo líder de las FARC) que suelten a toda esa gente. Hay mujeres, ancianos, enfermos, soldados que tienen hasta 10 años ahí. Ya está bueno, Llegó la hora, Cano, yo lo creo. La guerra de guerrillas pasó a la historia. A estas alturas, está fuera de orden un movimiento guerrillero en América Latina’.

’Las FARC deben saber una cosa: se han convertido en excusa del imperio para amenazar a todos. Son la excusa perfecta. El día que haya paz en Colombia se acabará al imperio su excusa, la principal que tiene, el terrorismo’, advirtió.

Chávez recordó que en fechas recientes se ha hablado de que Washington quiere establecer una base en Colombia, ante el hecho de que el gobierno de Ecuador no renovará el año próximo el permiso para la base aérea estadounidense localizada en Manta, en la costa del Pacífico. ’Tienen varias (en Colombia), pero esa es una amenaza contra Venezuela y la excusa es el llamado por ellos terrorismo. Este es un mensaje a Cano y al mundo: pido ayuda desde aquí, porque me siento gran colombiano y Colombia me duele. Ya basta de tanta guerra, llegó la hora de sentarse a hablar de paz. Es la voluntad de nosotros en Venezuela’, puntualizó el mandatario venezolano aludiendo a la Gran Colombia que a principios del siglo XIX, luego de su independencia de España, integraron lo que hoy son Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.

Coincidente con el juicio de Chávez, el Foro de Sao Paulo, reunido recientemente en Montevideo, afirmó que Colombia es ’el principal factor de riesgo’ para la paz en América Latina. Destacó en su declaración final que es necesario ’extremar los esfuerzos por lograr una salida negociada al conflicto armado en Colombia, que asegure una paz duradera y evite la generalización del conflicto en la región’, y estimó que un ’acuerdo humanitario constituye un paso significativo en esa dirección que permita la liberación de los rehenes civiles y militares’.

Para el ex congresista Luis Eladio Pérez, quien permaneció siete años secuestrado por las FARC y fue liberado en febrero como resultado de una misión humanitaria encabezada por Chávez, la propuesta del presidente venezolano es el reflejo de una realidad internacional. ’Yo creo que la actitud del presidente Chávez es el reflejo del sentir de la comunidad internacional y que se lo dice con franqueza, que su espacio y sus tiempos de acabaron, que su lucha militar no condujo a nada diferente a dejar un cuadro de sangre, de tristeza, de viudas y desolación en territorio colombiano’, subrayó Pérez, quien previó nuevas liberaciones de rehenes en el futuro inmediato.

Fuentes cercanas al gobierno bolivariano interpretaron las declaraciones de Chávez como un impulso al sector en el seno de las FARC que, tras la muerte de Marulanda y la pérdida de varios de sus principales dirigentes, parece estar más proclive a la negociación y al fin de la lucha armada en Colombia que ahora mismo mantiene su pulso con el militarista tras la muerte de Marulanda. Se calcula que si bien hasta recientemente las FARC contaba con 10,000 a 15,000 guerrilleros en varios frentes distribuidos a través del país, en la actualidad ha visto reducido este contingente en aproximadamente un 30 por ciento, así como también su capacidad operacional en prácticamente la mitad. Hasta dónde resulta reversible su actual debilitamiento, es una gran interrogante. Ahora bien, lo que sí parece evidente es el hecho de que bajo la presente incertidumbre, las FARC aparentemente han entrado en una etapa de repliegue táctico, en la que el inicio de un diálogo de paz podría representar una salida atractiva en la medida en que favorezca una convergencia de fuerzas sociales y políticas que aislen a los sectores más reaccionarios, criminales y corruptos de la sociedad colombiana representados por el gobierno de Uribe.

Esta confluencia de fuerzas podría, asimismo, abonar al fortalecimiento del Polo Democrático, una coalición de fuerzas de centro-izquierda, que constituye la segunda fuerza política del país. Un triunfo del Polo en las próximas elecciones presidenciales podría potenciar el avance democrático necesario para atender efectivamente las justas reivindicaciones de la guerrilla. De ahí que Carlos Gaviria, el presidente del Polo Democrático, haya expresado su apoyo a la propuesta de Chávez. Al respecto declaró que ’el Polo ha reiterado que las conquistas y las reformas sociales se deben buscar por la vía democrática y no por las armas’.

Claro está, ello no será fácil, sobre todo en medio de la violencia protagonizada por el Estado colombiano contra las diversas expresiones de protesta. Desde el 2002 a la fecha, más de quince mil campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y militantes de partidos políticos han sido asesinados. Regiones enteras han sido arrasadas y sus habitantes desplazados. En mayo pasado, Amnistía Internacional denunció en su Informe Anual: ’Los miembros de las fuerzas de seguridad ejecutaron extrajudicialmente al menos a 280 personas en el período de 12 meses concluido en junio de 2007. Los militares presentaban a sus víctimas, en su mayoría campesinos, como ’guerrilleros muertos en combate’. Cuando en la década del ochenta se intentó abrir un camino a la paz, los paramilitares asesinaron más de cinco mil personas, entre ellos tres candidatos presidenciales, dos senadores, tres diputados y numerosos candidatos a alcaldes. En la actualidad existen 63 congresistas, casi todos relacionados con el gobierno de Uribe, que están bajo investigación por sus vínculos con dichos grupos paramilitares.

En estas circunstancias, ¿podrá la izquierda decirle adiós categóricamente a las armas cuando el actual Estado colombiano y su aliado imperial refuerzan su poderío militar y policial? Habrá que seguir la evolución de los acontecimientos que provoque la audaz propuesta de Chávez, sobre todo la respuesta que finalmente reciba de parte de las FARC.

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