9 de diciembre de 2018

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PERU: LOS ESMEROS DE ALAN GARCÍA

Por: Carlos Angulo Rivas.

27 de mayo de 2008

Alan García se deshizo en atenciones con la presidenta chilena Michelle Bachelet y hasta la invitó a almorzar de manera singular, aprovechando un espacio de la V Cumbre ALC-UE finalizada en Lima sin pena ni gloria. Se trataba según trascendió de la agenda bilateral para seguir ofreciendo el país entero a los chilenos o sea del Acuerdo de Complementación Económica entre Chile y Perú. El fructífero almuerzo no fue por supuesto con el objetivo de realizar una evaluación de las enormes inversiones chilenas en el país, una especie de ocupación económica sin límites, una más de aquellas de aprovechamiento personal de tres individuos famosos por su incondicionalidad cuando de enriquecimiento ilícito se trata: Pedro Pablo Kuczynski, Alejandro Toledo y Alan García.

No encontramos la palabra adecuada para calificar a Alan García en este nuevo intento de subordinación total, ya que en el almuerzo de marras sobraron los malabares histriónicos de un hombre perdido en la nebulosa de su majadera megalomanía. La Bachelet, ante semejante escena de un bufo vestido de presidente de una nación hermana, no pudo disimular su enojo, aún favoreciera a su país. Y es que a veces la falta de dignidad enoja a cualquiera. Pero lógicamente sabiendo que terreno pisaba, la señora Bachelet aprovechó el momento para reducir a Alan García a las cenizas de su propio cadáver político, exigiéndole diera disculpas públicas a su gobierno por recibir a Sebastián Piñeira como si fuera un héroe chileno. Sí, aunque no lo crean, disculpas públicas acerca de aquella visita de un par de meses atrás que le costó a García Pérez la verdad dicha en letras de molde a través de una nota editorial del diario semi-oficial de Chile, La Nación, donde le señalaron sus mejores artes profesionales: ladrón, genocida, coquero y putero; además de manera sustentada en cada uno de los acápites. Y como la vergüenza se ha perdido en este sujeto de investidura falsa, hombre sin escrúpulos, el agredido Alan García no fue capaz de responder siquiera con una nota de protesta de la embajada de Perú en Santiago ante la dirección del citado periódico. Y hoy, más bien, como estamos comprobando, es él quien se disculpa por el “revuelo” que causó en el gobierno de Chile el trato dado al líder de la oposición de dicho país, Sebastián Piñera.

’Nosotros recibimos al señor Piñera, como se ha dicho, después de hacer algunas consultas con la Cancillería, pero sin presumir que eso podría motivar enojos o resentimientos. Y si los motivó, mis disculpas’ afirma, a solicitud de la Bachelet, el lloroso y contrito Alan García para mayor vergüenza internacional, no para él que no la tiene, sino para el país entero. Pero este encogimiento de humillación para el Perú no es todo, porque todavía la presidenta chilena se ha dado el lujo de descartar la pronta aprobación en el Senado de su país del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) entre Perú y Chile, postergado desde enero pasado luego de la demanda peruana en la Corte Internacional de La Haya debido a los límites de nuestro mar territorial; además, remarcó la mandataria que a Chile tampoco le apremia la reanudación de las conversaciones en el Comité Permanente de Consulta y Coordinación Política entre ambos países en relación a las áreas de común acuerdo llamado el “2+2”. Dos cachetadas de un solo impulso en los mofletes de una adulón sin principios elementales.

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