20 de noviembre de 2017

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ADMONICIONES DE GARCÍA PÉREZ

Por: Herbert Mujica Rojas

8 de abril de 2008

Dijo pocos días atrás el presidente García: “el mundo observa a nuestra patria, algunos con envidia, otros con la satisfacción de ver cómo una nación rompe las barreras y se enaltece poco a poco como un país de avanzada, y estoy seguro de que con el trabajo de la Policía nos verán también como un país limpio, con voluntad de moralidad y de limpieza.” Sostuvo también que “por primera vez, se atacan la “fortaleza” y los “bastiones” económicos de los narcotráficantes “que se habían metamorfoseado en empresarios.....Perseguir el lavado de activos como sólo tres países en el mundo lo hacen es un paso decisivo y positivo por la moralidada de nuestra patria, porque terminar con la influencia del dinero negro que compra profesionales, conciencias y silencios es un paso que nunca se había dado, y es un paso riesgoso pero afirmativo e importante”. ¿Dijo el mandatario lo que dijo, por incontinencia o porque maneja información detallada de cómo se van produciendo los fenómenos que ha anticipado, en el país?

Y en estos días han ocurrido hechos que no pueden ser pasados por alto. Uno de ellos nada menos que en el Aeropuerto Jorge Chávez, donde se detuvo a un grupo de civiles vinculados laboralmente a Lima Airport Partners y Swissport, ambas concesionarias, en total, de 14 terminales aéreos en el país. En un año en que se producirán decenas de eventos internacionales, debe generar una sensación desconcertante para todos los que visiten Perú, conocer que el aeropuerto que pisan está concesionado a una empresa que tiene entre sus problemas, también, el de proveer elementos nocivos, policialmente denunciados, relacionados al tráfico ilícito de drogas.

Además, las mismas fuentes policiales especializadas han dicho que su labor siempre ha sido interrumpida, limitada por las fronteras infranqueables puestas por la empresita LAP (recordemos que apenas tenía US$ 3 mil dólares de capital) al “ganar” la concesión del Jorge Chávez. ¿No hay derecho a preguntarse existe relación directa entre estas dificultades y el inmenso monto en cientos de millones de dólares no capturado de droga que va al exterior? Si esto ocurre así, es por algo y ¡precisamente! se anota que es por los absurdos puestos por LAP. Ahora LAP carga el pasivo pesado de tener entre sus empleados a dos o tres detenidos por ¡ese delito del narcotráfico! Y la otra concesionaria de 13 aeropuertos, expulsada de Bolivia por incumplida, Swissport, también.

Indesdeñable, además, el plan en la Costa Pacífico de los carteles internacionales de la droga que pretenden asegurar sus escenarios en esta parte del mundo vía aeropuertos, controles de aduana, carga y aeroservicios. Si los gerentes se ponen chúcaros, se los aniquila. Y si los periodistas meten mucho las narices, se ganan el pasaporte al cielo o al infierno, depende mucho de la faena terrenal. ¿Recuerdan las autoridades gubernamentales, policiales, aduaneras, abogadiles, judiciales y políticas quién o quiénes fueron los que liberaron a los del cartel de Tijuana cuando cayeron presos en Lima? ¿no parece mucha casualidad que ese mismo grupo esté vinculado muy mucho a la empresa concesionaria del Jorge Chávez? ¡En negocios, como en política, no hay casualidades!

En México existe un instituto que vigila el cumplimiento de la transparencia en la ejecutoria pública. El escrutinio de autoridades es cosa diaria y, es cierto, México no es un dechado de virtudes pero al menos, el control tiende a ser un asunto cada día más importante en la conciencia ciudadana. ¿Saben aquí los del Establo qué ocurre? ¿puede la gente confiar en una Contraloría que esconde documentos, como es el caso de las mangas sobrevaluadas criminalmente por LAP y que Matute no quiere poner en trámite urgente y penal? ¿cabrá acaso un pensamiento piadoso hacia el adefesio llamado ONA cuya única labor consiste en dar dinero a manos llenas a un hato de mamones consuetudinarios del Estado y en un paralelismo más que evidente y destructor?

Suélese atribuir a García Pérez el hablar hasta por los codos. Sin desmentir semejante afirmación de la que él es el único responsable, hay que leer con detenimiento lo que dice de cuando en vez. No lo hace porque sí. Este es un caso evidente.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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