9 de diciembre de 2018

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La memoria histórica es un arma de la clase

ALFONSO BARRANTES: ¿HEROE O TRAFICANTE?

Por: Pelayo Lizama (El Diario Internacional).

9 de diciembre de 2007

El 2 de diciembre pasado una serie de personajes y organizaciones políticas de la izquierda legal peruana, conmemoraron un aniversario más del fallecimiento de Alfonso Barrantes Lingan, quien se hizo conocido como fundador y líder de lo que en su tiempo se llamó Izquierda Unida (IU). Barrantes aquejado por una grave enfermedad falleció en un hospital de Cuba el 2 de diciembre del año 2000. Sus últimos años de su existencia los pasó más cerca del reaccionario partido Aprista que de la izquierda legal que lo acusaba de ser el responsable de la debacle y bancarrota de este conglomerado electoral. Cuando tuvo que hacer el viaje sin retorno a Cuba para buscar que curarse vivía en un ostracismo político absoluto y no tenia ninguna presencia en el seno de las masas pobres que él alguna vez pretendió representar. Entre 1983, en plena primavera política de IU, Barrantes Lingan logro ganar las elecciones del municipio de Lima, y publicitariamente se declaró “alcalde socialista”, pero su administración fue tan nefasta y represiva como las que habían aplicado los representantes de los grupos de poder.

En 1985 fue candidato presidencial de IU y logró el segundo lugar después de la lista del partido aprista que encabezó Alan García Pérez. De acuerdo a la ley electoral vigente en esos momentos IU con Barrantes Lingan tenían que ir a una segunda vuelta electoral para dirimir con el Apra la presidencia del Perú. ¿Qué hizo Barrantes?. Desistió de la competencia electoral, y junto con ello llamó a sostener al flamante gobierno de Alan García que como se sabe fue una maldición para el pueblo peruano. De esa manera, el APRA con el apoyo del “Tío frijolito”, y de la llamada Izquierda Unida logro tener la presidencia del Perú. Durante todo el apocalíptico gobierno aprista (1985-1990), Barrantes fue un aliado cercano de Alan García, y ello agudizó la crisis y descomposición interna de IU. El servilismo de Barrabtes hacia el régimen de García Pérez aceleró el desprecio del pueblo y de los trabajadores por IU que en su mejor época disputó la presidencia de la Republica peruana.

¿Cómo describir la historia de Barrantes?. ¿Fue verdaderamente un revolucionario o apenas un tránsfuga arrinconado por una conducta oportunista. ¿Fue mariateguista como le gustaba jactarse?. En Perú, como en todos los países donde impera un sistema político miserable y decadente, los muertos reviven para convertirse en santos, y de esa manera los villanos se vuelven héroes, y los héroes devienen villanos. Eso ocurre con Alfonso Barrantes y aquellos nostálgicos de la época de “oro de Izquierda Unida (IU) que sin razón cuentan historietas sobre la vida y la existencia del promotor de IU. Para describir la verdadera trayectoria política del “Tío frijolito”, dejamos la palabra a “Patria Roja” uno de los grupos integrantes de IU que en los momentos “gloriosos” de la primavera política de la izquierda legal, comió de la mano de Barrantes.

“Radiografía de un socialista”, se llama un articulo publicado en el periódico “Patria Roja” (numero 117), órgano del Comité Central del Partido Comunista del Perú. El texto es de diciembre de 1989, y su contenido desliza serias acusaciones contra el antiguo líder de IU. Lo califica entre otras cosas de, “caudillo soberbio”, “falso mariateguista”, “capitulacionista”, “discípulo de Haya de la Torres”, “traficante” “extorsionador”, “obsecuente ante el embajador yanqui”, y otras lindeces que en su tiempo hizo lagrimear a los más furibundos seguidores de Alfonso Barrantes. A pesar que “Patria Roja”, fue tan responsable como Barrantes del voto al APRA y otras maldades contra los pobres del Perú, el contenido del artículo que aquí reproducimos amerita leerlo en tanto pinta de cuerpo y alma un dirigente de dudosa calidad política y moral.

RADIOGRAFIA DE SUN SOCIALISTA

Merced a la concordancia de sus integrantes, Izquierda Unida decidió hacer de Alfonso Barrantes su primer presidente. En la base de tal concordancia estaba el hecho de que siendo IU un frente (que admite la concurrencia de diversas posturas ideológicas ubicadas en el campo popular), su unidad es fundamentalmente política y, por tanto, los dirigentes designados tienen la obligación de asumir y ser consecuentes con el programa y las decisiones para la acción política;

No obstante, en el ejercicio de su función dirigencial, Barrantes tuvo siempre una actitud y una conducta ajenas a la del demócrata revolucionario modesto y desprendido que fungía ser antes de su designación.

Caudillo soberbio.

Por el contrario, una vez designado sacó a relucir una gran dosis de soberbia y trato por todos los medios de mantener y reforzar su vigencia utilizando la ambigüedad, la indefinición, la extorsión política y el personalismo caudillista. Poniendo en primer plano su arribismo, dejo de lado la necesidad de enfatizar en un mensaje programático susceptible de instaurar un estilo de actividad política en el que las masa populares (mas allá de las obtusas pretensiones carismáticas de alguien que, carente del sentido de las proporciones , se desvive por ser un líder) acceder a un nivel de captación racional de las propuestas orientadas al profundo cambio social y se sientan protagonistas fundamentales en ese proceso de transformación radical de la sociedad.

Desplegando cada vez mayores esfuerzos (donde jamás brillaron por su ausencia el histrionismo, el pragmatismo y las maniobras propias de la politiquería burguesa), Barrantes e empeño en construirse una imagen de “líder” natural, de “hombre insustituible”, y dentro de esa lógica, de elemento capaz de imponer a IU sus filisteas concepciones reformistas, conciliadoras y capitulacionistas ante el enemigo de clase.

Mientras por un lado, acentuaba el desvergonzado colaboracionismo con el gobierno aprista y daba muestras de felicidad haciendo publica su obsecuencia ante el embajador yanqui y los empresarios de la gran burguesía: por el otro, hacia una labor disociadora dentro de IU, buscando en todo momento enfrentar a sus integrantes, debilitarlos y subordinarlos a sus caprichos y a su bastón de mando? Con ese comportamiento dual y carente de principios. Barrantes perseguía ganarse la confianza de los expoliadores y ganarse una base social política propia en la perspectiva de ser “candidato natural” en IU y presidente de la Republica en 1990.

Hoy la realidad se ha encargado de destruir sus enfermizos sueños y lo ha colocado en el lugar que le corresponde: en el de virtual aliado del APRA. Y por ello mismo importa desnudar definitivamente algunas de las falacias con que él y sus amigos trafican sin pudor alguno, intentando confundir a los trabajadores y al pueblo.

FALSO MARXISTA

En lo ideológico, se dice y se repite que Barrantes ha “evolucionado” desde el marxismo dogmático, hacia el socialismo renovador y democrático. Y, con una mueca que quiere ser sonrisa, tal afirmación es corroborada por quien alguna vez se autodefiniera como “marxista-leninista”, y hasta estalinista, y que hoy insiste en aparecer como “mariateguista”, mientras de refilón trata de antagonizar a Mariategui con el marxismo-leninismo.

Lo real es que Barrantes siempre fue ideológicamente discípulo de Haya de la Torre y que producida su separación del APRA, su aproximación al marxismo-leninismo fue más formal que esencial. Fue más una cuestión de citar fuera de contexto una u otra afirmación de Marx o Lenin, antes que un compromiso político y moral con nuestro pueblo y sus luchas. Se trato mas de un espejismo calculado y cuidadosamente cultivado pro quien pretendía medrar detrás de una careta marxista, antes que el comportamiento práctico de un autentico revolucionario. Semejante estafa pudo tener vigencia durante un cierto lapso porque el estado de las lucha de clases en el Perú y en el mundo no era tan agudo como para poner a prueba a cualquier “personalidad” autocalificada de “marxista-leninista” sin correr riesgos y hasta con ciertas ventajas.

Y en cuanto a su cacareada filiación “mariateguista, no pasa de ser igualmente un asunto verbal antes que practico, paporretero para las citas aisladas antes que conducta combatiente. Mariategui no hacia retórica judicial cuando se proclamaba “marxista convicto y confeso”, sino que demostraba siempre en los hechos la calidad, la fuerza y la profundidad de su compromiso militante con el pueblo peruano. Por eso, hay que usar una considerable dosis de cinismo político para tratar de hacer creer que quien se maneja con las tesis apristas y los planteamientos de la socialdemocracia de derecha es seguidor del amauta.

TEMOR A LA LUCHA DE MASAS

En lo político Barrantes es la expresión contumaz del reformismo, la conciliación de clases, y el oportunismo. Es alguien que tiembla ante la sola idea del despertar de las masas y la revolución, y que anhela cabalgar sobre los trabajadores y el pueblo precisamente para desviarlos de su camino revolucionario. Cuando habla de “revolución” no se refiere en modo alguno a la transformación social profunda que instaure un orden nuevo y justo donde las masas populares sean las únicas dueñas de su propio destino, sino que apenas preconiza un conjunto de reformas parciales susceptibles de “perfeccionar” el sistema de explotación vigente a partir de un “Acuerdo Nacional” y de un “Gobierno de unidad nacional” bajo hegemonía gran burguesa.

No es casual por eso, el sepulcral silencio guardado por Barrantes ante las luchas obreras y populares, ni su sistemática fuga del país cada vez que la acción directa de las masas exigía una toma de posición y la demostración práctica del compromiso militante con el pueblo. Tampoco es producto del azar su rol de colchón protector del régimen aprista ante los combates de los trabajadores agredidos por las medidas gubernamentales de García Pérez, ni su acción entrabadota para impedir que IU se pusiera a la cabeza de las luchas populares e ingresara a una abierta confrontación con el Apra.

Todo esto que hoy afirmamos no es algo que recién descubrimos. Son criterios expuestos por el Partido y el UNIR dentro de IU desde mucho tiempo atrás. Lamentablemente, no solo hubieron dudas sobre nuestros punto de vista y nuestras intenciones, sino que no faltó quien, honestamente equivocado, confió en la rectificación de Barrantes y algún otro estuvo mas interesado en tener en cuenta el “carisma” del posible candidato antes que conversión de IU en Frente Revolucionario de Masas.

De cualquier modo, las aguas se han aquietado y han vuelto a su verdadero nivel. Cabe, por tanto, evaluar las experiencias y sacar las lecciones correspondientes para que nunca más los arribistas, los intrigantes y los felones tengan cabida en las organizaciones populares. La lucha democrático-revolucionaria y socialista de nuestro pueblo así lo exige.

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