9 de diciembre de 2018

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TERMINEMOS CON LA CÁRCEL TUMBA EN PERU

Por: Dante Castro.

10 de septiembre de 2007

Ninguna democracia se puede desarrollar con regímenes carcelarios injustos. Mientras los líderes del latrocinio fujimontesinista se divierten a sus anchas en la mega-suite del acogedor penal de San Jorge, en el campo de concentración de la Base Naval del Callao (BNC) los presos políticos viven un régimen de ultra-excepción que no se justifica legalmente.

Hacer la diferencia entre "venganza" y "justicia" es tarea necesaria en estos tiempos de reflexión democrática. La cárcel -según nuestra legislación- está hecha para reeducar al preso y reincorporarlo a la sociedad. En ninguna de nuestras leyes dice que la cárcel está hecha para aislar absolutamente al preso de la sociedad y nunca más reincorporarlo a ella. Si la pena además de tener una función preventiva, tiene una función correctiva, debemos destinar a los presos de la BNC a las prisiones comunes y corrientes donde puedan hacer vida social e incorporarse a los talleres que conduce el Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

El gobierno "democrático" demuestra sus limitaciones y temores cuando todavía mantiene el sistema carcelario de la dictadura de Fujimori y Montesinos. La prisión de la BNC fue diseñada por el mismo Vladimiro Montesinos, que ahora se encuentra preso en ella. Durante la dictadura cívico-militar de 1992 al 2000 los presos no tuvieron más de media hora de luz al día; ninguna lectura; media hora de patio a la semana en absoluta soledad; media hora de visita familiar al mes (sólo para parientes consanguíneos en primera línea y para cónyuges a través de locutorios que no permitían un abrazo).

¿A qué le teme ahora la democracia sustentada en corruptos parlamentarios y venales ministros?.. . ¿A un rebrote del "terrorismo" ?... ¿Tan fuerte y omnipotente es el "pensamiento gonzalo" que puede renacer como el ave Fénix de sus cenizas?... ¿Teme que el hoy caótico y dividido PCP-SL vuelva a tener un liderazgo indiscutible? ... ¿O será que Polay puede reensamblar al inexistente MRTA desde un pabellón del penal Castro Castro?... ¿Tal vez el ex "asesor" Vladimiro Montesinos pueda jaquear a la clase política mediante una o dos entrevistas para la prensa mundial?

Los temores de Alan García son los mismos que acosaron el sueño de su antecesor Toledo. Pero si el régimen democrático está tan bien cimentado como nos hacen creer en su monolíticamente parametrada prensa, esos temores no deberían existir. Le dan campo a la especulación simplista y la duda termina por favorecer al vencido.

Si eso sucede en la prisión absolutamente ilegal de la Base Naval del Callao, deberían darse una vuelta por la cárcel de mujeres de Chorrillos. Por allí no quieren pasar ni las "Manuelas" ni las "Ángelas" feministas, porque se verían obligadas a protestar por el derecho de las mujeres presas a la visita íntima o conyugal. Las presas comunes sí tienen ese derecho, nadie se los ha negado y lo disfrutan. Las presas políticas ni siquiera pueden tomarse de las manos con sus cónyuges en horario de visita. Luego de catorce o más años presas, muchas de ellas ya han pasado la edad reproductiva y lamentan que los varones presos sí puedan perpetuarse a través de nuevas vidas.

Los presos políticos en general no tienen derecho a la libertad de expresión e información. Los policías que registran a los visitantes, eligen a su albedrío qué lecturas deben pasar y cuales se quedan decomisadas en la entrada. Por ejemplo, usted querido lector, no puede llevarles el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels. Un guardia de escasa cultura examinará el librito como un orangután examina un reloj suizo. Luego le dirá a usted que están prohibidas esa clase de lecturas subversivas. No pasa, se queda, tal como se quedó el libro "La revolución industrial" (porque decía "revolución") o el buen libro de mi amigo Celso Pastrana titulado "Policía rebelde".

Este caso, si lo llevamos a juicio, lo ganaríamos. No hay ley que autorice la censura de libros y revistas en los penales. Allí justamente donde usted puede encontrar cualquier tipo de drogas y de armas en manos de los presos, hay libros que no tienen la misma suerte de aquellos productos que sí están prohibidos. En los penales del Perú puedes conseguir toda la droga que quieras fumar o absorver, al igual que una pistola o revólver por un módico precio. Pero no puedes leer a Marx.

En la BNC el control de las lecturas es mucho más estricto. Se trata de liquidar sicológicamente al preso, aislarlo de todo contacto extra-familiar, secarlo en vida hasta que termine fatalmente su periodo vital. Por eso, su sola existencia en manos no del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) sino de la FOES (fuerza de operaciones especiales de la Marina de Guerra), es un atentado contra la legalidad y la democracia. Esta cárcel fue construida por una dictadura. La democracia, si es auténtica, debe destruirla y llevar a los presos a una cárcel que brinde las garantías necesarias que exige nuestra legislación penitenciaria.

LIMA, SEPTIEMBRE 2007

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